La cautela marca el primer día de desconfinamiento en Francia

Los profesores vuelven al trabajo para reanudar hoy las clases con las reticencias de muchos alcaldes, que piensan que persisten los riesgos sanitarios

Parisinos con mascarilla acceden al metro en el barrio financiero de La Defense
Parisinos con mascarilla acceden al metro en el barrio financiero de La DefenseMichel EulerAP

Tras dos meses de cuarentena, los franceses han vuelto este lunes a salir a la calle sin la necesidad de una atestación en su bolsillo para moverse en un radio de 100 kilómetros desde su domicilio. Esta movilidad de cercanía sin necesidad de justificación constituía la principal novedad del arranque del desconfinamiento para todo el territorio, aunque más restrictivo en las cuatro regiones “rojas” en las que el virus sigue circulando con virulencia. La apertura de los comercios ha provocado escenas curiosas como grandes filas a las puertas de peluquerías y librerías en París, pero la reactivación se ha llevado a cabo con cautela y sin imágenes de grandes aglomeraciones.

Sin duda, el punto que más preocupaba a las autoridades en las horas previas a esta primera jornada era el transporte público en la capital, considerado un potencial foco de contagio. Los transportes de la capital estuvieron bajo vigilancia desde primera hora de la mañana con brigadas de las propias compañías apoyadas por las fuerzas del orden. Las empresas que gestionan el servicio de metro parisino, RATP, y la compañía nacional de ferrocarriles, SNCF, aseguraban a media mañana que en líneas generales la reanudación se llevaba a cabo correctamente. De forma general, los franceses han cumplido con la exigencia de llevar mascarilla en el transporte público, pero no tanto con la distancia de seguridad en algunas líneas de metro parisinas que suelen estar masificadas de forma habitual.

Es el caso de la línea 13, muy sensible, ya que conecta con zonas populares donde los habitantes no tienen la posibilidad de trabajar a distancia por el tipo de empleo. Los operadores temían una afluencia de pasajeros con el fin del confinamiento, sobre todo porque el servicio sigue estando garantizado sólo en un 75% en el metro parisino y en un 60% en los trenes de cercanías, ya que el cumplimiento de las normas de alejamiento reduce la capacidad en un 80% aproximadamente.

La otra imagen que ha marcado esta primera jornada de desconfinamiento en Francia es la de miles de profesores de educación primaria volviendo a sus centros para preparar la vuelta de alumnos en los próximos días, los primeros lo harán hoy martes. El regreso a clases se hará de forma voluntaria y siguiendo un estricto protocolo sanitario, que incluye que los niños deberán mantener una distancia de al menos un metro a todo momento y los profesores portar mascarillas. “Cerca del 86% de las 50.500 escuelas de Francia van a abrir, para recibir a más de 1,5 millones de niños”, dijo el domingo al semanario “Journal du Dimanche” el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer. Sin embargo, en las últimas horas, varios alcaldes amenazaron con no abrir los establecimientos de sus ciudades porque consideran que los riesgos sanitarios siguen siendo importantes.

El coronavirus, que ha matado a más de 26.000 personas en Francia, ha tenido también un impacto devastador en la economía francesa, cuya actividad disminuyó en un tercio, con la desaparición de cerca de medio millón de puestos de trabajo en el sector privado.