EE UU

Trump se llevó a su casa secretos de la defensa militar y de la capacidad nuclear de un país extranjero

Los documentos han sido hallados en la requisa que hizo el FBI en la mansión que el ex presidente tiene en Florida

Un agente federal de EEUU con documentos requisados en la casa de Donald Trump en Florida
Un agente federal de EEUU con documentos requisados en la casa de Donald Trump en FloridaYuki IwamuraAgencia AP

Hace casi dos años, desde el 21 de enero de 2021, que culminó el mandato del ex presidente republicano y, con el, la forzosa salida del matrimonio Trump de la Casa Blanca. 21 meses. El mismo período de tiempo durante el cual cerca de 11.000 documentos gubernamentales confidenciales y fotografías han permanecido bajo el poder del magnate neoyorkino, ya lejos de la residencia presidencial, en su mansión de Mar-a-Lago en Florida.

Algo totalmente prohibido y penalizado por la ley. Bajo llave, esparcidos por diferentes estancias de las 126 habitaciones de la vivienda, no sólo “movidos” sino también “escondidos”, según la información sobre las pruebas más contundentes hasta ahora reveladas, el FBI confiscó casi una treintena de cajas llenas de documentos confidenciales desde que el pasado mes de enero diera comienzo la investigación del Departamento de Justicia.

El último episodio de este nuevo escándalo político sin precedentes, calificado de “ataque” por Trump tras el registro del FBI del pasado 8 de agosto en Mar-a-Lago, por el que también alega haberse visto sometido a “la mayor caza de brujas de la historia” de Estados Unidos, veía la luz hace sólo unas horas, tras varias semanas de polémicas acusaciones partidistas entre defensores y detractores del ex presidente republicano. El Washington Post, a través de fuentes oficiales anónimas, informaba esta semana que los servicios de inteligencia habrían identificado, entre ese material sensible, información sobre defensas nucleares extranjeras.

Al parecer, según el rotativo estadounidense, el FBI habría recuperado entre las pertenencias de Trump un documento ultra-secreto, la máxima clasificación de seguridad, que describe las capacidades nucleares de un gobierno extranjero. La información, sin embargo, no desvela a qué Gobierno hace referencia, aunque todas las miradas están puestas en Rusia, China, Irán encabezando la lista de posibilidades.

Citando fuentes no identificadas, el Washignton Post asegura que, además de los detalles de las capacidades de armas nucleares de la supuesta potencia extranjera, los agentes del FBI también habrían descubierto información sobre las defensas militares convencionales estadounidenses.

“Sólo el presidente, algunos miembros de su Gabinete o un funcionario cercano al gabinete podría autorizar a otros funcionario gubernamentales a conocer los detalles de esos programas de acceso especial”, afirmó una fuente en calidad de anonimato sobre los más de 11.000 documentos incautados del patrimonio de Trump, que estaban muy bien guardados e incluso tenían “un oficial de control designado” para monitorear al detalle su ubicación.

La alarma mediática tras el último episodio del escándalo político que salpica de nuevo al magnate no se ha hecho esperar. Titulares de la prensa internacional se hacían eco en la noticia, destacando que “Trump almacenó los secretos nucleares de otro país en Mar-a-Lago”. Entre los registros recuperados por el FBI en Mar-a-Lago destacan también documentos que detallan operaciones de alto secreto que requieren incluso permisos especiales “en función de la necesidad de saber”, más allá de la autorización en sí. Ni siquiera miembros de la actual Administración están autorizados a hacerlo.

Si el Departamento de Justicia, con la recopilación de pruebas obtenidas hasta el momento del registro del FBI en Florida, presentan finalmente cargos criminales contra él, el ex presidente Donald Trump podría enfrentarse a un total de tres delitos con penas de multa e incluso cárcel, por vulnerar la Ley de Espionaje, obstrucción a la Justicia y destrucción de documentos.

Trump también podría quedar inhabilitado para volver a ostentar un cargo público, lo que incluiría poner fin a sus aspiraciones de presentarse de nuevo a unas elecciones presidenciales. Aunque, antes de su posible anuncio a la candidatura a la Casa Blanca para 2024, demócratas y republicanos se juegan la mayoría de ambas Cámaras del Congreso en las legislativas de noviembre. Batalla partidista que ya ha comenzado.