Los conservadores se rebelan contra Johnson por su gestión del coronavirus

El primer ministro británico tiene que renovar este miércoles los poderes extraordinarios que goza ahora el Gobierno para lidiar con la pandemia. Un centenar de “tories” amenazan con no apoyarle

Las cosas se complican cada vez más para Boris Johnson. Las nuevas restricciones impuestas para hacer frente a una segunda ola de la pandemia ya inevitable en Reino Unido están creando el caos, tanto fuera como dentro de Westminster.

Siguiendo el nuevo toque de queda, los pubs y restaurantes cerraban el pasado fin de semana sus puertas a las 22:00 horas. Pero la fiesta seguía en las casas o incluso en los supermercados, donde los jóvenes se han aglutinado para comprar bebidas. El Gobierno ha prohibido ahora reuniones de distintos núcleos familiares en el noreste de Inglaterra, una medida que ya se aplica en Escocia e Irlanda del Norte. Y está planteando endurecer aún más las restricciones con confinamientos locales que lleven al cierre total de los pubs y restaurantes durante dos semanas en las zonas con los rebrotes más serios.

El problema es que la popularidad del “premier” está bajo mínimos. Y ya no sólo ha perdido el apoyo de los ciudadanos, sino de sus propias filas. Para hacer frente al segundo pico de la covid-19 -que se ha cobrado ya más de 42.000 vidas en Reino Unido-, Johnson necesita renovar este miércoles los poderes extraordinarios de los que goza desde marzo el Ejecutivo.

Un centenar de “tories" rebeldes

Sin embargo, alrededor de 100 conservadores estaría ahora dispuesto a plantar cara al inquilino de Downing Street. Los rebeldes no comparten cómo se está gestionando la pandemia y quieren que Westminster tenga más poder de decisión.

El cabecilla de la revuelta es Graham Brady, presidente del llamado Comité 1922, que reúne a los “tories” sin cartera, quien ha presentado una enmienda que cuenta ya con la rúbrica de más de 50 conservadores e incluso representantes de los laboristas y unionistas norirlandeses.

Entre los firmantes del Partido Conservador se encuentran figuras de peso, como el que fuera líder de la formación, Ian Duncan Smith, el ex ministro del Brexit David Davies o Steve Baker, responsable del influyente grupo ERC de los “tories” más euroescépticos. Esto denota lo débil que se encuentra ahora el primer ministro ante los suyos en uno de los momentos más claves de su mandato.

Cuando comenzó la pandemia, Westminster aprobó la ley de 2020 del coronavirus, que otorgaba al Gobierno poderes especiales para lidiar con la crisis. Los poderes deben ser renovados cada seis meses. Y si ahora el “premier” no cuenta con el apoyo de los suyos, la crisis podría empeorar tanto a nivel sanitario como económico, en un país que ya está en recesión.

Aparte de la cuestión de la libertades individuales, la economía es una de las cuestiones que más preocupa a los rebeldes. Consideran que se tiene que dar más oxígeno al sector hostelero entre otros. Pero los contagios no merman y Johnson está dispuesto a cualquier medida con tal de no verse obligado de nuevo a cerrar los colegios. El miércoles será el llamado “Mr. Speaker”, Lindsay Harvey, quien decida en última instancia si la enmienda debe ser debatida y votada.

Nuevas multas

Mientras tanto, Inglaterra aplica desde este lunes multas de hasta 10.000 libras (10.997 euros) para quienes no cumplan con la cuarentena exigida por las autoridades tras dar positivo en covid-19 o por haber estado en contacto con alguien con coronavirus.

Es ilegal no cumplir con el aislamiento cuando es exigido por las autoridades sanitarias, como medida para controlar la segunda ola después de que los contagios estén superando los 6.000 diarios en el país.

Las multas por el incumplimiento de la cuarentena empiezan en 1.000 libras (1.080 euros), pero pueden aumentar hasta las 10.000 libras para quienes violen varias veces la nueva regulación. Según indicó el Gobierno, la Policía hará controles aleatorios y también dependerá de la “inteligencia local”, vecinos que puedan denunciar a gente que no esté haciendo el aislamiento. Estas multas solo se aplican en Inglaterra, pero el Ejecutivo central confía en que las otras regiones británicas -Escocia, Gales e Irlanda del Norte- puedan tomar medidas similares.

En virtud de estas reglas, una persona con síntomas de coronavirus o que ha dado positivo, debe aislarse durante diez días, pero las autoridades sanitarias han indicado que es muy bajo el porcentaje de personas que han cumplido con esa cuarentena.