El Tribunal Supremo de Estados Unidos revoca el derecho constitucional al aborto

La decisión ha sido adoptada con el voto a favor de los seis jueces conservadores y el rechazo de los tres magistrados liberales del alto tribunal

En una ajustada votación, el Tribunal Supremo de Estados Unidos revocó este viernes el fallo de Roe Vs Wade, que durante más de cincuenta años ha garantizado unos mínimos derechos reproductivos en todo el país.

“El derecho al aborto no está profundamente enraizado en la historia de la Nación ni en sus tradiciones”, ha justificado el magistrado Samuel Alito en la opinión del fallo. “Y concluimos, asimismo, que la Constitución no garantiza el derecho al aborto”.

Alito contó además, con el apoyo de otros cuatro jueces conservadores, Clarence Thomas, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett, estos tres últimos nombrados por el ex presidente Donald Trump.

En contra se mostró el bloque liberal de la Corte, compuesto por los jueces Stephen Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan. “Es con pena –para esta Corte, pero aún más para millones de mujeres estadounidenses que pierden hoy una protección constitucional fundamental- que disentimos”, hicieron constar los tres magistrados en el fallo.

Por su parte, el presidente del Tribunal Supremo, el juez John Roberts, también conservador, no se sumó a la disensión, pero hizo constar que no hubiera fallado a favor de acabar con el derecho al aborto.

Restricción del aborto en EEUU
Restricción del aborto en EEUU FOTO: M. Roselló

En realidad, el fallo del Constitucional no supone la prohibición del aborto, sino que apenas transfiere a los estados la capacidad de legislar a nivel local sobre este asunto con total libertad.

El presidente Joe Biden, no tardó en reaccionar al fallo y consideró que se trata de “un día triste”, tanto para el Tribunal Supremo como para el país. “Seamos claros, la salud y la vida de las mujeres están ahora en peligro”, dijo.

“La Corte ha hecho algo que nunca jamás había hecho; despojarle a muchos estadounidenses de un derecho constitucional que les es fundamental y que ya había sido reconocido”, lamentó el mandatario en una intervención desde la Casa Blanca.

El caso que lo cambia todo

El Supremo falló a favor del estado de Misisipi, que recientemente aprobó una ley que prohíbe el aborto después de las 15 semanas, una decisión que había buscado revocar en los tribunales la red de clínicas Planned Parenthood.

“Esta mañana, la Corte Suprema anuló a Roe Vs Wade y casi 50 años de precedentes, eliminando el derecho constitucional al aborto y despojando a las personas del derecho a controlar sus propios cuerpos”, reaccionó la organización a través de un comunicado tras conocerse el fallo. “Es tan peligroso como inaudito, y abre la puerta para que los estados de todo el país prohíban el aborto”.

En la decisión de la Corte, el juez Alito esgrime que garantizar el derecho al aborto es algo que compete al Poder Legislativo, no al Judicial. Es precisamente este punto el que echa por tierra la protección que desde 1973 ha representado el fallo de Roe Vs Wade.

En aquel entonces, los magistrados del Supremo se posicionaron a favor de Jane Roe, cuyo auténtico nombre era Norma McCorvey, frente a Henry Wade, el fiscal de distrito del condado de Dallas, Texas. El fallo, sentó jurisprudencia al permitir los abortos realizados antes de la viabilidad del feto fuera del útero.

Sin embargo, la Corte fundamentó su decisión en el derecho constitucional a la privacidad, un enfoque que ha sido rebatido en numerosas ocasiones.

La controvertida filtración

De hecho, el pasado mes de mayo se conoció un primer borrador del fallo del Supremo este viernes en el que, con un tono mucho menos contenido, el propio Alito argumentaba que el fallo de Roe Vs Wade “estaba terriblemente equivocado desde el principio. Su razonamiento fue excepcionalmente débil y la decisión ha tenido consecuencias perjudiciales.

Ahora, por tanto, se abre la posibilidad de que los estados restrinjan el derecho al aborto. De hecho, a la espera de que se produjera este mismo fallo, un total de 13 estados, todos ellos republicanos, tienen preparadas sendas propuestas de ley que prohibirían el aborto a partir de las seis semanas, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas, conocidas como Ley del Primer Latido.

Esta situación ha puesto en guardia a numerosas organizaciones defensoras del aborto que temen que los derechos reproductivos de la mujer se vayan a ver cercenados en buena parte del país.

El fallo se produce en un momento de gran polarización en Estados Unidos, como han puesto de manifiestos las agencias de seguridad del país, que en los últimos meses han venido alertando del aumento de la amenaza que supone el terrorismo doméstico, de ambos extremos. El último caso, precisamente, un hombre fuertemente armado que merodeaba la casa del juez Kavanaugh con intención de asesinarle.

Ante este escenario, no es de extrañar que en su intervención, el presidente Biden hiciera dos claros llamamientos: por un lado a la población, a la que pidió manifestarse de manera pacífica, “sin intimidación”; y por el otro, a los gobierno estatales, a los que instó a legislar para garantizar el derecho al aborto en cada uno de ellos.

Y es que, en definitiva, lo que los expertos prevén es que este fallo dividirá aún más a un país ya de por sí polarizado; una nación abocada ahora –si Washington no lo evita- a marcar una nueva frontera, entre los estados que permiten el aborto y aquellos que no.

Idaho, el estado más restrictivo

Fue el estado de Idaho el primero en darle luz verde a esta norma tras obtener 51 votos a favor y 14 en contra, por lo que las mujeres no podrán acceder a estos servicios en este estado a partir de la sexta semana de embarazo.
Considerada una de las normas más controvertidas y restrictivas ya que fomenta la delación entre los ciudadanos particulares a cambio de una recompensa, la ley de Idaho va más allá y premia con hasta 20.000 dólares -10.000 dólares más que en Texas- a aquellos familiares de un “bebé no nacido” que denuncien a la clínica o a toda aquella persona o colectivo que ayude a la mujer a abortar. Con esta nueva ley, además, el personal médico que participe en la interrupción de un embarazo en el estado de Idaho podría enfrentarse a una pena de entre dos y cinco años de cárcel si es declarado culpable de un “aborto criminal”. No obstante, a diferencia de la ley de Texas, la norma aprobada en Idaho sí incluye excepciones por violación e incesto.
Sobre el caso Roe contra Wade, se pronunció el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. “Estoy preocupado por la decisión del Supremo de permitir que S8 (la ley) permanezca en vigor a la luz de las importantes consecuencias que tiene para las mujeres en Texas y en todo el país, y para el estado de derecho”, según dijo en su momento en un comunicado de la Casa Blanca.
El estado de Texas aprobó la ley en septiembre basándose en el llamado “latido del corazón fetal”, que a menudo es antes de que la mujer sepa que está embarazada. No hay una excepción por violación o incesto, aunque existe una excepción por “emergencias médicas”.