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La victoria de Sánchez le da opciones en el reparto de poder

La ministra Nadia Calviño gana enteros para una vicepresidencia.

  • La ministra Nadia Calviño
    La ministra Nadia Calviño
Bruselas.

Tiempo de lectura 2 min.

10 de mayo de 2019. 03:12h

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Mirentxu Arroqui Bruselas. 10/5/2019

A pesar de su abrupta partida debido al mal estado de salud de Alfredo Pérez Rubalcaba, Pedro Sánchez se convirtió ayer en uno de los protagonistas de la cumbre. La cita en Sibiu era su primer encuentro con sus colegas europeos tras ganar las elecciones y haberse convertido en la principal esperanza del socialismo europeo después de las debacles en Alemania, Italia, Francia y Holanda. Como muestra, Sánchez acudió al encuentro con ánimo de liderazgo. Se adhirió al escrito de lucha contra el cambio climático impulsado por Francia y presentó una propuesta propia con iniciativas como el Tesoro Europeo, un seguro de desempleo común europeo o el salario mínimo. La mayoría de ellas, de sobra conocidas, pero la presentación de este documento indica que España está dispuesta a aportar ideas al debate.

Pero también se trata de poder. Hasta ahora, debido a la incertidumbre política, nuestro país parecía fuera de la carrera de los grandes cargos. Ninguno de los cabeza de lista de las fuerzas políticas dentro del proceso denominado «spitkenkandidat» es español y ningún compatriota figuraba dentro de los «tapados» como sucesor de Jean-Claude Juncker al frente del ejecutivo comunitario, donde los más mencionados son Michel Barnier, el negociador jefe del Brexit, y Margrethe Vestager, la comisaria de Competencia. Dentro de los posibles sucesores de Donald Tusk como presidente del Consejo tampoco encontramos ningún español. Se ha especulado con Mark Rutte, primer ministro holandés, o incluso con la propia Angela Merkel.

Pero esto podría cambiar. Los puestos europeos se conceden sujetos a un delicado equilibrio en el que deben coincidir varios factores: familia política, paridad entre hombres y mujeres y geografía. Pocas familias socialistas pueden apostar con tanta contundencia como la española a la hora de ambicionar algún cargo de calado. Como primer punto, España debe nominar un candidato para el ejecutivo europeo (todos los países tienen uno) y que podría lograr una vicepresidencia.

En todas la quinielas parte como favorito el cabeza de lista Josep Borrell, ministro de Exteriores en funciones, aunque Bruselas también ve con buenos ojos a una antigua conocida como Nadia Calviño, ex funcionaria europea y actual ministra de Economía. Además, Calviño pertenece a una generación más joven –más acorde con la edad de muchos primeros ministros– y es mujer. Dos puntos a su favor. En los últimos días incluso ha ganado terreno la opción de Borrell como candidato a presidente del ejecutivo, aunque oficialmente España apoya la candidatura de Frans Timmermans. Fuentes diplomáticas, sin embargo, barajan que los socios se inclinen por candidatos alternativos y no dudan de que España intentará jugar sus cartas según los acontecimientos.

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