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El adiós de Merkel remueve el tablero alemán y europeo

La renuncia de la canciller alemana ha abierto una batalla interna por el liderazgo cuyas reverberaciones se han dejado sentir en todo el panorama político alemán y europeo. El partido más afectado es AfD

  • La canciller quiere mantenerse en el poder hasta 2021 pero las cuatro elecciones regionales de 2019 serán decisivas para el futuro de la líder alemana / Ap
    La canciller quiere mantenerse en el poder hasta 2021 pero las cuatro elecciones regionales de 2019 serán decisivas para el futuro de la líder alemana / Ap

Tiempo de lectura 4 min.

04 de noviembre de 2018. 02:36h

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Rubén G. del Barrio.  4/11/2018

La decisión de Angela Merkel de no postularse como líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y abandonar la Cancillería cuando finalice su cuarto mandato sumirá a Alemania en una orfandad de liderazgo que repercutirá en su panorama político.

La República federal se prepara para el final lento de una era que escribirá su primer capítulo a principios de diciembre cuando la CDU, en un congreso que celebrará en Hamburgo, elija a su próximo presidente para el que hay ya tres aspirantes: el ex jefe del grupo parlamentario Friedrich Merz, el ministro de Sanidad, Jens Spahn, y la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer. Merz y Spahn representan al ala más derechista de la CDU, mientras que la secretaria general es leal a la línea de Merkel.

Según una encuesta del instituto Civey que el periódico «Die Welt» publicó ayer, el mejor posicionado es, por el momento, Merz. El 49% de los ciudadanos confía en que el político de 62 años sea el mejor capacitado para mejorar los resultados electorales de la CDU, mientras que el 19% atribuye esa habilidad a Kramp-Karrenbauer y un escaso 6% a Spahn.

La carrera por suceder a Angela Merkel se anuncia feroz y más en un contexto en el que estos candidatos deberán replantearse la posibilidad de que la Gran Coalición no dure hasta 2021, tal y como está prevista, dada la constante inquietud con el Partido Socialdemócrata (SPD), socio menor del Gobierno de la canciller en Berlín. Todo está actualmente en proceso de cambio. No obstante, la ausencia de Merkel no solo tergiversará el escenario de la CDU sino también al resto de partidos.

Principalmente, a los liberales del FDP y a los populistas de Alternativa para Alemania (AfD) que deberán encontrar una nueva estrategia ahora que han perdido a su principal contraparte. O así lo intuye la Prensa alemana que durante estos días ha puesto encima de la mesa el rol que a partir de ahora, y sin Merkel en el tablero de juego, desempeñará el líder de los liberales, Christian Lindner y que dependerá de quien salga elegido nuevo líder de la CDU. Tras la ruptura de las conversaciones para formar gobierno, que finalmente se saldó con una alianza socialdemócrata, y tras el anuncio de la canciller, Lindner aludió a una «nueva constelación» política que podría llevar a su partido de vuelta a la primera línea de fuego. De hecho, Lindner conoce bien a Spahn desde hace 16 años y de Merz dice que es «amigable». No obstante, con Kramp-Karrenbauer no hay tanta afinidad. Pero sin duda, los más perjudicados con la marcha de Merkel serán los miembros de AfD. El partido que se alzó gracias a la política de refugiados puesta en marcha por la canciller y que hizo de su eslogan («Merkel tiene que irse») la piedra angular de su programa, tendrá que replantearse a partir de ahora su estrategia. Una táctica que podría no ser muy estricta de salir elegida Kramp-Karrenbauer, por ser la más afín a la línea política de Merkel, pero que sin embargo debería cambiar de raíz de salir elegido Spahn o Merz.

El líder de la ultraderechista AfD, Alexander Gauland, conoce bien a Spahn de su paso por la CDU y de ahí que en la formación populista teman que, de salir elegido en diciembre, el ahora titular de Sanidad pueda traerse a una parte de los partidarios de la AfD a la CDU. Spahn siempre se ha distinguido como un defensor de los valores más tradicionales del partido y por ende, una de las voces más críticas con las decisiones de la canciller. Sin embargo, nada comparado con Merz de quien se dice en la prensa alemana que podría ser la futura amenaza del partido xenófobo. Así incluso lo reconocen dentro de la AfD al tacharlo como un desafío para sus filas al encarnar una ruptura total con la era Merkel.

Pero las repercusiones no solo retumbarán dentro de las fronteras germanas, sino en toda Europa. Mientras Kramp-Karrenbauer representa el flanco más liberal, Spahn y Merz pertenecen al ala fiscalmente conservadora del partido y aunque el anuncio de Merkel no sacudió el euro, una Europa sin ella plantea preguntas a largo plazo sobre el futuro de la moneda única. Las posibilidades de más reformas para reforzar la región del euro podrían desvanecerse, y el próximo líder de Alemania podría no estar tan comprometido con la integración europea como lo está la canciller.

Asimismo, uno de los perjudicados podría ser el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que depende del apoyo de Merkel para sacar adelante sus planes de reforma de la Unión Europea o incluso el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que necesita el apoyo de una voz europea fuerte ante la insistencia de secesión en Cataluña. A esto se suman permanentes tensiones en la cuestión de los refugiados, la difícil situación económica de Italia, el auge de los populistas de ultraderecha y las elecciones europeas el próximo año. Merkel, que es una clara europeísta y capaz de exponer sin miedos los cambios en el panorama internacional, lleva tiempo apelando a la unidad europea para hacer frente a las políticas nacionalistas y aislacionistas de otros países y ha logrado sobreponerse a temporales financieros y mantenerse al frente de Alemania, mientras sus homólogos europeos iban cayendo.

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