Qué es la tabla de consumo de drogas que ha disparado el microtráfico en Ecuador

El presidente Guillermo Lasso quiere eliminar esta medida aprobada en 2013 que permite portar pequeñas cantidades de marihuana, cocaína y heroína para consumo propio

El consumo de cocaína está permitido en Ecuador en una cantidad máxima
El consumo de cocaína está permitido en Ecuador en una cantidad máximaKike TabernerLa Razon

Hace unos días la policía encontró degollado a un niño de 13 años en el noroeste de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, la capital financiera del país. Según sus padres, la última vez que vieron al menor fue el último domingo por la noche, cuando le regañaron por llevarse de casa 30 dólares para consumir droga. Sucesos relacionados con el consumo de drogas de este calibre son frecuentes en Ecuador, donde el presidente Guillermo Lasso ha declarado el estado de excepción para combatir la violencia y el narcotráfico sacando militares a las calles. Muchos dirigentes políticos y sociales en Ecuador creen que detrás de esta ola de criminalidad está la tabla de consumo de drogas. Pero, ¿qué es exactamente esta tabla y qué responsabilidad se le adjudica en el aumento de la violencia?

Ecuador aprobó en el año 2013, bajo la presidencia de Rafael Correa, una tabla de consumo de drogas que establece cantidades máximas de algunos estupefacientes que cualquier persona puede llevar para su propio consumo sin que se la considere traficante. Según sus impulsores, esta table sirve para diferenciar entre consumidores y traficantes. A los ecuatorianos se les permite portar 10 gramos de marihuana, 2 gramos de pasta base de coca, uno de cocaína y 0,1 de heroína sin estar cometiendo un delito por tenencia ilícita de drogas. La controvertida tabla también les permite portar 0.015 gramos de MDA, 0.015 gramos de metilendioxifenetilamina (éxtasis) y 0.040 gramos de anfetaminas.

Los críticos con esta medida, entre ellos el presidente de Ecuador Guillermo Lasso, consideran que la tabla “facilita el microtráfico” de drogas y también el narcotráfico. “Lo que ha hecho es que penosamente el Ecuador se convierta en un país de consumo de drogas y no solo de tráfico”, dijo recientemente Lasso en una entrevista en televisión. El Gobierno ya ha anunciado que tomará cartas en el asunto para eliminar la tabla, que muchos en el país ven como origen de la ola de violencia que sacude varias ciudades.

La ministra de Gobierno, Alexandra Vela, señaló que hasta ahora Ecuador ha sido un país de tránsito en las rutas de la droga, pero que en los últimos años se ha convertido en un lugar donde “estas sustancias se han ido quedando en la sociedad, por lo que se han incrementado el consumo y el microtráfico”. Las autoridades del país latinoamericano incautaron entre enero y agosto de 2021 unas 116 toneladas de droga, en su mayoría cocaína, frente al récord de 128 toneladas de 2020.

Organizaciones sociales, religiosas y médicos han criticado duramente la tabla de consumo de drogas y han pedido su eliminación. Guayaquil, una de las ciudades más castigadas por la ola de violencia, fue escenario de protestas la semana pasada para pedir la derogación de la tabla.

Cuando fue aprobada en 2013 muchos, como Felipe Ogaz, fundador y directivo de la Organización Diabluma, esperaban que esta tabla ayudaría a bajar no solo el hacinamiento en las cárceles sino que impulsaría la seguridad ciudadana. Pero la realidad ha sido muy distinta, según demuestran las cifras esgrimidas por el actual gobierno conservador de Lasso.

Ecuador ocupa el tercer lugar de Sudamérica en prevalencia de consumo de cocaína entre estudiantes de Secundaria, solo por detrás de Chile y de Colombia, y el sexto en prevalencia de consumo de sustancias inhalables. Según datos oficiales, desde 2020 hasta mayo de este año solo en Guayaquil se han registrado 591 personas fallecidas de forma violenta. Además, Ecuador enfrenta desde hace varios años una crisis carcelaria por diversas causas, entre ellas la violencia desatada por una guerra entre grupos criminales al servicio de carteles del narcotráfico como los mexicanos Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.