Lavrov inicia su gira por América Latina para ampliar el área de influencia rusa

El ministro de exteriores ruso aterriza en Caracas tras su visita a México

Russian Foreign Minister Sergei Lavrov shakes hands with Mexico's Foreign Minister Marcelo Ebrard after a private meeting at the Foreign Ministry Building (SRE) in Mexico City
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, se da la mano con el ministro de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard,FOREIGN AFFAIRS SECRETARIAT OF MReuters

El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, realiza esta semana una gira por América Latina con parada en Cuba, México y Venezuela, países con los que quiere estrechar relaciones estratégicas y ampliar así su influencia en una región muy polarizada, y que ha sufrido vaivenes ideológicos recientes. Este jueves Lavrov aterrizó en Ciudad de México, sin duda el destino más controvertido de la visita donde se reunió con su homólogo Marcelo Ebrard.

La sempiterna influencia que ejerce Estados Unidos sobre México ha generado mucha expectación sobre el alcance de los posibles acuerdos con Moscú, y las reacción que pueda provocar en La Casa Blanca el acercamiento México-Rusia. Aunque los expertos consultados por LA RAZÓN coinciden en que no va a afectar a la buena relación que ha construido el presidente Andrés Manuel López Obrador con el estadounidense Donald Trump, ni tampoco implicará un cambio en el equilibrio ideológico de la región.

A pesar de que está acotada por sendas visitas a socios tradicionales como son Cuba y Venezuela, a los que Rusia apoya en contra del criterio de Estados Unidos, la parada en México debe interpretarse en otras claves. La primera pasa por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el organismo regional en el que no participa Estados Unidos y que Moscú desea impulsar, según declaró Lavrov antes de salir de Moscú. “Nosotros siempre nos pronunciamos por una América Latina unida, política y económicamente fuerte, pues sólo en esas condiciones esa región puede materializarse como una de las bases del proceso de creación del mundo multipolar”, dijo.

Actualmente México preside la CELAC, una caja de resonancia para su nueva política exterior, más activa que con presidentes anteriores. A pesar de que un año después de llegar a la presidencia López Obrador no ha realizado ningún viaje oficial al extranjero y ha dejado la acción exterior en manos del ministro Marcelo Ebrard, “México ha decidido retomar el papel de hermano mayor en una América Latina dividida ideológicamente y polvorín en algunos aspectos. Debe mantener el equilibrio”, entre el bloque más cercano a Estados Unidos y el más próximo a Rusia, explica Dora Isabel González, experta en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México. “En la CELAC México va a ejercer un liderazgo que contrasta con los liderazgos de la OEA (Organización de Estados Americanos) o del Grupo de Lima en temas polémicos como Bolivia o Venezuela”, añade Rodrigo Aguilar, analista internacional en referencia a otros organismos regionales más cercanos a Washington y que descarta que la visita levante ampollas en Estados Unidos. “No va a molestar ni les va a quitar el sueño”, afirma.

Y es que hay motivos de peso para que se celebre la reunión sin despertar demasiadas suspicacias. Este año se celebra el 130 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Rusia y México, y existe una relación comercial intensa. En 2018 el comercio bilateral superó los 2.200 millones de dólares, cifras que sitúan a México como tercer socio comercial en América Latina aunque permanecen muy lejos de amenazar la hegemonía de Estados Unidos, con quien México intercambia más de 550.000 millones de dólares anuales.

Desde que López Obrador llegó al poder ha buscado una relación más intensa con Rusia que empieza a dar frutos. El pasado mes de mayo ya se reunieron en Ciudad de México el viceministro de Exteriores ruso Sergei Riabokov con Julián Ventura y Maximiliano Reyes, subsecretarios de Relaciones Exteriores y empezaron a gestar acuerdos sobre exención de visados, cooperación entre fiscalías, navegación marítima y homologación de títulos universitarios. México está aplicando una política exterior más ambiciosa y va en busca de un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Está en campaña y conseguir que Rusia no vete sus aspiraciones sería un gran triunfo diplomático, según Aguilar.

Uno de los temas más sensibles que estarán sobre la mesa en el encuentro Ebrard Lavrov es el caso Emilio Lozoya, exdirector de la petrolera estatal Pemex durante la presidencia de Enrique Peña Nieto (2012-2018) y actualmente prófugo de la justicia mexicana acusado de lavado de dinero, cohecho y fraude en la rama mexicana del caso Odebrecht, que investiga pagos de la constructora brasileña a cargos públicos en toda América Latina. Según una reciente columna del mexicano Salvador García Soto, uno de los más leídos del país, Lozoya se esconde en San Petersburgo protegido por la mafia. Rodrigo Aguilar dijo a LA RAZÓN que varias fuentes fiables le habían transmitido esa misma información. “Es probable que después de esta reunión se produzca algún cambio en materia de extradición ya que el Gobierno ruso ha negado estar protegiendo a Lozoya”, apunta Dora González.

Antes de llegar a México Lavrov, que lleva en el cargo desde 2004, se reunió en Santiago de Cuba con el Ministro de Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, y participó en un homenaje al líder independentista José Martí, y al ex presidente Fidel Castro. Donde "reafirmaron el excelente estado de las relaciones bilaterales” que se han traducido en el incremento del comercio hasta los 500 millones de dólares anuales, y la reciente firma de acuerdos estratégicos en transporte y venta de combustibles.

La última parada de la gira es Venezuela, donde Rusia mantiene el apoyo al presidente Nicolás Maduro. Mientras, Estados Unidos y la Unión Europea reconocen a Juan Guaidó como presidente legítimo y presionan para que el sucesor de Hugo Chávez abandone el poder.