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Puigdemont contra Junqueras: primera vuelta

La consolidación de ERC frente a JxCat y la debilidad de Torra podrían propiciar un adelanto electoral. El PSC vuelve a luchar por la victoria tras años de letargo

  • Hoy arranca la campaña electoral
    Hoy arranca la campaña electoral /

    EFE

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de abril de 2019. 21:30h

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Cristina Rubio.  Barcelona. 11/4/2019

Cataluña afronta su primera cita con las urnas después del convulso otoño de 2017 y de los comicios derivados del 21 de diciembre. El proceso independentista –incubado con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut y cocinado como respuesta a los efectos de la crisis por la Convergència de Artur Mas y el anhelo histórico de ERC– estalló con el 1 de octubre y la declaración unilateral del 27. Ahora, un año y medio después, con la mitad de sus líderes en el banquillo del Tribunal Supremo, la otra mitad repartidos por Europa y un activista como Quim Torra en el Palau de la Generalitat, Cataluña se sitúa ante el espejo y mide su fractura. ¿Ruptura? ¿Artículo 155? ¿Diálogo?

En segundo plano también está en juego la supervivencia de la legislatura catalana, marcada por el caos a nivel social del Ejecutivo de Quim Torra, la inacción en el Parlament, la pérdida de la mayoría por parte del soberanismo y los tambores electorales que suenan para otoño de este año o invierno del que viene. El 28-A es, a su vez, la primera vuelta de los comicios catalanes.

Y es que la vida a largo plazo se mide por la capacidad de resistencia más inmediata: JxCat y ERC libran la enésima batalla en su particular lucha por la hegemonía del tablero político y miden fuerzas de cara a unas hipotéticas elecciones en Cataluña. Mientras, el PSC resucita y se sitúa en disposición de volver a ganar en votos en las generales por primera vez tras los efectos del Estatut.

Espoleado por las encuestas y con el viento a favor de La Moncloa, los socialistas podrían recuperar ahora su feudo más preciado: el cinturón metropolitano, la zona más poblada de Cataluña que incluye ciudades como Barcelona o L’Hospitalet. Tras volverse «morado» en 2015 y 2016 por la irrupción de los «comunes» de Ada Colau y Xavier Domènech, ahora podría volver al rojo original del PSC de la mano de un electorado tradicionalmente de izquierdas y no soberanista. Igual ocurriría en Tarragona pese a la brecha abierta por Miquel Iceta en una entrevista reciente al diario «Berria» en la que aseguró que «si el 65% de los ciudadanos quiere la independencia, la democracia debe encontrar un mecanismo para habilitarla».

Taponada momentáneamente la hemorragia, la ministerial Meritxell Batet enfatiza su papel de enlace entre Cataluña y el resto de España e Iceta prepara el terreno para un posible asalto a la presidencia de la Generalitat.

En la lucha por la victoria el 28-A, Esquerra Republicana se sitúa por primera vez en la Historia como posible ganadora (en diputados) de unas elecciones al Congreso. Los puntos fuertes que exhibe son varios: primero, el hiperliderazgo de Oriol Junqueras, la principal autoridad institucional del antiguo Gobierno de la Generalitat en el banquillo de los acusados y en prisión preventiva desde noviembre de 2017; la posible hegemonía en Girona y Lleida, feudos tradicionales del independentismo que cuentan con el favor del reparto de escaños derivado de la ley electoral; y por último, el descalabro que puede sufrir la postConvergència, sumida en mil y una batallas internas después del giro más radical del entorno de Carles Puigdemont.

De aquellos barros, estos lodos: la disputa fraticida entre Junts per Catalunya y ERC y el resultado que obtengan en el ciclo electoral que hoy empieza pueden ser determinantes para disolver el Parlament y convocar a las urnas. La potestad es exclusiva del president, aunque un descalabro de JxCat en beneficio de los republicanos en las generales y la sentencia del juicio del «procés» –con Junqueras a la cabeza– podrían redoblar la presión en torno a Puigdemont y Torra hasta volverla asfixiante.

Los «comunes», partido que ganó las elecciones generales en Cataluña de 2015 y 2016 gracias al ascenso de Colau, al liderazgo de Xavier Domènech y a su apuesta por un referéndum pactado con el Estado, se ha diluido en el tablero y podría perder hasta la mitad de su representación en el Congreso contagiado de la crónica crisis interna de Podemos.

Ciudadanos y PP apuestan abiertamente por aplicar el artículo 155 frente al independentismo. El «partido naranja», pese a contar con la carta de Inés Arrimadas como cabeza de cartel, no acaba de despegar y parece muy lejos de reeditar la victoria de diciembre en el Parlament.

El PP afronta esta convocatoria en plena reconstrucción alrededor de Alejandro Fernández. Para frenar la posible sangría hacia Vox que auguran las encuestas, los «populares» presumen de fichaje con Cayetana Álvarez de Toledo y su discurso implacable contra el «procés». Su oratoria firme y el apoyo expreso de Pablo Casado y José María Aznar también juegan en campaña.

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