El secreto del postre más caro del mundo está en su interior... Y en el diamante que lo corona

¡Que levante la mano quien se considere adicto a los dulces! Y ahora, ¿qué darías por probar el postre más caro y suculento del mundo?

Te adelantamos que para poder hacerlo deberías pagar una suma que ronda los 25.000 €. Y te preguntarás qué llevará para tener un precio tan elevado, pues nada menos que oro, champán, caviar y un ingrediente estrella: un diamante de dos quilates en la cima de la escultura.

Y es que, con estas características, la comida que le antecede debe, además de exquisita, ser un tanto ligera, porque de pequeño no tiene nada. Ah, y un punto importante, habría que desplazarse hasta el restaurante del Hotel Lindeth Howe Conuntry House en Windermere, en Reino Unido, y pedirlo con tres semanas de antelación para degustarlo. Aunque no podemos asegurar que actualmente siga incluido en su carta.

Se trata de una tarta de chocolate creada y hecha a mano por el chef pastelero Marc Guibert, que a pesar de haberla elaborado hace casi una década, sigue manteniendo el primer puesto del postre más caro del mundo.

De un primer vistazo parece un artículo de coleccionista con aspecto de huevo Fabergé dorado, pero lo que esconde en su interior es más que apetecible. Dentro de este se oculta una tarta compuesta por cuatro capas de chocolate belga de la mejor calidad bañada por una salsa de melocotón, naranja y whisky y acompañado con gelatina de champán y fresas sobre una base de galleta y caviar. El glaseado y unas hojas de oro comestible le hacen digno de exposición, pero el verdadero toque final lo aporta el diamante de 2 quilates que le corona, siendo el único ingrediente que no se puede comer de esta belleza.

“Marc usó todo su talento culinario para montar un increíble brebaje de chocolate, champagne y oro, todo ello coronado en un diamante. Luce espectacular, es riquísimo y ¡tiene un precio difícil de igualar!”, dijo en su día el gerente del hotel Lindeth Howe, refiriéndose al postre creado por Guibert.

Desde luego que es una extravagancia VIP apta para muy pocos bolsillos, pero como curiosidad te contaremos que, sorprendentemente, su primer comprador no era amante confeso del chocolate, Carl Weininger, lo adquirió tras una ruptura amorosa y con motivo de la celebración de su sesenta cumpleaños.

El huevo de Guibert superó y desbancó, por mucho, al postre posicionado como más caro en ese momento en el libro Guinnes de los Récords, que era el helado The Frrozen Haute Chocolate de 18.000 euros perteneciente a la carta de postres del restaurante Serendipity 3 de Nueva York.