Internacional

Agnès Buzyn, el “plan B” de Macron para conquistar París

La hasta ahora ministra de Sanidad, es la nueva candidata del partido del presidente tras la dimisión de Benjamin Griveaux por un escándalo sexual

Agnès Buzyn durante el anuncio oficial de su sucesor al frente del ministerio de Sanidad. (Henri Szwarc) 17/02/2020 ONLY FOR USE IN SPAIN/Foto: Henri Szwarc /Henri Szwarc

Agnès Buzyn deja su cargo en plena crisis por el coronavirus chino y en medio de la movilización de los hospitales franceses ante la falta de recursos. La carta de Macron para París asume la candidatura cuando faltan cuatro semanas para que se realicen los comicios.

No había muchos nombres en la mesa y el suyo sonaba con fuerza desde que la candidatura por París quedó vacante. Agnès Buzyn (París, 1962) dio un giro de 180 grados este fin de semana y terminó diciendo sí a la iniciativa de asumir como la opción macronista para la capital gala, después de que Benjamin Griveaux dimitiera tras el escándalo de la difusión de un vídeo de carácter sexual.

La nueva candidata del oficialista La República en Marcha (LRM) ejerció hasta este sábado como ministra de Sanidad, cargo que dejó oficialmente este lunes para lanzarse de lleno a una campaña que de antemano se anuncia difícil.

Su renuncia es interpretada en Francia, país donde se pueden acumular los cargos públicos, como una señal de que el camino está lleno de complejidades para el partido de Emmanuel Macron en la disputada circunscripción parisina. Con Griveaux como candidato, los sondeos nunca le dieron otra opción que el tercer lugar tras la popular candidata socialista y actual alcaldesa Anne Hidalgo y de Rachida Dati, ex ministra de Nicolas Sarkozy.

Casi obligado a renunciar, Griveaux deja una carrera electoral cuesta arriba en la que lejos se ven las cifras alcanzadas en las presidenciales, donde Macron obtuvo el 34,9 por ciento de las preferencias en París, convirtiéndose en la primera fuerza política de la capital.

Ahora Buzyn no sólo tendrá que hacerle frente a los aspirantes de la oposición, sino que también a Cédric Villani, salido de las propias filas del oficialismo y que en una movida díscola logró llegar al quinto lugar de las preferencias.

Los círculos macronistas insisten en que Buzyn era la mejor, o tal vez, la única opción posible para el LRM, un partido en el poder, pero con escasos cuadros disponibles para una misión de esa envergadura. Médico de profesión, ha pasado y hecho toda su vida y su carrera profesional y política en París. Por lo menos esa es la carta que se juegan desde su partido.

La ahora ex ministra de Sanidad es también una de los pocos dirigentes de LRM con un saldo de popularidad positivo, tras meses de protestas de chalecos amarillos y contra la reforma al sistema de pensiones, dossier que llevaba el ministerio al que Buzyn renuncia.

Del otro lado, sus detractores insisten en la “irresponsabilidad” de dejar un barco como el ministerio a la deriva, en plena contingencia por el coronavirus, justo el fin de semana en el que Francia registró la primera muerte a causa de ese patógeno fuera de Asia. Pero sobre todo le critican por dejar esa secretaría de Estado en plena movilización de los hospitales, encolerizados por la falta de recursos. Como si fuera poco a eso se suma el debate de la reforma al sistema de pensiones, bandera de batalla del gobierno de Emmanuel Macron y cuyo debate comenzó este lunes en la Asamblea Nacional.

Lejos de esos dossier calientes, Buzyn aterrizó de lleno en su campaña diciendo que no tendría en cuenta algunas propuestas de su antecesor. El presuntuoso proyecto de Griveaux de convertir la Gare du Nord -una de los principales terminales ferroviarias de la capital- en una suerte de “Central Park parísino”, podría irse a la basura.