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Juncker califica de «lamentable» el debate migratorio en la UE

La Comisión Europea considera legal el acuerdo alemán, pero se compromete a estudiarlo a fondo

  • El canciller austriaco, Sebastian Kurz, antes de pronunciar ayer su discurso ante el Pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo / Ap
    El canciller austriaco, Sebastian Kurz, antes de pronunciar ayer su discurso ante el Pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo / Ap

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04 de julio de 2018. 03:23h

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Mirentxu Arroqui.  4/7/2018

Pocos días después de una cumbre maratoniana, Bruselas reconoce que en el debate migratorio todo o casi todo sigue abierto. «No es que tenga un ego exagerado, pero si se hubiesen aprobado las propuestas de la Comisión de febrero de 2015, no estaríamos en la situación lamentable de ahora. No es el momento de dormirse en los laureles, hay que actuar. No es el momento de frenar, sino de acelerar», aseguró ayer el presidente del ejecutivo comunitario, Jean Claude Juncker, en el pleno de la Eurocámara que despide el curso político antes de la vuelta en septiembre.

El político luxemburgués se refiere con sus palabras a la reforma del Protocolo de Dublín que obliga a los países de entrada a responsabilizarse de las peticiones de asilo de los migrantes o, en caso de ser ilegales, su deportación a sus países de origen. Una tarea que los países ribereños consideran una pesada losa y que, en la práctica, no se pone en marcha ya que los propios migrantes prefieren desplazarse a otros países europeos con legislaciones de asilo más benignas, como Alemania.

La paradoja actual es que la guerra Norte contra Sur, Este contra Oeste, se ha recrudecido en los últimos meses a pesar de la caída en picado de las llegadas a territorio europeo. La última cumbre de la semana pasada tan sólo sirvió para posponer, una vez más, la reforma del protocolo de Dublín y llegar a un consenso sobre el blindaje de fronteras exteriores y la puesta en marcha de plataformas de desembarco en los países africanos. Pero a pesar de que ninguna capital europea pone objeciones a esta última posibilidad, ningún país africano se ha ofrecido como candidato. «No podemos decidir sobre ellos, sino decidir con ellos», explicó el presidente del ejecutivo comunitario, que también pidió a los socios no «volver a actitudes neocoloniales».

Pero más allá de los debates de fondo, un elefante estuvo presente en la habitación durante la sesión plenaria de ayer en Estrasburgo. Horas después de que Ángela Merkel hubiese anunciado un acuerdo con su socio bávaro de CSU, la Comisión Europea se vio obligada a responder sobre el plan que ha supuesto la salvación de la canciller (al menos por ahora). «No he estudiado todavía el acuerdo. He pedido al servicio jurídico de la Comisión que presente un dictamen pero me parece que está en línea con la legislación de la UE», aseguró Juncker al ser preguntado por los periodistas sobre la legalidad de los centros de tránsito que Berlín planea poner en marcha en la frontera con Austria.

Esas instalaciones serían los «campos» en las que los migrantes quedarían retenidos hasta que fueran devueltos a los países en los que realizaron su primera petición de asilo o a sus países de origen. Y jurídicamente este tipo de planteamientos levantan grandes suspicacias, ya que los demandantes de asilo que se desplazan por territorio europeo incurren en faltas administrativas, pero los diferentes códigos penales de los países miembros no prevén su encierro al no sere considerados delincuentes. Pero todo indica que la Comisión Europea buscará los resquicios legales necesarios para no poner en peligro a Merkel.

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