Internacional

La irrelevancia de Europa

Si París y Berlín miran para otro lado, Ucrania estará perdida

El alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Josep Borrell
El alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Josep Borrell FOTO: OLIVIER HOSLET EFE

El escenario geopolítico actual es uno que difícilmente sería imaginable para analistas de inicio de siglo. Hoy poderes en decadencia o decaídos han conseguido hacerse un sitio en un orden mundial cada vez más revuelto. Y es que desde hace unos años hemos sido testigos de la paulatina retirada de Estados Unidos siguiendo su tendencia hacia el aislacionismo.

Este vacío de poder ha sido rápidamente llenado y Vladimir Putin ha sabido mover sus fichas hábilmente recuperando una presencia para Rusia que pocos hubieran predicho el día de su toma de posesión. Si bien fue incapaz de evitar la expansión de la OTAN hacia sus fronteras, pronto marco una línea roja a Occidente evitando la entrada de Georgia en la alianza en 2008.

Las declaraciones a ambos lados se endurecen, las ruedas tornan y a cada giro la posibilidad de una solución pacífica se aleja. Mientras algunos miembros de la alianza se han situado claramente con Ucrania, otros hacen la vista gorda. París y Berlín, que siempre han tenido posiciones más cálidas hacia Moscú, no son partidarios de apoyar la independencia y soberanía de Kiev.

Mientras, Macron pide una autonomía estratégica para la Unión Europea en materia de geopolítica. Por su parte, el documento de acuerdo de gobierno tripartito en Alemania pide la creación de unos Estados Unidos de Europa. Si París y Berlín miran para otro lado, Ucrania estará perdida. Sin un apoyo por parte de los socios a Ucrania, los países del Este darán la espalda al proyecto europeo. Europa habrá perdido.

A Putin no le hace falta conquistar Ucrania. Hoy por hoy le basta con asegurarse el control de sus satélites. Sembrando inestabilidad Putin se hace un hueco en el nuevo orden internacional. Una catastrófica consecuencia será la desunión europea.

Borja de Arístegui es profesor de Relaciones Internacionales