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El poder está en los datos

La información se ha convertido en una de las materias primas más codiciadas del mundo: el oro del siglo XXI permite desarrollar contenidos, ventajas, recomendaciones u ofertas exclusivas para cada cliente

Las data driven companies están dando prioridad absoluta a los datos, una de las materias primas más codiciadas en el siglo XXI
Las data driven companies están dando prioridad absoluta a los datos, una de las materias primas más codiciadas en el siglo XXIArchivo

¿Por qué Netflix nos tiene tan enganchados? Básicamente, porque han analizado lo que nos gusta para ofrecernos la mejor experiencia. Las plataformas de vídeo bajo demanda recaban material sin parar: horarios, número de capítulos, idiomas, géneros, interrupciones, cambios… De esa forma, son capaces de deducir tendencias e impulsar contenidos únicos. El mejor ejemplo es Stranger things: esta serie fue escrita basándose en algoritmos de inteligencia artificial. Se estrenó en 2016 y el resultado fue arrollador: más de 15 millones de espectadores en 190 países. Y eso sólo podían esperarlo si, antes, estudiaron nuestras emociones. Algo que dejamos más que patente cuando abandonamos un episodio a la mitad o nos pegamos un atracón durante el fin de semana. “Nuestro trabajo es complacer a nuestros usuarios para que, cuando tengan una hora libre, lo primero que hagan sea conectarse”, subrayó Reed Hastings, CEO de la firma, en Insider.

Todo está analizado: intereses, gustos, edad, localización, historiales… De lo contrario, sus altos índices de satisfacción no serían iguales. Esta es la meta que ha llevado a otros tantos proyectos a adaptar su filosofía corporativa y a potenciar el entorno digital. Las data driven companies están dando prioridad absoluta a los datos, una de las materias primas más codiciadas en el siglo XXI. Para entenderlo un poco mejor, basta con echar un vistazo a las cifras: Google gestiona más de 40.000 búsquedas cada segundo, Instagram publica más de 50.000 fotos cada minuto y LinkedIn recibe más de 4.200.000 solicitudes de puestos de trabajo cada hora. Cada click genera un rastro. El problema es que los datos sin procesar no valen mucho por sí solos. Lo que explica que numerosas entidades estén recurriendo al big data para analizarlos y, en consecuencia, personalizar sus servicios.

Todo ello demuestra que la capacidad de manejar esta valiosa información y de extraer conclusiones constituye una técnica de valor incalculable para las empresas. Pues no sólo es el método idóneo para adoptar decisiones rápidas y eficientes, sino además la base sobre la que se cimienta todo el desarrollo positivo de un proyecto. “Para llegar a ser una data driven hacen falta tres condiciones: formación, acceso a los datos y herramientas para poder explorarlos”, asegura Juan José Casado, director de Data Management & Analytics de Repsol. Es evidente que la gestión y análisis de los datos ya están siendo claves en numerosos sectores, como la banca, el turismo, las telecomunicaciones, los seguros, el marketing o el comercio. Su valor se ve, por ejemplo, en los artículos sugeridos por Amazon, en las respuestas proporcionadas por Alexa en las recomendaciones cinéfilas de Filmin e incluso en el desarrollo de las vacunas contra el COVID-19.

Un avance por el que también ha apostado la energética, diseñando un cerebro digital capaz de dotar de la máxima inteligencia, agilidad y eficiencia a sus tareas, industriales, comerciales y corporativas. Su nombre es ARiA y funciona como un repositorio en la nube que almacena los datos de las actividades generadas en la compañía. Esta plataforma de big data analytics en cloud, puesta en marcha hace dos años para acelerar el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial, permite que se puedan usar los datos y la analítica en la mayoría de los procesos.

Su objetivo es democratizar el dato para tomar decisiones. La digitalización nos ha permitido acelerar este proceso en todas las unidades de negocio”, mantiene Casado. Por el momento, el 60% de las iniciativas digitales de Repsol ya están relacionados con el uso de los datos y la inteligencia artificial, una clara apuesta por el futuro. No en vano, según Accenture, con la que la empresa acaba de llegar a un acuerdo para comercializar esta plataforma, el 52% de las organizaciones que tienen operaciones preparadas para los próximos años ya cuentan con data analytics, pues las claves de hoy pueden ayudar a resolver los problemas del mañana. De ahí que éstas ya estén invirtiendo más de 180.000 millones de dólares al año tan sólo en este campo.

La capacidad de manejar la información y de extraer conclusiones constituye una técnica de valor incalculable para las empresas. FOTO: Archivo

El cliente, en el centro de las decisiones

Poner al cliente en el centro y diseñar soluciones que hagan su vida más fácil a través de los datos y la inteligencia artificial es esencial en Repsol. ¿Cómo? Un ejemplo es su aplicación en estaciones de servicio, que cada día “son más inteligentes”. La recogida de los datos de todos sus sensores permite predecir posibles averías antes de que se produzcan y ponerles solución para que los clientes se encuentren la instalaciones siempre a punto. Pero no sólo eso: también controlan la temperatura para garantizar el máximo confort con el menor consumo energético, disminuyendo así su huella de carbono. En este sentido la compañía acaba de lanzar Repsol Vivit, una aplicación que a través de la información sobre el consumo energético de sus clientes será capaz de hacerles recomendaciones personalizadas, como la hora más adecuada para poner su lavadora, para que puedan hacer un consumo más eficiente y reducir su factura de electricidad. Ahí es donde realmente encuentra todo su sentido esta tecnología: se adapta a cada estilo de vida para mejorarlo.

Como vemos, gracias al análisis de los datos es posible tomar mejores decisiones. El big data y la inteligencia artificial ya ayudan a las empresas a mejorar su eficiencia, a optimizar sus costes, a segmentar los clientes, a generar nuevas fuentes de ingresos…Sin embargo, sus beneficios no acaban aquí: esta tecnología no es sólo una parte importante del futuro, sino que bien podría ser el futuro en sí mismo. Así, la manera en la que las empresas y sus profesionales enfocan su actividad seguirá viéndose condicionada por cómo evoluciona la forma en la que se almacena, se transfiere y se entiende la información. La gran bondad de esta tecnología es su capacidad para resolver ágilmente retos que, en otros contextos, exigirían mucho más tiempo y recursos.

El gran desconocido

  • En la sociedad actual todo está hiperconectado. La creciente digitalización, tanto de las personas como de las cosas, ha propiciado que el 90% de los datos almacenados hoy en todo el mundo se haya generado únicamente durante los dos últimos años.
  • Según la Unión Europea, hoy en día se generan 1.700 nuevos billones de bytes por minuto, lo que equivale a 360.000 DVD. Cada persona genera en un solo día seis megabytes de información, la misma cantidad que creaba en toda su vida un individuo del siglo XVI.
  • En la actualidad, solo se analiza y utiliza el 0,5% de todos los datos existentes, por lo que considerar el potencial que este mercado presente será esencial para los negocios.
  • En los próximos cinco años habrá más de 50.000 millones de dispositivos smart conectados en el mundo, desarrollados para recolectar, analizar y compartir información.
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