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3.000 radicales, listos para una «primavera caliente»

La Policía detecta en la región la presencia de decenas de grupos antisistema preparados para sembrar el caos en próximas protestas

  • Los manteros piden que se revise el protocolo policial El sindicato de manteros volvió a pedir ayer en rueda de prensa una investigación a fondo sobre las causas de la muerte de Mmame Mbaye
    Los manteros piden que se revise el protocolo policial El sindicato de manteros volvió a pedir ayer en rueda de prensa una investigación a fondo sobre las causas de la muerte de Mmame Mbaye / Jesús G. Feria

Tiempo de lectura 4 min.

27 de marzo de 2018. 17:37h

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J.M.Zuloaga 27/3/2018

Ha bastado que los dirigentes de Podemos hablen de la «rebelde y hermosa» primavera que se acerca para que los grupos extremistas (de izquierdas, anarquistas y antisistema) salgan de su «letargo» invernal y, a la primera de cambio, como la muerte por infarto de un mantero senegalés en el barrio de Lavapiés de Madrid, hayan empezado a entrar en acción. De momento, tímidamente pero el movimiento irá en aumento en los próximos meses y podría dejar un saldo similar al de los altercados sufridos en los aledaños de la calle del Oso: seis antisistema detenidos, una veintena de heridos y daños en el mobiliario urbano por más de 100.000 euros.

Expertos consultados por LA RAZÓN cifran en unos 3.000 los militantes y simpatizantes de «primera línea» que integran estos grupos, aunque son muchos más los que en un determinado momento se les pueden sumar para provocar disturbios y romper la paz ciudadana. No tenían una dirección organizada, ni se solían coordinar entre ellos, pero el llamamiento de Podemos lleva camino de formar una «pinza» en la que, de alguna manera, también entrarían los sindicatos.

Se configuraría de esta manera un frente de protestas, que en principio sería pacífico, pero, como la experiencia demuestra, en especial en Madrid, podría ser aprovechado por los grupos violentos al finales de manifestaciones y concentraciones. En los disturbios que se generaron tras la muerte del mantero senegalés, fueron detenidos individuos pertenecientes a Resistencia Castellana y la Coordinadora 25-S, pero son muchos los grupos, algunos de ellos vinculados a clubes de fútbol, que forman parte de radicalidad violenta.

En los últimos meses se han mantenido en silencio por la «tolerancia» de la que disfrutan por parte del Ayuntamiento de Madrid, que parece ver en el fenómeno de la «okupación» y la oposición al sistema, algo consustancial con la sociedad que vivimos. Sin embargo, las cosas han empezado a cambiar y, bajo la cobertura política y sindical, se muestran partidarios de pasar a la acción.

A este respecto, expertos consultados por este periódico han señalado que estos grupos rechazan y atacan el orden democrático y la paz social con actos intimidatorios y violentos. Esta es la «ideología» que subyace en sus actividades por más que quieran disfrazarlas de protestas puntuales por tal o cual motivo. Sus acciones que atentan contra el orden constitucional, la paz y la convivencia ciudadana, se fundamentan en la interpretación extremista de determinadas ideas y doctrinas.

En España y, en especial, en Madrid el radicalismo subversivo se presenta a través de colectivos, coordinadoras, plataformas, corrientes o grupúsculos diversos y heterogéneos que, sin embargo, tienen en común las siguientes características: su actividad tiene un carácter antisistema y anticonstitucional. Así, manipulan en beneficio propio las iniciativas sociales, con el fin de subvertir el orden social.

A pesar de no tener una jerarquía y organización formal, existe, según las citadas fuentes, una estructura horizontal de control y distribución de actividades. Los líderes son una referencia ideológica para el resto del grupo. Asimismo, su falta de solidez ideológica hace que sean muy permeables y, por lo tanto, permeables a las ideas más radicales y peligrosas. Los expertos han observado este fenómeno en los grupos más extremistas. También permite que un individuo pueda militar en varias bandas a la vez y que, en función de las circunstancias, actúe con unas u otras.

Entre sus objetivos, ocupan un lugar preponderante el ataque y enfrentamiento con los cuerpos policiales. Para ello, aprovechan la celebración de cualquier manifestación o acto de protesta, en especial los que reunen a gran número de personas. Su misión, como se ha visto en la capital en el pasado y puede ocurrir ahora, es provocar altercados y conflictos sociales.

Su vía de comunicación, como se puso de manifiesto en los disturbios de Lavapiés, son internet y las redes sociales, a través de las cuales se comunican y dan noticias de la situación de las Fuerzas de Seguridad y del lugar en el que se pueden dar los «saltos» sin que los agentes puedan reprimirles en un primer momento. En la actualidad existen numerosas páginas web que les sirven de plataforma de coordinación y comunicación.

En Madrid son mayoría los grupos de extrema izquierda y anarquistas. Comparten ideologías anticapitalistas, ecologistas, antiglobalización, antifascista, antimilitarista.

Rechazan que los cambios que se puedan producir a nivel social y político, se realicen a través de medios democráticos. Su única vía para modificar el orden establecido es recurrir a la subversión, que, en su ideario inalcanzable, la ejecutarían a través de la revolución social y política. Para ellos, la violencia sería la herramienta más eficaz para lograr sus propósitos.

Las referidas fuentes advierten que sería un error examinar a estos grupos como algo espontáneo o temporal, ya que sus acciones no son improvisadas y responden a unas planes predeterminadas, coordinados y organizados.

Llamada a la calma tras Lavapiés

«La falta de información del Gobierno municipal y los tuits que algunos pusieron fue un ejercicio de irresponsabilidad. Las administraciones y los que tenemos un cargo público lo que tenemos que trasladar es tranquilidad, con conocimiento de los hechos y dar explicaciones cuando las tenemos. Si eso se hubiera hecho, no hubiera habido los disturbios que luego se produjeron. Creo que tanto Policía Municipal como Nacional actuaron correctamente en todo momento», aseguró ayer la Delegada del Gobierno, Concepción Dancausa.

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