Gustavo Cisneros: «Detecto a los pelotas a la primera»

Dueño de 80 compañías en todo el mundo con más de 15.000 empleados, propietario de negocios digitales, inmobiliarios y de Bolsa en España, amigo de Don Juan Carlos, Felipe González, Julio Iglesias y Los del Río.

  • Gustavo Cisneros: «Detecto a los pelotas a la primera»

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17 de octubre de 2015. 02:29h

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17/10/2015

Once horas antes de que uno de los hombres más poderosos y ricos del mundo, Gustavo Jiménez de Cisneros, presente el libro «Los Cisneros» que recoge las quince generaciones de una familia recia castellana que nacía en 1570 a la conquista del mundo, nos concede esta entrevista y lo primero que hace, antes de que tome asiento a su derecha, es recomendarnos las arepas que preparan en el Café Murillo de Madrid. Venezuela, sin preguntar por ella, está presente en la conversación.

–Con 25 años toma las riendas de una corporación que reúne 50 empresas, ¿dejó de vivir su juventud?

–Me centré en mi mujer y mis hijos, que han sido mi sostén durante todos estos años y también en los negocios. Como ha sido una vida muy intensa yo creo que hice de todo, lo que pasa es que lo hice con mi mujer y con mis hijos y antes, desde muy jovencito, trabajando con mi padre. Los días con él comenzaban a las cinco de la mañana, aunque me acostase a las cuatro, y sigo así. La única diferencia con mis amigos es que yo no «tomaba» –bebía– , ése era el truco.

–Me parece admirable que lleven 45 años casados con todas las tentaciones que les rodean, e incluso, con todas las bellezas que van al concurso de Miss Venezuela que ustedes organizaban en su país...

–Prefiero a mi esposa. Nosotros somos un matrimonio muy feliz y muy bien avenido, gracias a Dios, con tres hijos y diez nietos.

–¿Con qué se le tienta a usted?

–Con amistad, con cariño y con un proyecto nuevo, con algo de futuro.

–¿Detecta a los pelotas?

–Sí, los detecto muy bien, y mi hija Adriana, también.

–Me llama la atención que teniendo un varón y dos hijas, sea la benjamina, Adriana, la «delfina» de sus negocios y no el primogénito, Guillermo.

–Ella es la cabeza del grupo. Él es mi mejor amigo, trabaja conmigo en lo que llamamos «Oficina de Familia», que se ocupa de las inversiones a largo plazo, de los nietos y del futuro, eso lo hemos separado y ahí tenemos una colaboración extraordinaria. Adriana, de 32 años, es la que actualmente maneja todos los negocios y es por donde estamos creciendo.

–¿Cuántas compañías poseen ahora?

–Mira, no sé, ya pasan de ochenta porque estamos metidos en el mundo digital y parece que se multiplicarán más rápido que antes ya que cada producto, cada nueva idea es un nuevo negocio y cada uno se encuentra en un lugar. Estamos en Colombia, en Hong Kong, en España, en Uruguay...Ya no hay geografía, ni horarios, ni oficinas. Todo ha cambiado, pero sí te puedo decir que pasamos de los 15.000 empleados.

–¿No le tiemblan las piernas al pagar 15.000 nóminas todos los meses?

–Adriana no le tiene miedo al miedo y yo tampoco, es igual de intrépida que yo. Para ser cabeza de este grupo debes ser intrépido, si no mejor siéntate porque es más fácil invertir el dinero en bonos del Estado americano y sentarte tranquilo, nosotros preferimos invertir en libertad.

–¿El dinero llama dinero?

–Sí, el dinero llama al dinero pero también a la responsabilidad social y por eso estamos metidos en proyectos sociales y devolvemos mucho de lo que recibimos. Existe una parte pública que hay que dar a conocer, como el proyecto Amazónico, pero el grueso de la ayuda lo hacemos privadamente.

–¿Qué tienen los Cisneros en España?

–Nos sentimos muy españoles aunque no tengamos casa en nuestra localidad de origen, Cisneros de Campo, en Palencia. En España tenemos muchos negocios digitales, inmobiliarios y de Bolsa. Creemos mucho en España, porque viniendo de América Latina, donde hay muchos problemas políticos, los de España, honestamente, nos parecen menores, no nos asustan. Ahora estamos dándole vueltas a varios negocios que no voy a contar aún.

–¿Sigue teniendo amistad con el ex presidente Felipe González?

–Tengo una magnífica amistad con él

–¿Y con el Rey emérito, Don Juan Carlos?

–Siento un gran respeto por el Rey Juan Carlos. Los Reyes se alojaron en visita privada en nuestra casa de Los Roques. Estuvo en Santo Domingo dando una charla magistral a una organización que yo he recofundado, «Padres e Hijos». Nos reunimos una vez al año y Su Majestad nos contó cosas que le habían sucedido. Es un gran valor estratégico para España y tiene un gran conocimiento de América, además de tener el teléfono de todo el mundo, cuenta con su respeto.

–¿Y qué concepto tiene de Felipe VI?

–Siento un gran respeto por la Monarquía española y lo que ha hecho. Creo que Don Felipe es la persona perfecta para el momento actual en España. Está muy bien entrenado para ser rey, tiene mucha madera y, obviamente, la relación que mantiene con su padre es muy buena.

–Usted, salvando las distancias, es como un monarca de paisano que descuelga el teléfono y consigue que Julio Iglesias acuda a Venezuela para cantar a dúo con un presidente chino.

–Yo tengo negocios en China y la embajada de ese país en Venezuela me llama un día y dice que al presidente le gustaría que fuera Julio Iglesias para cantar con él. Yo no sabía que al presidente le gustase cantar y como Julio es amigo de toda la vida, se lo planteé y, como él es muy listo y es el que más vende en China, se despertó su parte comercial y al día siguiente fuimos al encuentro del presidente chino y cantaron juntos muy felices.

–¿Ha conseguido otro encuentro extraordinario?

–Sí, con la Macarena. Los del Río han cantado mucho en nuestros canales de televisión y una vez los tenía invitados en Venezuela para una fiesta privada y necesitaban una bailarina para acompañarlos. Encontramos a una chica joven que trabajaba en una academia en Caracas y esa noche, cantándole a ella, se inspiraron en la Macarena. En mi casa se gestó ese tema.

–¿Es buen amigo de los Clinton, apoya a Hillary?

–No soy ciudadano norteamericano, no puedo votar allá, pero en estos momentos estoy feliz con los candidatos presidenciales de los Estados Unidos. Más adelante decidiré a quién apoyar, una vez que se definan. No gusta Donald Trump porque no es una persona política. Los republicanos necesitan a alguien de más altura.

–¿Por qué edita un libro sobre su familia?

–Mi padre me decía que, con tanta mudanza y conociendo tantos países, era bueno recoger la historia de la familia. Hemos sacado el libro para que mis hijos y nietos sepan quiénes son y tengan claros los orígenes de las quince generaciones de Jiménez de Cisneros.

–¿Me permite que vea a los Cisneros como un poco familia Rockefeller o los Kennedy?

–Somos una familia que, gracias a Dios, seguimos con los negocios y tratamos de no relajarnos mucho. Mis nietos estudian castellano, inglés y mandarín. Están siendo educados para el mundo internacional y, desde ya, reciben cursos de cómo entender los negocios y las obligaciones que tienen como miembros de una familia importante. Eso se hace con suavidad. Soy austero y ellos también.

–¿Con una familia tan extensa y global, dónde vive usted, señor Cisneros?

–Entre Nueva York y Madrid. Llevo varios años sin vivir en Venezuela

–¿Le duele Venezuela?

–Me duele.

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