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San Valentín reposa en Malasaña

Más de 5.000 cintas escritas por enamorados esperan ya la celebración de este santo en la iglesia de San Antón

  • La urna con los restos del patrón de los enamorados se exponenen en una de las capillas laterales de la iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza del distrito Centro
    La urna con los restos del patrón de los enamorados se exponenen en una de las capillas laterales de la iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza del distrito Centro
Ángel Del Río .  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de febrero de 2018. 08:15h

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Ángel Del Río .  Madrid. 13/2/2018

Es de conocimiento general que San Valentín es el patrón de los enamorados, lo que ya no es tan conocido es que sus reliquias, parte de su osamenta, se encuentra en la madrileña iglesia de San Antón, en la calle de Hortaleza, donde el 17 de enero se bendice a los animales y el 14 de febrero se lleva a cabo otro rito de reciente creación, idea del padre Ángel. En el templo se disponen cintas para que los enamorados que lo deseen puedan escribir su nombre y el de su pareja, cintas que posteriormente son colgadas en la reja que rodea la urna con los restos del santo, una ceremonia que se celebrará también este año tras la misa solemne. El pasado año se colgaron 5.000 cintas con los nombres de los enamorados. El Papa Gelasio I designó el 14 de febrero del año 494 como fiesta en honor a San Valentín hasta que en 1969, después del Concilio Vaticano II, fue eliminada del calendario festivo. Aún así se mantuvo como día de los enamorados, sobre todo porque comercialmente ya se había consolidado.

San Valentín nació en Roma. Fue médico, se convirtió al catolicismo y se hizo cura. Vivió en tiempos del emperador Claudio II, quien había realizado un edicto por el que prohibía casarse a sus soldados, en la convicción de que si se mantenían solteros, su comportamiento sería más fiero en los combates. Pero, a pesar de esa orden del emperador, Valentín, joven sacerdote un tanto irreverente, casó en secreto a varias parejas. Al ser descubierto, el emperador ordenó que muriera degollado, pena que se ejecutó precisamente un 14 de febrero en la puerta Flaimina de Roma. A partir de ese momento, comenzó a reconocérsele popularmente como el patrón de los enamorados.

Dicen que las de San Valentín fueron siempre unas de las reliquias más requeridas del santoral. Llegaron a España a finales del siglo XVIII, como regalo del Papa Pío VII al rey Carlos IV, quien las cedió a los escolapios, quienes las depositaron en la cripta de las Escuelas Pías de San Antón. Que se decidiera como destino esta iglesia no fue una casualidad, ya que ésta formaba parte de un Monasterio Real y las reliquias de los santos sólo podían estar en los monasterios regios, aunque estuvieron guardados en unos almacenes del colegio hasta que en 1984, que fueron hallados por el entonces párroco de San Antón, Francisco Martínez Villar.

A pesar de que casi nadie lo sabe, en 1990 quedaban expuestos al público dentro de una urna de vidrio de estilo rococó en la que se puede leer: «San Valentín Mártir, Ob. Patrón de los Enamorados», situada en una de las capillas laterales del templo, donde se encuentra también la copia del cuadro de Goya La última Comunión de San José de Calasanz. La intención del padre Villar era que los enamorados pudieran orar ante el santo y pedirle favores relacionados con el amor. Ahí les espera San Valentín mañana.

Calavera y dos fémures

Las reliquias están formadas por la calavera, dos fémures y varios huesos. Quizá por motivo de alguna contienda bélica, y ante el temor de que los restos fueran expoliados, se escondieron en los sótanos de las escuelas de de San Antón.

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