Johnson recula y no se levantará de la mesa de negociación con los Veintisiete

El Gobierno británico aguarda a las posibles ofertas que haga mañana el Consejo Europeo para desencallar el acuerdo

Las negociaciones del Brexit siempre han funcionado a base de plazos que nunca se han cumplido. Y este jueves dará muestra de ello. Boris Johnson había amenazado con levantarse de la mesa de negociaciones si para el 15 de octubre no se había logrado un pacto comercial. El acuerdo brilla a día de hoy por su ausencia, pero el “premier” no cumplirá su amenaza. Al menos, de momento. Ya que, tal y como recalcó este miércoles un portavoz del Número 10, tomará una decisión sobre los “próximos pasos” conforme se desarrolle la cumbre europea que comienza este jueves en Bruselas.

De cara a la gran cita, el líder “tory” mantuvo esta noche una video llamada con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Según confirmaron fuentes británicas a LA RAZÓN, el premier “realmente está interesado en poder cerrar un acuerdo”. Claro que tampoco a cualquier precio. La opción de una salida sin pacto a finales de diciembre, cuando los británicos salgan ya a efectos prácticos del bloque, no se descartará por completo hasta el último minuto.

Aunque también es cierto que con la pandemia global, la popularidad por los suelos, el Gabinete dividido ante la gestión de la crisis y Reino Unido ya en recesión, igual no es el mejor momento ahora para tensar la cuerda. Sobre todo porque los contagios en Reino Unido por coronavirus superan ya en número a los de marzo, cuando se tuvo que decretar el confinamiento nacional.

Desde hace semanas, Londres y Bruselas han conseguido formar lo que sería el “esqueleto” de un convenio que evite a ambas partes relacionarse a partir de enero solo por las pautas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que supondría cuotas y aranceles.

Londres ha expresado frustración por la negativa de Bruselas de comenzar a redactar un borrador sobre los ámbitos en los que hay mayor consenso. “El hecho de no contar con un texto común ha hecho que el progreso sea mucho más difícil”, recalcó el portavoz de Downing Street.

La voluntad política podría dar en la cumbre europea el impulso que se necesita para avanzar en las cuestiones técnicas. En cualquier caso, tal y como destacó ayer el portavoz del Gobierno británico, “todavía existen diferencias”, en particular respecto a la pesca, “el punto más complejo”.

En defensa de los caladeros electorales “tories”

Se trata de un sector que representa solo el 0,12% del PIB de Reino Unido. Económicamente, por tanto, sería irrelevante, pero políticamente es una cuestión vital para la causa euroescéptica. Los “brexiters” siempre han prometido recuperar el control de las aguas británicas y abandonar eso ahora sería visto como una gran traición.

Aparte tiene un gran significado electoral para Johnson. La gran mayoría de los distritos costeros de Inglaterra, donde la pesca todavía tiene una resonancia práctica o emocional, están ahora en manos de los conservadores. Algunos de estos escaños tradicionalmente laboristas como Great Grimsby apostaron por los “tories” en las elecciones de 2019, precisamente por las promesas sobre pesca. Ceder, por tanto, en esta cuestión podría poner en juego la mayoría absoluta.

Y luego está Escocia. La pesca escocesa representa casi la mitad del sector de todo Reino Unido. No lograr un acuerdo en la materia fortalecería, por tanto, el argumento independentista del SNP y que lidera todas las encuestas con la promesa de un nuevo plebiscito para las elecciones al parlamento de Edimburgo del próximo mes de mayo.

Prueba de que Johnson no descarta por completo el escenario de un “no pacto” es el hecho de que sigue con la tramitación en Westminster del polémico proyecto de ley de Comercio Interno en Reino Unido con el que amenaza violar ahora el Protocolo de Irlanda recogido en el tratado internacional del Acuerdo de Retirada, para evitar una frontera dura entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte.

El “premier” insiste en que, “como gobierno responsable”, debe actuar para tener “una red de seguridad” por si las actuales negociaciones fracasan. La UE dio a Downing Street de plazo hasta finales de septiembre para retirar del proyecto de ley las polémicas cláusulas. Pero Londres no movió ficha, por lo que la Comisión Europea abrió a principios de este mes un procedimiento de infracción contra Reino Unido que, en cualquier caso, no impide seguir con las actuales negociaciones comerciales.