Cinco claves del debate Mike Pence-Kamala Harris

Los candidatos a vicepresidente se enfrenta en un cara a cara por primera y única vez esta noche en Utah

El vicepresidente Mike Pence y la demócrata Kamala Harris debaten hoy por primera y única vez esta noche en Utah.

Estas son cinco claves del encuentro, que ha cambiado algunas medidas tras el positivo de Trump.

¿Qué relevancia tiene?

Los debates vicepresidenciales rara vez influyen de manera significativa durante una elección presidencial.

Pero con el presidente Donald Trump recuperándose del coronavirus y su contrincante demócrata, Joe Biden, tratando de convertirse en el presidente de mayor edad en la historia de Estados Unidos, lo que está en juego es mayor esta vez.

Si bien es políticamente incorrecto decirlo en voz alta, existe la posibilidad de que Pence o Harris tengan que asumir la presidencia antes de que finalice el próximo mandato. Eso inyecta emoción en el debate que tendrá lugar en el horario de máxima audiencia.

Pence y Harris han estado eclipsados durante mucho tiempo por Trump y Biden. Este es su momento de brillar .

¿Será seguro?

Hace menos de dos semanas, un Pence sin mascarilla asistió a la ceremonia del Jardín de la Casa Blanca, probable origen del contagio de Trump y al menos a ocho asistentes. Pence debería, quizá, estar en cuarentena, no en una sala de debate de la Universidad de Utah.

Reconociendo los riesgos para la salud, los organizadores acordaron separar a los candidatos, que no estarán obligados a usar mascarillas, con una mampara de plexiglás. Los candidatos y el moderador se sentarán todos exactamente a 3,7 metros uno del otro. No se permiten apretones de manos ni saludos físicos. Los organizadores informan que un “pequeño número” de invitados con entrada estará dentro del salón. Cualquiera que se niegue a usar una mascarilla salvo os candidatos y el moderador será explusado.

¿Cómo defenderá Pence la gestión de la pandemia por parte de la Casa Blanca?

Pence, el presidente del grupo de trabajo sobre coronavirus del presidente, se enfrentará a preguntas difíciles de responder. Más de 210.000 estadounidenses han muerto. La Casa Blanca es un foco de contagio. Y aún así, la administración Trump no tiene una estrategia nacional integral para contener la pandemia.

Es de suponer que el argumento de la Casa Blanca de que bloqueó los viajes desde China desde el principio no sacará a Pence del atolladero en este caso.

La verdad es que, bajo la supervisión de Trump y Pence, más personas han muerto por el virus en Estados Unidos que en cualquier otro país. Pence también se verá obligado a responder por los repetidos intentos de Trump de minimizar la amenaza del virus y hasta ridiculizar las precauciones básicas de seguridad como el uso de mascarilla, una actitud que continuó incluso después de que el presidente fuera dado de alta del hospital el lunes.

Pence es mucho más educado que Trump en algunos aspectos, después de haber pasado los últimos 20 años en un cargo electo. Necesitará cada parte de esa experiencia para salir de esta.

¿Dará un impulso Harris a los demócratas?

No es ningún secreto que Biden ha luchado por entusiasmar a los demócratas. Harris podría ayudar en ese frente al recordarle a Estados Unidos que podría hacer historia como la primera mujer negra en ocupar el cargo de vicepresidenta. Su aparición en el escenario del debate por sí sola es histórica.

Harris buscará, probablemente con guion, su lugar en la historia. Desempeñó un buen papel en los debates primarios demócratas. Los demócratas trabajan con ímpetu para atraer a los votantes poco probables, especialmente a los negros y los jóvenes. Harris tiene quizás su mejor y más grande oportunidad para ayudar a la candidatura demócrata.

¿Habrá polémica?

La primera regla es no dañar la campaña presidencial de cada partido, lo que resulta ser mucha presión para los candidatos a vicepresidente para que se ciñan a los puntos pactados. Pero, dadas las circunstancias, puede que no sea así. Pence ha demostrado durante los últimos cuatro años que tiene poco interés en hacer otra cosa que no sea elogiar al presidente. Pero Harris, una exfiscal, ha demostrado capacidad y voluntad de incendiar el debate cuando se requiere.

Harris está en una posición única para atacar a Pence por cómo ha gestionado la administración Trump de las divisiones raciales, los problemas de la mujer, el coronavirus y los nominados del presidente a la Corte Suprema. Dado lo silenciosa que ha estado en la campaña desde que se unió a la contienda, la pregunta es qué cuánta agresividad le permitirá sacar el equipo de Biden.