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«Hay que reformar la Constitución y ordenar España dentro de la Unión Europea»

En su nuevo y documentadísimo libro «España: la historia de una frustración», publicado por Anagrama, el economista y politólogo Josep M. Colomer da numerosas claves para entender cómo hemos llegado a la situación que vive España .

  • El economista y politólogo Josep M. Colomer / Miquel González/Shooting
    El economista y politólogo Josep M. Colomer / Miquel González/Shooting

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14 de junio de 2018. 07:47h

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Víctor Fernández 14/6/2018

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En su nuevo y documentadísimo libro «España: la historia de una frustración», publicado por Anagrama, el economista y politólogo Josep M. Colomer da numerosas claves para entender cómo hemos llegado a la situación que vive España .

–¿Cómo es posible que España montara tan pronto un Imperio y eso lo acabara perjudicando?

–Un Imperio demasiado temprano en un país muy pobre, con escasos recursos económicos, tecnológicos y humanos que arruinó más a los que se quedaron en la península que a los propios colonos. Fue un muy mal negocio. El mayor coste del Imperio fue el de oportunidad por no empezar a construir una administración civil y una nación cultural unificada en España cuando era el momento de hacerlo. Francia, Inglaterra y otros países lo hicieron así y más tarde, cuando estaban en forman, desarrollaron sus imperios con éxito. El coste del imperio fue hacer difícil la construcción de un estado y una nación española.

–¿Se puede decir que de estos polvos estos lodos?

–La democracia actual, en parte, está condicionada por la debilidad del estado y de la nación española, de esa trayectoria histórica. Hay diseño institucional del régimen actual que no ha funcionado como se esperaba y ha tenido algunas consecuencias malas y excluyentes. Sí, de esos polvos esos lodos, de ese diseño institucional preocupado por evitar la inestabilidad política que después se ha convertido en excluyente. Todos los gobiernos españoles, desde hace cuarenta años, han sido minoritarios, basados en una minoría de votos populares. España es el único país que no ha tenido nunca gobierno mayoritario de coalición. Vamos a peor porque el Gobierno que cayó hace unos días tenía un tercio de los votos populares detrás, que era la minoría más pequeña en cuarenta años, mientras que el Gobierno actual tiene menos de un cuarto, una minoría más pequeña. Es decir, cada vez hay más amplias mayorías que no han votado al Gobierno.

En el libro se dan varios consejos, entre ellos, y siendo el más urgente, el de la reforma de la Constitución.

–Bueno, sí. El mensaje final del libro es que cuanto más europeos y cosmopolitas seamos, mejor porque todo lo demás –el imperio o el estado nacional– nunca ha acabado de funcionar del todo. Aceptemos que somos una parte de Europa y juguemos a eso. De la reforma constitucional hay que hablar. Es una medida necesaria que puede ayudar a que las instituciones del Estado funcionen de acuerdo a la situación actual. Piense que la Constitución ni siquiera cita a la Unión Europea, el determinante mayor de la política española. Hay que adaptarse a todo esto y ordenar España dentro de Europa.

–¿Es cuestión de tiempos o haber tenido malos gobernantes la crisis del Imperio?

–Son las dos cosas. El proceso a largo plazo, que es de lo que se habla en el libro, es un resultado de decisiones a corto plazo en momentos muy críticos. Una vez se toma un camino o hay momentos críticos concretos, cada vez es más difícil cambiar ese camino. La primera decisición, ir a las Indias por Occidente, era totalmente innecesaria. Fue una aventura que se tomó y acabó teniendo muchas consecuencias. También otro momento crítico es el pronunciamiento de Primo de Rivera, en 1923. Hasta entonces España seguía con las colonias, algunas en África, pero parecía posible que era posible que el régimen de la Restauración evolucionara hacia una monarquía de tipo británico, además de una serie de reformas que estaban encima de la mesa, como cambiar el sistema electoral o admitir más partidos en el juego político. Primo de Rivera dio un pronunciamiento que el Rey aceptó, cosa que no estaba determinada porque lo podía haber rechazado. Eso fue definitivo porque allí empezó el golpe que representa proclamar la República con unas elecciones municipales por minoría de votos, el contragolpe después de Sanjurjo y las elecciones de 1933 que la derecha sacó menos votos pero más escaños que la izquierda, elcontracontragolpe de la revolución de 1934 y las elecciones del Frente Popular, y luego el contracontracontragolpe de 1936 y la Guerra Civil. Ese momento precipitó toda la crisis. Pero lo de Primo de Rivera no fue casualidad porque venía de toda la historia anterior, de todo ese militarismo anterior. No se puede olvidar que es significativo que lo primero que hizo Primo de Rivera tras ser nombrado primer ministro es irse a África a seguir la guerra colonial.

–¿Cee que la Constitución de 1812 pudo haber salido bien?

–Hay historiadores que dicen que es la Constitución liberal de referencia del sur de Europa. Si se lee ahora, es menos liberal de lo pensábamos. Pero, claro, es un momento importante contra Napoléon.

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