Turquía y Egipto pugnan por la hegemonía de una Libia sumida en el caos

Ankara es la primera potencia de la región que ha enviado tropas y mercenarios sirios a Libia en apoyo al GNA, reconocido por la ONU

Lucha de titanes en Libia. “El mariscal” Abdel Fatah Al Sisi, presidente de Egipto, se enfrentará en el ring a su oponente “el sultán” Recept Tayyip Erdogan, mandatario de Turquía, por la hegemonía del país mediterráneo del norte de África. Dos líderes claves para Estados Unidos enfrentados, como lo están el Gobierno de Unidad Nacional (GNA) y el Ejército Nacional Libio (ENL), sólo traerá más caos a este país sumido en una guerra civil desde la ejecución del dictador Muamar Gadafi en Sirte, en octubre 2011.

Turquía es el primer estado de la región que ha enviado tropas y mercenarios sirios a Libia en apoyo al GNA, reconocido por la ONU, y Egipto junto con Emiratos Árabes Unidos y Rusia apoyan estratégicamente al comandante Jalifa Haftar del ENL. Pero ahora, después de que el Parlamento haya delegado a al Sisi la potestad de decidir enviar tropas a Libia podría haber choques directos entre estos dos ejércitos nacionales.

Con el pretexto de proteger su frontera occidental ante cualquier ataque contra Sirte o la base aérea interior de Jufra, en las manos del jefe de estado egipcio, se puede iniciar una nueva guerra en Libia. Esta amenaza se ha hecho más tangible cuando el bando del GNA empezó a ganar terreno al ENL y avanzó en dirección a la ciudad mediterránea de Sirte, que junto a la de Al Jufra, en el centro del país, son “líneas rojas” para Egipto.

Ankara, por su parte, anunció esta semana que había acordado con Moscú trabajar a favor de un alto el fuego “que sea creíble y sostenible”. Turquía exige además una retirada de las tropas de Haftar de Sirte y volver a la situación de 2015 con el proceso de paz de la ONU. Precisamente, la franja de 400 kilómetros que separa Sirte con Jufra es donde se encuentran dos tercios de la producción petrolera de Libia, una de las mayores reservas de crudo de África.

Por el momento, una intervención en el vecino país petrolero no está en la mesa. En una conversación telefónica con el presidente estadounidense, Donald Trump, el mandatario egipcio expresó “la necesidad de una inmediata distensión en Libia, incluyendo un cese al fuego y avances en las negociaciones económicas y políticas”, según la Casa Blanca.

Mientras el gobierno del GNA no espera nada de Al Sisi, la Asamblea de Representantes de Tobruk, partidario de Haftar aplaude una intervención militar contra Libia. “Si el gobierno egipcio ve algunos peligros en el tema de la seguridad de Libia y Egipto, estaríamos contentos de una intervención militar del ejército egipcio para asegurar la seguridad nacional en la región” declaró el gobierno de Tobruk la semana pasada.

Una intervención militar internacional abriría un nuevo foco de confrontación regional. Por ello, para la Unión Mundial de los Sabios Musulmanes la única solución en Libia es apoyar al Gobierno legítimo. Así lo expresó ayer su secretario general Ali Muhyiddin Al Qaradaghien mensaje en la cuenta de Twitter. “Apoyar al Gobierno legítimo internacionalmente reconocido para que se convierta en un gobierno civil que tiene el control en el territorio libio es la única solución”, expresó.

Asimismo, Al Qaradaghien acusó a algunos países europeos de adoptar actitudes contradictorias en la crisis libia. “Estos países alegan que están en contra de la presencia de Rusia en Libia, pero están al lado de Hafter, un proyecto ruso respaldado militarmente por Rusia y a través de los mercenarios”, sentenció.

A nivel internacional, los intentos de mediar en el conflicto hasta ahora han resultado infructuosos. “Pedimos a todas las partes libias, así como a sus patrocinadores internacionales, que pongan fin a las actividades de combate y la adquisición de armas en todo el país”, dijeron recientemente en una declaración conjunta los jefes de gobierno de Alemania, Francia e Italia.

Los miembros de la UE sopesan la opción de “un posible uso de sanciones si continúan las infracciones contra el embargo terrestre, marítimo y aéreo” señaló el comunicado.

La ONU ha mostrado su preocupación por una escalada del conflicto y pide el fin de la sangrienta guerra libia. La representante especial interina del Secretario General de las Naciones Unidas en Libia, Stephanie Turco Williams, dijo recientemente que ya es "tiempo" para encontrar una solución al conflicto libio, que dura ya nueve años y con esto permitir a los libios que se embarquen en un proceso político mediante el diálogo.

La guerra civil libia se recrudeció a finales de 2015 tras el fracaso del plan de paz diseñado por la ONU, que dejó el país divido con dos gobiernos enfrentados. El Mariscal Haftar ha abierto la brecha para hacerse con el control de la capital, Trípoli y los combates se repiten con extrema intensidad en el oeste del país desde hace 15 meses.

Algunos analistas ven la ofensiva del comandante del ENL como la clave que traerá la estabilidad al caos de Libia. Sus ambiciones son tomar el control del cien por ciento del país, ya contrala el 70%, y su mayor obstáculo está siendo la codiciada capital, Trípoli, donde está el gobierno de Fayez al Sarraj, la única autoridad reconocida por la ONU.

Sus aliados árabes de la región consideran imprescindible que las fuerzas de Haftar tomen Trípoli para dar una salida a la crisis política que arrastra el país desde 2011. A la crisis política y al recrudecimiento de los combates se añada ahora, la crisis energética con apagones en todo el país por la falta de fuel. Libia ha sufrido frecuentes cortes de electricidad desde la caída de Gadafi en 2011.