La cocina francesa actualizada de Epicure es una de las mejores del mundo

En el distinguido Hotel Le Bristol París, situado en el corazón de la ciudad del amor, se encuentra uno de los mejores restaurantes del mundo, el Epicure.

Le Bristol Paris encarna el verdadero sentido del lujo y de la excelencia gastronómica. Para decirlo, nos basamos en hechos, y es que este complejo es el hogar de cuatro Estrellas Michelin. Una de ellas la atesora la brasserie de luxe, 114 Faubourg, mientras que el resto, el Epicure con el chef francés Eric Frechon al mando de los fogones.

El nombre del restaurante más premiado ya invoca al placer, a los deleites tanto del cuerpo como del espíritu por los que tanto abogaba el filósofo Epicuro. Y nada más lejos de la realidad, Epicure es un lugar en el que experimentar sabores distintos con los que alcanzar el mayor disfrute. Una sensación que hay que vivir al menos una vez en la vida en el catalogado como “defensor de la cocina francesa”.

Eric Frechon, que este año celebra un doble aniversario, el vigésimo de Frechon en 112, rue du Faubourg Saint-Honoré (Epicure), y una década como triestrellado, reinterpreta la cocina clásica absolutamente francesa de una manera sublime, en base a productos de excepción, dejando profunda constancia de su sabiduría sin perder de vista sus orígenes, en cada uno de los platos que elabora.

Desde el primer momento en el que se pisa el restaurante situado en el antiguo salón de verano del palacio, se respira su esencia. La decoración completamente parisina de ambiente romántico, las vistas a los jardines del establecimiento, todos los elementos que componen las mesas perfectamente dispuestas, desde la vajilla hasta la cristalería, la calidad del servicio y la excelente carta de vinos y champagnes que ofrece el sumiller Bernard Neveu, aseguran una aventura de lujo plenamente satisfactoria.

Posteriormente, llega el momento de ponerse a estudiar una carta sumamente cuidada al detalle, que pone nombre a elaboraciones de sabor y presentaciones inolvidables. Primero, lo que hay que probar de manera casi obligatoria, son los famosos aperitivos del chef, entre los que se encuentran el caviar perfectamente elaborado o el suculento foie gras de pato.

Otra de las especialidades que merecen la pena degustar son, además de los platos principales aleatorios o el menú de temporada disponible para el almuerzo a 145 euros, los elaborados y deliciosos postres del chef pastelero Laurent Jeannin, que van desde los 31 a los 36 euros.