La caída de Trump debilita a Boris Johnson ante la UE

La carta de un acuerdo comercial con EE UU se complica con la derrota del republicano que siempre jaleó el Brexit

Boris Johnson y Donald TrumpFrancisco SecoAP

El triunfo de Joe Biden ha traído cierto alivio al Viejo Continente. Tras cuatro años complicados con el polémico Donald Trump, quien congeló el acuerdo transatlántico de inversión y cooperación con la UE y comenzó una guerra de aranceles, el candidato favorito en Bruselas era claramente el demócrata, quien se identifica apasionadamente con la herencia irlandesa de su madre y lamentó en su día que el Reino Unido apostara por abandonar el bloque.

Por lo tanto, la pregunta que se hace ahora todo el mundo es ¿qué va a pasar con Boris Johnson? El primer ministro británico ha perdido a su alter ego. Trump siempre se orgulleció de llamar al líder tory su «mini yo» y celebró con entusiasmo la victoria del Brexit. Pero con Biden todo es completamente distinto por lo que la situación del inquilino de Downing Street es delicada.

Londres y Bruselas están inmersos en unas arduas negociaciones comerciales para cerrar un pacto comercial antes de que los británicos salgan ya a efectos prácticos de la UE el 31 de diciembre. Sin convenio, las relaciones se regirían únicamente bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio, lo que supone cuotas y aranceles. Pese a las intensas conversaciones, aún hay puntos de gran conflicto en cuanto pesca, gobernanza y ayudas estatales.

Pero la prensa local coincide en que la postura del primer ministro ha quedado ahora sumamente debilitada. Hasta la fecha, Johnson amenazaba con violar el Protocolo de Irlanda recogido en el Acuerdo de Retirada firmado el año pasado con los Veintisiete si finalmente no se acercaban posturas.

Sin embargo, durante los últimos meses, Biden ha dejado muy claro que si el líder tory no cumple lo pactado y pone en peligro la frontera de Irlanda, Johnson no tienen nada que hablar con él respecto al acuerdo comercial que de manera paralela se estaba negociando entre Londres y Washington. «Soy irlandés», señaló ayer Biden a la BBC, unas palabras que no dejaron a nadie indiferente. En definitiva, el 31 de diciembre, el Reino Unido abandonará ya a efectos prácticos el bloque y, tal y como están las cosas, el primer ministro puede verse más aislado que nunca.

En su momento, Trump prometió a Johnson que quería cerrar un pacto de libre comercio lo antes posible. Y el británico lo utilizaba como medida de presión contra Bruselas. Pero a día de hoy no hay nada firmado y el controvertido magnate ha perdido las presidenciales. Por lo que Downing Street tendrá que partir de cero con la nueva administración demócrata. Y francamente, con un país completamente dividido, los analistas coinciden en que Biden se centrará ahora en la política nacional.

El acuerdo comercial con el Reino Unido no va a estar entre sus prioridades, por lo que a Johnson no le quedará más remedio que esperar, con cierta humillación, porque la nueva alianza comercial siempre fue una de las gran promesas euroescépticas al hablar del nuevo «Reino Unido global». ¿Qué país puede considerarse global sin pacto comercial con la primera potencia del mundo? Los expertos consultados consideran que las nuevas negociaciones entre Londres y Washington serán complicadas porque hay muchos puntos complejos, como regulación agroalimentaria, la polémica con el pollo clorado o las demandas de una privatización del Sistema Nacional de Salud. Por lo tanto, no se prevé pacto antes de finales de 2021 o inclusive principios de 2022. Para Reino Unido, Estados Unidos es su primer mercado para exportaciones y el país extranjero que más empleo genera en el país. Por su parte, para Estados Unidos, es obvio que el Reino Unido es un aliado estratégico desde el punto de vista militar y defensivo, pero en términos de exportaciones, no es tan imprescindible como sería el caso de China o de la propia UE.

Por lo tanto, Biden podrían priorizar ahora el estrechar los lazos comerciales con el bloque. Londres siempre fue para la Casa Blanca el punto de conexión con el Viejo Continente, pero con el Brexit, las relaciones quizá ya no sea tan “especiales” y el nuevo presidente prefiera apoyarse en su lugar ahora en Berlín o París.