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Pasatiempos
A pesar de que el cuerpo humano se encuentre en constante evolución y perfeccionamiento, aún conservamos muchos rasgos ancestrales que ya no tienen ninguna utilidad. Perduran en nuestra anatomía como vestigios de la especie que un día fuimos, una huella de un pasado con distinta fisionomía. Los lóbulos de las orejas ya no mantienen su sentido evolutivo, pero se cree que su desarrollo puede haber estado relacionado con una adaptación para proteger o equilibrar la estructura de la oreja.
Esta parte del cuerpo está compuesta principalmente de tejido blando, sin cartílago, formado por grasa y tejido conjuntivo. Su alta concentración en terminaciones nerviosas hace que sean muy sensibles al tacto, por lo que guardan un papel importante en la estimulación sensorial y la producción de placer, especialmente cuando son acariciados o manipulados.
La forma del lóbulo cambia según cada persona, y puede presentarse tanto unido a la cara como despegado de ella. Esta condición depende por completo de factores genéticos, y es muy común que se repitan patrones de padres a hijos o nietos. Hay quien asegura que en función del aspecto de este vestigio humano es posible distinguir tres arquetipos de la personalidad claramente diferenciados.
Para el juego de hoy, les mostraremos una foto de los dos tipos de lóbulo de la oreja que puede presentar una persona. Deberán acudir ante el espejo y comprobar la forma de los suyos: ambos pegados, ambos despegados o uno de cada. En función de sus rasgos anatómicos, les presentaremos los posibles arquetipos de la personalidad en los que pueden encajar.
Por norma general, es menos común tener los lóbulos unidos al rostro que despegados de él. Los individuos con esta clase de orejas se suelen asociar con dos arquetipos simbólicos distintos: 'El perfeccionista' y 'El conservador'. Son personas que destacan por un gran sentido de preservación, además de tender hacia lo familiar y lo material, lejos de idealismos. Estos son los principales rasgos que se les asocian:
Esta es el caso más normal en el que se presentan los lóbulos en la anatomía de una persona, claramente separados de la base del rostro. Crean una forma redondeada o caída, que se percibe como más 'libre'. Esta forma de orejas se dice que va unida a dos arquetipos de la personalidad: ' El visionario' y 'El Explorador'. Son personas de espíritu creativo y con un gran enfoque en el futuro, que se sienten atraídas por la libertad y el afán de aventuras, siempre buscando experiencias enriquecedoras. Estos son los principales rasgos que se les asocian.
Estadísticamente hablando, esta es la probabilidad menos común en la que aparecen los lóbulos. Además, crean una sensación de desequilibrio o de falta de simetría, lo que no tiene por qué representar nada negativo. Esta clase de oreja se ha atribuido comúnmente a un arquetipo de la personalidad muy marcado: 'El arlequín'. Se dice que estas personas destacan por su ingenio y su humor, pero que pecan de ser despistados o caóticos. Estos son los principales rasgos que se le asocian.
Si no se juega o realiza alguna clase de entretenimiento, el cerebro se atrofia, es como un músculo que no se trabaja y queda débil por el desuso. Por este motivo, no deben verse jamás como una pérdida de tiempo, imagínese un test visual como una "flexión mental".
Un error muy común entre la gente muy ocupada es no permitirse un momento de desconexión del estrés y la responsabilidad. A través de los pasatiempos se estimulan ciertas áreas cerebrales. Además de un entretenimiento, son una buena forma de dar rienda suelta a la mente para concentrarse en otra tarea, refuerce nuestras capacidades mentales de agudeza o intuición.
Otros grandes beneficios de los pasatiempos son los siguientes:
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