Johnson, obligado a reinventarse en su primer congreso como líder “tory”

En plena caída de popularidad por la pandemia, el «premier» promete a los británicos un futuro verde con la inversión de 170.000 millones de euros en energía eólica

Boris Johnson siempre había soñado con el día en el que se pudiera dirigir a los suyos convertido en líder en el congreso anual del Partido Conservador. Se trata de una de las citas más relevantes del escenario político británico y, tras conseguir una aplastante mayoría en las elecciones de diciembre, el «premier» debía haber aparecido cual «rockstar».

La pandemia, sin embargo, truncó los planes porque todo se debe hacer ahora de manera on line. Pero, de alguna manera, Johnson debió agradecer ayer el hecho de tener que dirigirse a sus filas a través de un frío estudio de grabación en Birmingham. Su criticada gestión de la crisis de la covid-19 y la estrategia a base de amenazas en la recta final de las negociaciones con Bruselas para cerrar un acuerdo comercial post Brexit han hecho que su popularidad haya caído en picado.

Su liderazgo está más cuestionado que nunca tanto dentro como fuera de sus filas y no son pocos los que aseguran que el excéntrico político ha perdido su magia. Sus golpes de humor son ya escasos y los titulares se centran ahora más en sus continuos patinazos a la hora de no saber explicar las nuevas restricciones sociales que tanto revuelo han causado entre los «tories».

«He leído muchas tonterías sobre el modo en que la enfermedad me había robado la magia. Simplemente estaba demasiado gordo y ya he perdido 12 kilos», señaló el «premier», utilizando su propio caso, que le llevó incluso a la UCI, como mejor metáfora para explicar que Reino Unido saldrá reforzado de la crisis.

Durante su intervención, que apenas duró 30 minutos, Johnson explicó que la misión del «Gobierno no puede reducirse a la mera recuperación de la normalidad». Recalcó que la pandemia debería ser un catalizador para cambiar las cosas y, en este sentido, prometió impulsar la transformación ecológica de Reino Unido, con una inversión de más de 170.000 millones de euros para que en una década todos los hogares británicos logren su electricidad por fuente renovable.

En el pasado, Johnson se había mofado de las fuentes renovables. Pero ante la excepcionalidad de las circunstancias, el «premier» decide ahora reinventarse a sí mismo y al propio país apostando ahora por esta revolución verde de cara al futuro fuera de la UE.

El escenario ahora es un tanto pesimista. El país está sumido en una importante recesión y el Gobierno cortará a finales de este mes el grifo a los ERTE. En cualquier caso, Johnson dejó claro que los conservadores seguirían apostando por defender al sector privado. Aunque durante el confinamiento el Gobierno se vio obligado a tomar medidas «que solo se han visto en tiempos de guerra o catástrofes», el «premier» señaló que no sería correcto dejar al país en manos de «papá Estado».

«Debemos dejar muy claro que llega un momento en el que el Estado dé un paso atrás y deje que sea el sector privado el que siga adelante con la tarea. Tengo un mensaje muy simple para aquellos laboristas que piensan que todo puede ser financiado por el contribuyente. No fue el Estado el que fabricó los nuevos fármacos o inventó nuevas terapias. No será el Estado quien tenga la propiedad intelectual de la vacuna, si acaba llegando. Ni el que fabricó a toda velocidad mascarillas o respiradores. Fue el sector privado, con su lógico interés en innovar, competir, y sí, en vender», recalcó marcando distancias con la oposición, cuyo líder Keir Starmer va ganando puestos en las encuestas.

Por otra parte, Johnson quiso mostrar a sus seguidores que tiene grandes planes para Reino Unido una vez quede totalmente desconectado del bloque europeo a partir del 1 de enero. «Tendremos el control sobre sus caladeros de pesca y la capacidad de hacer las cosas de forma diferente y mejor», así como «un control más escrupuloso de sus fronteras, pero siendo más cosmopolita que antes».

Eso sí, no hizo referencia alguna a las actuales negociaciones con Bruselas, donde amenaza violar el Acuerdo de Retirada firmado el año pasado en caso de que ahora no se llegue a un pacto comercial.

Revuelta contra el toque de queda en los pubs

El toque de queda por coronavirus que Boris Johnson ha impuesto a pubs y restaurantes para que a las diez de la noche cierren sus puertas podría descartarse después de que un grupo de alrededor de 43 diputados “tories” rebeldes esté planeado votar en contra del Ejecutivo en la votación que tendrá lugar la próxima semana sobre esta cuestión en la Cámara de los Comunes.

El “chancellor”, Rishi Sunak, ha cuestionado la medida y varios conservadores comparten ahora sus críticas, preocupados por el efecto que podría tener en el sector hostelero y, en última instancia, en la economía de un país que se encuentra en recesión.

Muchos laboristas también han mostrado sus dudas, ya que consideran que no hay evidencia científica que sustente el cierre. Por lo tanto, pese a que cuenta con mayoría absoluta en la Cámara Baja, si el número de rebeldes es finalmente tan importante como se rumorea, el “premier” podría cosechar una humillante derrota.