Internacional

Rusia bombardea la región de Jersón apenas unas horas después de anunciar la salida de sus tropas

La Policía Regional ucraniana ha confirmado un ataque sobre Berislav, a unos 60 kilómetros al norte de Jersón ciudad, con artillería pesada, que dejaría tres muertos

Soldados ucranianos operan un cañón autopropulsado en el área de Jersón
Soldados ucranianos operan un cañón autopropulsado en el área de Jersón FOTO: STANISLAV KOZLIUK EFE

El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado el comienzo de bombardeos sobre las zonas de Jersón recientemente desocupadas por sus fuerzas armadas, en la orilla occidental del río Dniéper, en una serie de ataques confirmados también por las fuerzas de seguridad ucranianas, que han denunciado al menos tres posibles fallecidos en estas operaciones.

"El Ministerio de Defensa de la Federación Rusa informa de disparos contra equipos y mano de obra de las Fuerzas Armadas de Ucrania en la margen derecha (la orilla occidental) del Dniéper", según un comunicado recogido por la agencia rusa TASS.

Del mismo modo, la Policía Regional ucraniana en Jersón ha confirmado un bombardeo sobre la ciudad de Berislav, a unos 60 kilómetros al norte de Jersón ciudad, con artillería pesada, que habrían dejado al menos tres muertos.

"Poblaciones pacíficas han quedado el fuego del enemigo y hay víctimas debido al impacto de los proyectiles, y edificios residenciales dañados", según un comunicado de la Policía publicado en su web de Facebook.

Estos ataques, de acuerdo con la Policía, habrían destruido un granero de cereales, así como maquinaria agrícola, entre ellos nueve tractores y una cosechadora.

Poco después, la Fiscalía General de Ucrania ha confirmado al menos tres fallecidos hallados en un granero con “los cráneos fracturados” que podrían haber sido víctimas de un “posible crimen de guerra”.

Esta misma mañana, las Fuerzas Armadas de Rusia han informado de que han finalizado el traslado de tropas a la orilla occidental del río Dniéper, que discurre desde el territorio ruso hasta Ucrania pasando por Bielorrusia y que ha adquirido una especial relevancia en el marco de los enfrentamientos con las fuerzas ucranianas en la región de Jersón.

Con la bandera ucraniana ondeando nuevamente en una de las principales plazas de la ciudad, Kiev ha percibido el avance de sus tropas como una victoria para el Ejército ucraniano, que sigue luchando contra las fuerzas rusas en un intento por revertir los avances de los soldados enemigos en zonas que han sido anexionadas por el presidente ruso, Vladimir Putin.

“Hoy se ha producido la transferencia completa en la dirección de Jersón”, ha indicado el portavoz del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, durante una rueda de prensa. “Ni una sola pieza de equipamiento y armamento militar se ha quedado en el lado oriental. Todos los miembros de las fuerzas rusas han cruzado al otro lado del Dniéper”, ha aseverado.

Los militares ucranianos han compartido en las redes sociales que, si bien la mayor parte de las tropas rusas parece estar en retirada, el combate aún continúa.

En algunas de las aldeas de la región, las tuberías que suministraban gas fueron cortadas y la gente se quedó sin calefacción. No hay electricidad en la ciudad y sus alrededores, ya que las fuerzas rusas en retirada cortaron deliberadamente las líneas de alta tensión.

No obstante, Galyna Lugova, la jefa de la administración militar local, advirtió de que los vecinos de Jerson han denunciado redadas y presiones por parte de las tropas rusas. La población desconfían del anuncio de retirada y aseguran “la presencia de los ocupantes se siente en la ciudad”. Un vecino del lugar logró confirmar este jueves a LA RAZÓN que muchos soldados rusos aún permanecían en la capital “vestidos de civiles”.

Los medios locales también informan que los rusos volaron la torre de televisión local y las estaciones de calefacción. Sin apenas conexión a internet ni móvil, con las farmacias cerradas la vida en la ciudad se hace insufrible.

Según el asesor del jefe de la Oficina Presidencial de Ucrania, Myjailo Podoliak, Rusia quiere convertir a Jerson en una “ciudad de la muerte”. “El Ejército ruso mina todo lo que puede: apartamentos, incluso alcantarillas”. Podoliak advierte que la artillería rusa en el margen izquierdo planea convertir la ciudad en ruinas: “Así es como se ve el mundo ruso. Vinieron, robaron, celebraron, mataron a testigos, dejaron ruinas y se fueron”.