El primer ministro de Sarkozy se pasará dos años entre rejas

Dura condena del "Penelopegate" que establece cinco años de cárcel para el ex dirigente -pero le exime de tres- y tres para su mujer por el escándalo de los empleos ficticios

La Justicia francesa ha condenado al ex primer ministro galo François Fillon y a su mujer por el caso de los empleos ficticios que arruinó su candidatura al Elíseo por el partido conservador en 2017.

La condena es de peso: cinco años de cárcel para el que fuera primer ministro en el quinquenio de Nicolas Sarkozy, de los que tres están exentos de cumplimiento, con lo cual tendría que cumplir dos. Sobre su esposa, Penelope Fillon, han caído tres años exentos de cumplimiento y a cada uno de los dos, una multa de 375.000 euros que complementa esta condena por malversación de fondos públicos y apropiación indebida de bienes sociales. A la salida del juzgado, los abogados de la pareja ya han anunciado que recurrirán la sentencia.

El fallo de la justicia considera probado que el político malversó fondos públicos al crear puestos ficticios para su esposa y sus hijos. Su mujer, condenada por complicidad, se habría beneficiado de un empleo ficticio como asistente parlamentaria de su marido para el que hacía «tareas muy variadas y reales», según justificó en una entrevista durante la campaña de las elecciones presidenciales francesas de hace tres años. Todo ello pagado con el dinero del contribuyente.

Fillon tuvo bajo su cargo con fondos públicos a su mujer entre 1998 y 2002 y de 2012 a 2013, y a dos de sus hijos de 2005 a 2007.

El escándalo se desató en enero de 2017, a tan sólo cuatro meses de unas elecciones presidenciales en las que Fillon partía como claro favorito para ser el sucesor del socialista François Hollande en el Elíseo. Fue entonces cuando el semanario satírico «Le Canard» Enchainé reveló que Penelope y dos de sus hijos, que no fueron juzgados en esta ocasión, habían estado empleados con fondos públicos como asistentes sin desempeñar esos cargos.

El juicio de este escándalo bautizaron como «Penelopegate», por el que se desviaron en total de forma directa o indirecta más de 1,5 millones, comenzó el 26 de febrero y durante el mismo Penelope Fillon no pudo aportar pruebas concretas de su trabajo, alegando que hacía tareas diversas, como ocuparse de su correo u organizarle la agenda.

La defensa de Fillon había solicitado la semana pasada la reapertura de la vista oral de este juicio por presunta malversación de fondos después de que la ex jefa de la Fiscalía Nacional Financiera Eliane Houlette denunciara presiones de sus superiores durante la instrucción.

Si la sala hubiera aceptado reabrir el debate el proceso podría haber sido pospuesto durante meses, pero su petición no fue contemplada y el veredicto se pronunció apenas media hora después del inicio de la sesión, en la que los tres acusados comparecieron con gesto serio.

Tanto Fillon, de 66 años, como su esposa, de 64, estaban imputados principalmente por malversación de fondos públicos y apropiación indebida de bienes sociales, mientras que a Joulaud, de 52, se le atribuía el cargo de malversación de fondos públicos.