Internacional

“Si no logramos seguir con vida, encontrad a mis hijos y cuidad de ellos”

Las tropas rusas entraron en la ciudad, y según testigos consultados por LA RAZÓN, piden a la población que vuelvan a sus casas o “pagarán las consecuencias”

La Administración regional de Jersón, situada al sur de Ucrania, informó hace unos días de una concentración de soldados rusos cerca del distrito de Shumen, alertando de que esas tropas podrían asediar la ciudad. Hoy, el asalto a la ciudad de alrededor de 300.000 habitantes ya ha comenzado.

Según explica el Servicio Estatal para Comunicaciones y Protección de la Información en su cuenta oficial de Telegram, el ejército de Rusia “está instalando puntos de control en las entrada de Jersón”. “Es difícil decir cómo evolucionará la situación”, dijo el alcalde, Igor Kolikhayev en Facebook.

Según los testigos, el asedio comenzó anoche y las tropas rusas avanzan desde el aeropuerto a la carretera de Nikoláev y el anillo cerca de la planta de refrigeración. “Los soldados paran a las personas en la calle. Dicen que si no se rinden nuestros soldados, van a acabar con nuestra ciudad”, lamenta a LA RAZÓN Vitaly, un residente de la zona, que afirma que las tropas rusas han “amenazado con destruir infraestructuras y el territorio” si los civiles y soldados ucranianos no “se encierran en casa y no salen para molestarles”.

La situación de los residentes ya es grave en esta zona. Muchos no saben si van a poder sobrevivir. Los habitantes piden a sus familiares, amigos y allegados que les ayuden “lo antes posible” ante momentos críticos. “Si de repente no logramos seguir con vida, por favor, encontrad a mis hijos y cuidad de ellos”, decía una ciudadana a una de sus primas, en un mensaje de texto recogido por este medio.

Según explicó el alcalde en sus redes sociales, las tropas rusas bloquearon dos calles e instalaron un punto de control. “Entraron los tanques en nuestro pueblo y la situación se ha agravado. Estamos peor que nunca. No sabemos cómo vamos a pasar la noche”, nos contaba a este medio uno de los testigos de la zona.

También en el sur, en Mariúpol, a orillas del mar Negro, el Servicio Estatal para Comunicaciones y Protección de la Información afirmó que la ciudad está bajo control del Ejército ucraniano, pero como resultado del ataque aéreo ruso quedó prácticamente sin suministro eléctrico, explica la agencia EFE. Por otra parte, en Okhtyrka, en la región de Sumy (noreste), más de 70 militares y civiles ucranianos murieron en los bombardeos del enemigo con lanzaderas múltiples Grad, según escribió el jefe de la Administración Militar Regional de Sumy, Dmytro Zhyvytskyi, en Facebook.

Ayuda entre vecinos

Los ucranianos no solo piden ayuda al exterior por los duros momentos que están viviendo, sino también intentan ayudarse entre ellos. En la ciudad de Jersón, sociedades de vecinos reúnen todos los utensilios que pueden, desde harina hasta agua y otros alimentos para las personas que se han quedado sin hogar o refugio debido a los misiles lanzados por las tropas rusas y las numerosas explosiones que sufre la ciudad desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, diera el visto bueno a la invasión del país.

“Hemos podido conseguir y comprar cien kilos de harina y cien litros de gasolina para poder seguir haciendo el pan para personas que sufren estas necesidades. Estamos trabajando y ayudando a toda la gente que podamos ayudar”, dice uno de los implicados a este medio, que pide ayuda a empresas españolas y vecinos españoles. “Necesitamos muchísimo toda esta ayuda para la población de Ucrania. Son momentos duros.

Además, un largo convoy militar ruso en las afueras de Kiev que había sido detectado recientemente por imágenes satelitales es más grande de lo que se había pensado inicialmente, indica la agencia UNIAN.

Según las imágenes satelitales de Maxar Technologies, que informa regularmente sobre la situación militar en Rusia, la columna alcanza los 64 kilómetros y consiste en carros blindados, artillería y otros vehículos. Imágenes del lunes mostraron la columna desde la base aérea Antonov, a unos 30 kilómetros del centro de la capital.