Los 10 mandatarios con los que ya ha hablado Biden, y Sánchez no está entre ellos

El presidente de Estados Unidos tampoco ha conversado con Netanyahu, el primer ministro de Israel, uno de sus grandes aliados

Foto de archivo, cuando Joe Biden era vicepresidente, en un encuentro con el líder ruso Vladimir Putin en 2011
Foto de archivo, cuando Joe Biden era vicepresidente, en un encuentro con el líder ruso Vladimir Putin en 2011Alexander ZemlianichenkoAP

Es ya una tradición que el presidente de Estados Unidos descuelgue el teléfono durante los primeros días de su mandato para hablar con sus homólogos de otros países en un gesto diplomático. Joe Biden no ha sido una excepción y tras llegar a la Casa Blanca comenzó una ronda de consultas telefónicas con líder mundiales. El primero en la lista fue Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, al que siguieron los mandatarios de Reino Unido, México, China y así hasta un diez dirigentes. Aunque las relaciones con España son buenas, Pedro Sánchez no está entre ellos.

Sirva de consuelo que la ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, mantendrá este martes una conversación telefónica con el secretario de Estado de EEUU, Anthony Blinken, en lo que será su primera toma de contacto tras la llegada de Biden a la Casa Blanca.

Biden tampoco ha mantenido una conversación con Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, algo que ha llamado la atención del embajador de Israel en EEUU, Danny Danon, quien conminó vía Twitter hace unos días a que el presidente demócrata llamara ya al dirigente de Israel, “el aliado más estrecho de Estados Unidos”. Danon publicó incluso en la red social el teléfono del gabinete del primer ministro e incluyó la lista de los dirigentes con los que Biden sí ha hablado, en la que están Canadá, México, Reino Unido, India, Francia, Alemania, Japón, Australia, Corea del Sur y Rusia.

La semana pasada, Biden llamó a Xi Jinping para una conversación de dos horas en la que expresó su preocupación por los abusos de los derechos humanos y las prácticas comerciales desleales. Días antes, en una llamada con Putin, Biden condenó el encarcelamiento del líder de la oposición rusa Alexei Navalny.

La diplomacia telefónica de la Casa Blanca en esta nueva era no solo responde a una tradición sino que pretende rehacer los puentes de comunicación que quedaron dañados con algunos países con los que Donald Trump mantuvo una posición dura. Los cambios en la diplomacia telefónica se han centrado tanto en el estilo como en la sustancia, explica Reuters, ya que Biden ha tratado de enviar un mensaje diferente a los líderes extranjeros diferente.

“El nuevo equipo se ha dado cuenta de que necesita gestionar las alianzas realmente bien desde el principio”, dijo Matthew Goodman, ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante las administraciones de Barack Obama y George W. Bush. “Es un principio organizativo clave, ya que buscan darle la vuelta a la página de Trump y hacer que las alianzas vuelvan a encarrilarse. La preparación para las llamadas es parte de eso“.

Trump parecía tener una mejor relación con autócratas como Vladimir Putin y Kim Jong Un, líder norcoreano, que con muchos aliados históricos de Estados Unidos. Además, a Trump le gustaba ir por su cuenta y con frecuencia se alejaba de puntos de conversación y los consejos que le brindaban sus asesores de cara al diálogo con los líderes mundiales.

Los ayudantes de Trump se dieron cuenta desde el principio de que el presidente tenía poca paciencia para el material informativo o los puntos de conversación que le suministraban previamente. Al principio, le ofrecieron un resumen preliminar de seis páginas con archivos adjuntos previo a las llamadas, pero resultó ser demasiado largo. Entonces hicieron una versión de una página. Más tarde, Trump recibió tarjetas de notas que por lo general contenían solo tres puntos de conversación.

La primera llamada de un líder de Biden como presidente fue para Justin Trudeau, de Canadá, el primer ministro a quien Trump tildó de “muy deshonesto y débil”. Biden le explicó su decisión de detener la construcción del oleoducto Keystone XL, un proyecto de Canadá a Estados Unidos que Trudeau apoya.

El primer ministro británico, Boris Johnson, que halagó y cortejó a Trump, dijo en una entrevista el domingo con CBS que su conversación con Biden fue “fantástica” y que habían hablado sobre temas como el cambio climático, la OTAN, Irán y otros.

La Casa Blanca publicó una foto oficial de la reunión de Biden en la Oficina Oval con el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan y la directora senior de asuntos europeos del NSC, Amanda Sloat, mientras se preparaba para su reciente llamada con la canciller alemana Angela Merkel.

El nuevo presidente aún no ha hablado con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien tuvo una relación cercana con Trump incluso cuando Estados Unidos y Turquía estaban en desacuerdo sobre una serie de cuestiones, incluida la política de Siria y la decisión de Turquía de comprar los avanzados sistemas de misiles antiaéreos de Rusia. Esto último llevó a Washington a expulsar a Turquía de su programa de caza furtivo F-35.

Biden en la campaña electoral llamó a Erdogan un autócrata, y como vicepresidente se vio obligado a ofrecer una disculpa oficial en 2014 después de sugerir que Turquía jugó un papel en el surgimiento del grupo Estado Islámico.