Irak

Precio del crudo e hipotecas al primer plano

La Razón
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Washington- La palabra «recesión» se escribe ya en la Prensa estadounidense con todas las letras y está transformando la conquista por la Casa Blanca. Los candidatos, a los que hace un año se les llenaba la boca con la guerra en Irak y el terrorismo, responden estos días a las preguntas de un electorado inquieto por la crisis hipotecaria, el precio de la gasolina, la reforma de la sanidad y los impuestos.

La archifamosa consigna electoral de Bill Clinton, «es la economía, estúpido», ha cobrado además especial interés en las próximas paradas de las primarias estadounidenses, Michigan y Carolina del Sur, estados afectados por unos índices de desempleo superiores a la media nacional, situada en un 5 por ciento. Uno de los indicadores más claros de que la economía va a marcar la carrera electoral son los resultados de la reveladora encuesta realizada a pie de urna en New Hampshire. Entre los demócratas, el 38 por ciento consideró que la economía es su principal preocupación, comparado con el 31 por ciento que eligió Irak y el 27 por ciento cuya prioridad es la sanidad. Entre los republicanos, el 31 por ciento citó la economía también como asunto fundamental, por encima de Irak y la inmigración ilegal.

Por ello, no es casualidad que en su último cara a cara televisivo, los púgiles conservadores se esforzaran por demostrar quién tiene una mayor pericia económica. «Hay que reducir los impuestos de la clase media inmediatamente», resolvió Romney, el ex gobernador de Massachusetts, que tildó al senador John McCain de cenizo por argumentar que algunos trabajos nunca volverán a Michigan por los efectos de la globalización. «No estoy de acuerdo», respondió Romney. «Voy a luchar por esas fuentes de trabajo. En Michigan, en Carolina del Sur, en cada Estado del país». El candidato mormón se juega el todo por el todo en las primarias del martes en Michigan, donde una victoria de McCain podría forzarle a abandonar su aspiración presidencial.

Mike Huckabee, otro de los favoritos en la caótica y multicefálica carrera republicana, es el único candidato de este partido que se sale del molde de la ortodoxia económica conservadora. El ex gobernador de Arkansas tiene un mensaje más populista y centrado en la clase trabajadora y en la desigualdad económica.

El resto de los republicanos apuesta por la reducción del gasto público y de los impuestos como solución universal para evitar una desaceleración económica que los expertos auguran como inevitable.