Internacional

Así es Moldavia, el diminuto país que podría ser clave en el conflicto ucraniano

Dividida en dos partes prácticamente opuestas, la República de Moldavia está considerada como un punto estratégico de vital importancia para los posibles acontecimientos en la vecina Ucrania

Chisinau. Una anciana enciende el gas durante una de las mayores crisis energéticas de Moldavia en los últimos años, donde el gas ha alcanzado el precio de 646 dólares por metro cúbico.
Chisinau. Una anciana enciende el gas durante una de las mayores crisis energéticas de Moldavia en los últimos años, donde el gas ha alcanzado el precio de 646 dólares por metro cúbico.DUMITRU DORUAgencia EFE

Desde que aterrizamos en el aeropuerto de Chisinau (Moldavia), todo el ambiente lo cubre un airecillo súbitamente latinizado. Las referencias al Imperio de Roma son numerosas: en la entrada del Museo Nacional nos recibe una estatua de bronce con la loba y los mellizos, hay muchas pizzerías en Chisinau, su escudo nacional es igualito a dos cuarteles del escudo de Rumanía y en el escudo de Rumanía aparece el puente que construyó Trajano en el Danubio hace la tira de años, aquí hablan un dialecto latino venido del rumano (rumano, romano, es obvio) y les encanta el vino, pero ya llegaremos a eso. Primero tenemos que echarle un vistazo a cómo se las gastan en Moldavia desde hace treinta años.

Para empezar, conviene recordar que el país está dividido entre la famosísima Transnistria, el país de Nunca Jamás ubicado en la zona este, y la Moldavia propiamente dicha en el oeste, también conocida por aquellos lares como la Moldavia “rumana” o Besarabia. En muchos aspectos, los moldavos “rumanos” y los rumanos a secas son primos, como los suizos de los Alpes y los franceses de los Alpes, se entiende, y Moldavia es incluso más pequeña que Suiza. Suiza tiene 8 millones de habitantes donde Moldavia roza los dos y medio. Los habitantes de Transnistria, por otro lado, tienen una relación mucho más próxima con los rusos.

Un campo de batalla europeo

Moldavia sirvió como campo de batalla para las guerras entre los otomanos y los zares rusos del siglo XVIII y cualquier día puede volver a convertirse en uno. Los hunos, los ávaros, los mongoles, los búlgaros, los tártaros y los alemanes solo son algunas de las civilizaciones que han derramado sangre en el territorio moldavo. La misma Ucrania, su vecina, tiene muchas papeletas ahora mismo para convertirse en un campo de batalla entre superpotencias, qué remedio, le tocó.

Imagen del escudo transnistrio y al fondo la estatua ecuestre de Alexandr Suvórov, el legendario general ruso que fundó Tiráspol, en la plaza central de la capital de la autoproclamada República de Transnistria
Imagen del escudo transnistrio y al fondo la estatua ecuestre de Alexandr Suvórov, el legendario general ruso que fundó Tiráspol, en la plaza central de la capital de la autoproclamada República de TransnistriaIgnacio OrtegaAgencia EFE

Pero las últimas peleas en Moldavia ocurrieron al sustituirse el alfabeto cirílico por el latino. Aunque la forma hablada es exactamente la misma a la de hace 40 años (el moldavo es una lengua latina muy parecida al rumano), ya no se escribe igual, y cuando el gobierno tomó la decisión de hacer oficial este cambio en 1990, se lio la marimorena entre los pro rusos y los anti rusos que terminó con una guerra de dos años y con Transnistria independizándose de facto. En Transnistria son pro rusos pero llegaremos más tarde a eso, en la segunda parte del reportaje. Por lo pronto nos basta con saber que los rusos hicieron de las suyas promoviendo la emigración a Moldavia desde el siglo XIX hasta finales del XX, enviando generosas remesas de los suyos para que tuvieran muchos hijos allí y que rusificasen la zona a base de hijos e hijas que, con suerte, si era voluntad de Dios, pronto tendrían los suficientes biznietos para…

El sueño de la Unión Europea

Esos rusos se asentaron en el este de la actual Moldavia, que hoy se conoce como Transnistria. Pero ya llegaremos a eso. Ahora, será mejor que hablemos del vino. En Besarabia (que es como llamaré a la Moldavia “rumana” a partir de ahora) aprecian muchísimo el vino. Esto es importante porque aquí hace un frío que te congela los calzones, nieva muchísimo más que en la Rioja o todo España junta, y no quiero decir que su vino sea malo pero el nuestro es mejor. Por el clima. Y no podemos evitar pensar, al fijarnos en esta pasión desaforada de los moldavos por su vino, si la estatua de la loba en el Museo Nacional tenía algo que ver. Llevándonos todo esto a preguntarnos cómo de latina es Moldavia. Cómo de romanizada, cómo de civilizada para cumplir los estrictos parámetros de ingreso en la Unión Europea.

Chisinau (Moldavia), 02/02/2022.- La presidenta Maia Sandu de Moldavia y el Primer Ministro holandés Mark Rutte durante una rueda de prensa celebrada en Chisinau.
Chisinau (Moldavia), 02/02/2022.- La presidenta Maia Sandu de Moldavia y el Primer Ministro holandés Mark Rutte durante una rueda de prensa celebrada en Chisinau.DUMITRU DORUAgencia EFE

Pero es el país más pobre de Europa y nadie le cuida. Cuando digo esta palabra tan fea, “pobre”, no lo digo en un tono peyorativo ni implicando que en Chisinau vivan como en Mogadiscio, ni mucho menos; siguen siendo europeos, privilegiados en ciertos aspectos de la Historia si me apuras. Pero siendo Moldavia un país pacífico, chiquitito, desolado y lleno de buena gente debidamente civilizada, ¿importa tanto su economía?

Pues sí. Incluso podemos reírnos para no llorar y reír la ironía de que los besarabios, hoy tan anhelantes del legado romano europeísta, son los descendientes de los temidos dacios con quienes se dio zupa el emperador Trajano. ¡Si se recompusieran sus cenizas, se levantasen de su tumba y vieran todo esto, la que se armaría! Además, nadie piensa que Vladimir Putin se quedaría tranquilo si la UE coge ahora y, para rematar la faena, ofrece el ingreso a Besarabia en su organización.

Rusos y gulags, pesadilla nacional

Para tocar los calzones al personal y husmear bien adentro de los sobacos de Chisinau, he querido dar las gracias a muchos moldavos de Besarabia en ruso. Incluso a los policías. Las reacciones fueron de lo más variopintas pero también me dejaron percibir un poquito mejor cómo se siente la calle, cómo actúan cuando les sorprendes dándoles las gracias en el idioma de su enemigo. Porque, no lo dudes por un momento porque dudarlo sería de risa, no dudes que el mayor enemigo de Rusia ahora mismo es esa Besarabia reinterpretada como Moldavia y obligada sempiternamente a la resignación mientras la vieja osa saca la teta y rapta nuevos hijos. Tal es la inquina entre uno y otro país, que la actual primera ministra de Moldavia, Natalia Gavrilita (pro europeísta,) ha llegado a ser acusada de antisemitismo en alguna que otra ocasión, claro está, por voces afines a los rusos.

Combatientes rusos de la I Guerra Mundial en la localidad moldava de Crihana Veche.
Combatientes rusos de la I Guerra Mundial en la localidad moldava de Crihana Veche.Alfonso Masoliverfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@663fb8ff

Rusia y el comunismo son los grandes enemigos del gobierno moldavo desde hace treinta años, o más, si tenemos en cuenta a los grupos de resistencia moldavos que acabaron con sus huesos en los gulags del siglo pasado. Vuelvo a mencionar el Museo Nacional porque los museos nacionales ofrecen una imagen muy nítida del pensamiento oficial de una nación, cada una tiene sus espacios dedicados a ensalzar a alguien o vilipendiar a otro estado. Especial ahínco ponen los moldavos, como estoy haciendo yo, en los crímenes de Rusia y los gulags. Solo es una pena, tal y como me comenta mi amigo Vasile en la cafetería del hotel, que la mayoría del benceno y todo el gas que recibe Besarabia hoy procede de Rusia y por eso Rusia les tiene cogidos por las narices en materia energética, y da igual lo poco que les gusten los rusos porque los rusos tienen el benceno y el gas y quien tiene ambos es el que realmente manda aquí.

Hace 30 años, Transnistria se independizó de facto y los moldavos se resignaron una vez más, encogieron los hombros huesudos mientras se sacudían los últimos coletazos del invierno anterior, se limitaron a señalar con los puños a Rusia (que facilitó esta independencia con sus tanques y aparatos en apoyo a los secesionistas) y ahora hay 2.000 soldados rusos estacionados en Transnistria para “mantener el orden”. Cosa en extremo delicada para Ucrania, que ya tiene tropas rusas rodeándola al norte (Bielorrusia), al sur (Crimea), al este (Rusia) y al oeste (Moldavia). Moldavia, lo quiera o no, forma parte del juego que nos ocupa. Su primera ministra, ha mostrado desde el inicio de su mandato unas intenciones claramente europeístas y ha expresado reiteradas veces su deseo de llevar a cabo reformas que satisfagan los requisitos de la UE. Sus gestos han acercado como nunca a la UE a Moldavia pero, también, ha dividido todavía más el país. Es un tema complejo. Ellos también se juegan el pescuezo en esta partida. No les quepa ninguna duda.

Igual que ya han comentado otros compañeros respecto a Ucrania, aquí sorprende el clima de paz que se respira, si no es por las ambulancias tronando de un lado a otro de la capital (en serio, es exagerado) por alguna razón misteriosa, quizá por el coronavirus. Hablas de Rusia y la gente te mira con mala cara o con una valentía natural, pero todos sacuden la cabeza enérgicamente y aseguran que Rusia no vendrá. Y que si viene, bueno, se encogen de hombros diciendo que no pasará de la frontera de Transnistria. Es esa resignación de los moldavos, casi heroica. Aunque deben saber que no les servirá resignarse si la cosa se pone fea con sus vecinos, mañana o dentro de diez años.