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EEUU empieza a abandonar Siria

El pasado 19 de diciembre, Trump comunicó su decisión de retirarse de Siria al considerar que la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) había finalizado

  • Milicianos kurdos, junto a vehículos militares de EE UU, en la localidad siria de Darbasiya cerca de la frontera con Turquía / Foto: Reuters
    Milicianos kurdos, junto a vehículos militares de EE UU, en la localidad siria de Darbasiya cerca de la frontera con Turquía / Foto: Reuters
Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de enero de 2019. 02:39h

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Ethel Bonet .  Beirut. 11/1/2019

A pesar del escepticismo y desasosiego que creó en algunos países de la región el anuncio de la salida de Estados Unidos de Siria, las tropas de la coalición que lucha contra el Estado Islámico han iniciado el repliegue. Sin fijar plazos ni cifras, el coronel Sean Ryan, líder de dicha coalición declaró ayer que "ha empezado el proceso de retirada de Siria. Por motivos de seguridad operacional, no discutiremos líneas temporales específicas, ubicaciones o movimientos de tropas”.

Horas antes de que el jefe de la coalición anti-EI anunciara la vuelta a casa de los cerca de 2000 soldados estadounidenses que participan en la misión, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de que “alrededor de diez blindados estadounidenses y varias piezas de artillería” salieron la noche del jueves de una base estadounidense en la provincia de Al Hasaka, en el noreste de Siria. La coalición liderada por Washington tiene otras bases en el noreste del país, igual que en el vecino Irak, donde Trump dijo que permanecerán las tropas de su país.

La decisión de retirarse del país árabe ha provocado inquietud entre los socios árabes de EEUU, entre ellos las Fuerzas Sirias Democráticas (FSD), de mayoría kurda. Los combatientes kurdos que han luchado con los estadounidenses en el norte de Siria para derrotar al EI temen que con la salida de las tropas de EEUU el grupo yihadista pueda resurgir de nuevo, ya que aún no ha sido vencido por completo.

La pregunta del millón es quién va a llenar el vacío de seguridad que se abrirá en el norte y el este de Siria al marcharse de allí los estadounidenses. Rusia, principal aliado del régimen de Bashar Al Asad, aboga por el diálogo entre kurdos y las autoridades sirias tras la retirada de las fuerzas de EEUU. ”Consideramos importante que los territorios que se liberarán después de la marcha de los estadounidense queden bajo el control del Gobierno de Siria. En vista de ello cobra gran importancia el diálogo entre los kurdos (de Siria) y Damasco", dijo ayer la portavoz del ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.

A pesar de las diferencias entre Turquía y el gobierno sirio, la opción de que esa franja de territorio quedara en manos del régimen no estaría mal contemplada para Ankara. Lo único que el presidente Recep Tayyip Erdogan no tolerará es que haya presencia de combatientes kurdos de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), considerado grupo terrorista por Turquía. Si bien la reciente visita del asesor de Seguridad Nacional de EEUU, John Bolton, iba destinada a limar asperezas causó el efecto contrario. La condición que puso el asesor de la administración Trump de que las autoridades turcas debían comprometerse a dar seguridad a las YPG provocó la indignación del mandatario turco. Erdogan esperaba tener un papel activo en el remplazo de las fuerzas de EEUU en el norte de Siria, tal y como acordó con Trump tras su conversación telefónica a mediados de diciembre. “Trump tiene razón. Turquía puede hacer el trabajo en Siria”, manifestó recientemente Erdogan al “The New York Time”.

Incluso, el mandatario turco ya tenia diseñado un plan: la creación de una fuerza de estabilización con combatientes de todas partes de la sociedad siria. Bajo la vigilancia de Turquía, los territorios sirios que estaban bajo el control de las YPG o el Estado Islámico serían gobernados por consejos populares. En resumen, se trata de la misma fórmula que ya se ha empleado en los otros territorios kurdo-sirios en Afrin, Jarablus y al-Bab por Turquía después de las operaciones militares.

Con la retirada estadounidense de Siria, y ante la ausencia de una política coherente de EEUU en la región, lo más probable es que Irán continúe fomentando las milicias chiíes, y extendiéndolas a toda la región.

Un nuevo jugador que aparece en el tablero sirio es Irak. Las fuerzas iraquíes esperan desempeñar un papel en la transición siria, especialmente una vez que las cosas se estabilicen y más países reabran sus embajadas en Damasco, como lo hicieron recientemente los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein.

El 30 de diciembre, el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, dijo que un grupo de funcionarios iraquíes se había reunido el día anterior con el presidente sirio Bashar al-Assad. La delegación incluyó al asesor de seguridad nacional Faleh al-Fayad, quien también encabeza las Unidades de Movilización Popular de Irak. La experiencia de Irak en la lucha contra el terrorismo y las organizaciones yihadistas serán útiles para Siria. Las fuerzas iraquíes también puede ayudar a

asegurar la frontera entre los dos países y llevar a cabo ataques aéreos dentro de Siria contra el Estado Islámico.

Irak no ha tenido presencia militar oficial en Siria, aunque si había facciones armadas afiliadas a algunos partidos políticos iraquíes que tienen vínculos con Irán, pero no representan al estado iraquí. Hoy en día, hay indicios de que el ejército iraquí podría desempeñar un papel importante en Siria tras la salida de EEUU.

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