Exclusiva: Imágenes inéditas del jefe de Al Qaeda en el Sahel en una reunión con sus “lugartenientes”

Yyad Ag Ghali celebró una cumbre en la zona llamada de las “tres fronteras”, entre Mali, Níger y Burkina Faso

El cabecilla del JNIM (Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, en árabe Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin), Yyad Ag Ghali, ha celebrado recientemente una cumbre con sus lugartenientes en algún punto de la zona conocida como “de las tres fronteras”, entre Mali, Niger y Burkina Faso, con el fin de fijar la estrategia terrorista para los próximos meses.

Imágenes inéditas. LA RAZÓN ha tenido acceso a un vídeo que recoge los prolegómenos de dicha reunión de la franquicia de Al Qaeda en el Sahel africano.

El JNIM nació en marzo de 2017, mediante la fusión de varios grupos yihadistas: el MUYAO, Ansar el Dine; Al Qaeda para el Magreb Islámico y las “katibas” (grupos de combate) Macina y Al Murabitum.

Su pretensión es la organizar un “califato” en esa zona africana, que disputa ferozmente con la franquicia de Isis sobre el terreno, el Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS), que perdió hace meses al que era su cabecilla fundador Adnane Abou Walid Al-Sahraoui, en una acción militar de las tropas francesas de la operación Barkhane.

Entre las acciones más dañinas de las cometidas por el JNIM en los últimos tiempos está e4l asesinato, en agosto del año pasado, de 13 miembros malienses del GAR-SI, la unidad que entrena la Guardia Civil. La unidad realizaba una operación para combatir a las células yihadistas que se mueven por la zona. La acción criminal tuvo lugar en la zona de Hombori. El objetivo general del proyecto GAR-SI es la cooperación para garantizar la estabilidad en el Sahel. El proyecto se inició en marzo de 2017 con la constitución del equipo de dirección y el despliegue progresivo de los coordinadores en dos fases y diferentes etapas. En la primera fase, se crearon siete unidades, compuestas por un total de 818 gendarmes y. en la segunda, otros 916.

Con todo, uno de sus “éxitos” más resonantes fue la liberación, a cambio de unos rehenes que tenían secuestrados, de 204 presos yihadistas que estaban en cárceles de Mali mediante la negociación con el Gobierno de este país, que, además, tuvo que entregar a los terroristas una importante cantidad de dinero. Entre los liberados estaba la francesa Sophie Petronin, que se había convertido al Islam durante su cautiverio y que después volvió a Mali voluntariamente, sin que las autoridades hayan podido dar con ella pese a que dictaron una orden de localización.

Esta negociación con los yihadistas causó un gran malestar entre las tropas galas de la operación Barkhane ya que, como advirtieron, los terroristas liberados no tardaron en regresar a las acciones criminales y uno de ellos fue abatido en la operación en la que murió el cabecilla de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), Abdelmalek Droukdel.