Política

Alta tensión en Argentina

Afectados por los cortes eléctricos protestan bloqueando una calle de Buenos Aires
Afectados por los cortes eléctricos protestan bloqueando una calle de Buenos Aires

Con los datos sobre la mesa, el 2013 será enterrado mientras todas las miradas apuntan a las presidenciales del 2015. Quedan dos años de mandato, pero la presidenta Cristina Fernández ya ha anunciado que no piensa presentarse a ningún cargo electoral, dando el pistoletazo de salida a la carrera por el sillón de Rivadavia. En cualquier caso, quien recoja el testigo heredará un país con claros síntomas de agotamiento. Los problemas inflacionarios, la corrupción, la crisis enérgica y la falta de divisas son algunos de los lastres de la gestión de la mandataria kirchnerista.

Argentina es uno de los 19 países con más alto riesgo de inestabilidad social para 2014, según un índice que elaboró y difundió la revista británica «The Economist». El descontento social ha aumentado ante la crisis energética que sufre el país, que se ha traducido en constantes cortes de luz en medio de una ola de calor. Soportando temperaturas de 40 grados, los argentinos se han armado de valor y paciencia para aguantar el sol y hacer frente a las penurias derivadas de los cortes en el suministro eléctrico.

Los cortes han afectado a 800.000 personas, lo que ha generado un creciente malestar que se ha traducido en bloqueos de calles en diversos barrios de Buenos Aires como señal de protesta. Durante la década kirchnerista no se realizaron las inversiones necesarias en materia energética, y ahora el Gobierno apunta a las multinacionales encargadas de administrar el servicio como responsables de este desaguisado. La presidenta se lava las manos mientras que la espada de Damocles pende sobre las empresas extranjeras. En el camino, la petrolera española Repsol pagó los platos rotos y fue expropiada. El cerebro de esta nacionalización, Axel Kicillof, fue ungido como ministro de Economía con la misión de poner orden. Es uno de los que suena como presidenciable, ya que cuenta con el apoyo de la poderosa organización juvenil, La Cámpora, comandada por Máximo Kirchner, vástago de la presidenta.

Kicillof ha advertido de que no habrá grandes cambios para 2014. Seguirán las medidas proteccionistas, con trabas a las importaciones, cepo cambiario y acoso a las empresas. Sin embargo, hasta ahora el nuevo equipo no ha sabido parar la caída de las reservas de divisas ni la escalada de precios.

La alta inflación ha acabado afectando a la seguridad ciudadana al encender la llama del saqueo, que se ha extendido por entre la sociedad argentina en las últimas semanas. La demanda de una subida salarial en consonancia con el índice de precios –según la tasa del Congreso es superior al 30%– hizo que los policías de varias provincias se acuartelaran sin cumplir con los servicios mínimos. Durante los 10 días que duró la salvaje huelga se sucedieron robos por todo el país, quedando un saldo de seis muertos.

El intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, asegura que «la grave inflación que sufre el país es la gran responsable de la inseguridad que estamos viviendo y de la ola de violencia en la que estamos inmersos; es la que se come el salario de los trabajadores y le quita toda posibilidad de proyectar un futuro digno a los argentinos». Ante este escenario, el kirchnerismo ya ha comenzado la pelea por la sucesión dentro del palacio presidencial, donde los caudillos provinciales juegan sus cartas buscando padrinos.