Boko Haram: esta es su historia

El grupo yihadista lucha por imponer un Estado islámico en Nigeria

El líder de Boko Haram, Abubakar Shekau
El líder de Boko Haram, Abubakar ShekauHANDOUTREUTERS

El grupo yihadista Boko Haram, hoy Estado Islámico en el oeste de África, nació en el norte de Nigeria, donde multiplica sus acciones desde su creación en 2002. Asesinatos, atentados, pillajes mantienen bajo un estado de terror a la población de la región del Lago Chad en Nigeria, Chad, Camerún y Niger.

Pero Boko Haram, que significa “la educación occidental es un pecado”, en hausa, no nació como un grupo terrorista, sino que era más bien una secta religiosa radical. Con los años, cambió de estrategia, se extendió más allá de las fronteras de Nigeria y tomó las armas,

En 2002 Mohammed Yusuf, que formaba parte de un grupo religioso, creó Boko Haram en el estado de Borno, ubicado en el noreste de Nigeria. Yusuf era un predicador que abogaba por el regreso a las prácticas clásicas del salafismo y comenzó a atraer seguidores con sus discursos en las calles. Consideraba que los valores occidentales, traídos por los colonos británicos, eran responsables de los problemas del país. Denunciaba la corrupción, criticaba la mala gestión política, las desigualdades, pero también la mala aplicación de la Sharia en el norte de Nigeria. Lo que comenzó siendo, o pareciendo, un grupo religioso que gestionaba una mezquita y una escuela islámica, donde enseñaban a los hijos de muchas familias musulmanas de bajos recursos, se convirtió en realidad en una red de reclutamiento de jóvenes que posteriormente lucharían contra el Gobierno nigeriano para instaurar un Estado regido por la “sharia” o ley islámica. Las relaciones con el Ejército y la policía se tensaron cada vez más hasta que Yusuf, radicalizado en su lucha contra el Estado, fue ejecutado en la última de sus detenciones, en 2009.

Las autoridades nigerianas cantaron victoria demasiado rápido y dieron por hecho el fin de Boko Haram. Fue todo lo contrario. Los islamistas se reagruparon bajo un próximo de Yusuf, el teólogo Abubakar Shekau. Y el nuevo líder trajo un aumento de la violencia y un cambio de estrategia. Comienzan las tomas de rehenes, los asesinatos selectivos, los ataques a cárceles para liberar a los presos y a las comisarías para recuperar armas... No se libran ni las escuelas, ni las iglesias ni las mezquitas. Los secuestros de niños se convierten en la mejor fuente de reclutamiento

A partir de 2014, Boko Haram se muestra cada vez más próximo al Estado Islámico y proclama un “califato” en los territorios que controla. Un año después, promete oficialmente lealtad al Daesh.

Y desde hace cuatro años ya no es un grupo unido sino que cuenta con varias facciones debido a divisiones internas.

En la lista negra

Boko Haram está en la lista negra de organizaciones terroristas desde mayo de 2014. Se ha convertido en una recreación armada y violenta de un Islam salafista que lucha contra todas las representaciones del estado federal nigeriano y contra las élites locales tradicionales. Y en representante del Estado Islámico en toda la región.

De nada parece servir la lucha de contrainsurgencia, emprendida por las fuerzas armadas de los cuatro países ribereños del lago, ni el uso de drones y tecnología para acabar con el movimiento terrorista y su violencia extrema. Boko Haram no se desvanece, incluso a medida que crece su represión armada. Cuentan con apoyo en toda la subregión, especialmente a su parte no violenta, y conocen el terreno. Sacan provecho del descontento de los jóvenes por los problemas socioeconómicos y de la falta de escolarización de la zona. Su discurso religioso cala profundamente entre ellos.