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Los asesores del presidente caen en las redes del fiscal especial

La injerencia rusa en las elecciones de 2016

La injerencia rusa en las elecciones de 2016
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La injerencia rusa en las elecciones de 2016.

Gota a gota, paso a paso, el fiscal especial del «Rusiagate», Robert Mueller, ha procesado ya a un buen número de colaboradores del presidente. Algunos de ellos incluso han sido condenados. Es el caso de Paul Manafort, antiguo jefe de la campaña de Donald Trump en 2016, y condenado el pasado martes por fraude fiscal. Manafort no es cualquiera en el Partido Republicano. Su primer trabajo fue para Gerald Ford en la campaña de 1972. También ha trabajado para Ronald Reagan y Bush padre. Otros, como Michael Cohen, se han declarado culpables de evasión fiscal, fraude bancario y violaciones de la normativa de la financiación electoral. No es el único.

Rick Gates, mano derecha de Manafort y consejero durante la campaña, también aceptó su culpabilidad por fraude bancario y por haber mentido al FBI. Sucedió el pasado 23 de febrero. Varios meses antes, el 5 de octubre, el que admitió su culpabilidad fue George Papadopoulos, consejero en la campaña, y que admitió haber mentido al FBI y haber negociado con tipos que podrían estar ligados o pertenecer al espionaje ruso a fin de influir en el curso de la campaña. Papadopoulos mantuvo una reunión en Londres para, supuestamente, tantear la posibilidad de que el futuro presidente pudiera reunirse con Vladimir Putin.

A la reunión habría asistido un tal Joseph Mifsud, conocido, según «The New York Times», por sus breves presidencias de extrañas fundaciones y agencias de negocios. Y por supuesto Olga Polonskaya, que Mifsud habría presentado como sobrina de Putin.

Según el «Times», el FBI consideraba probable que «algunas de las personas que mostraron interés por Papadopoulos participaran en una operación de los servicios secretos rusos». También admitió haber hablado con Moscú, en concreto con su entonces embajador, el que fuera consejero de Seguridad Nacional, el ex general Michael T. Flynn. Un pez gordo en el equipo de Trump. Se da la circunstancia añadida de que éste podría haber presionado al que era director del FBI, James Comey, para que exonerarse de cualquier sospecha a Flynn y lo librase de la investigación. Trump lo niega. No así el abogado Alex van der Zwaan, que trabajó a las órdenes de Gates, y que se declaró culpable de mentir al equipo de Mueller.