Más jazmines para celebrar el centenario del perfume más famoso del mundo

Chanel Nº5 fue creado en 1921 y, cien años después, la firma francesa ha cerrado la compra de más de 10 hectáreas de flores para seguir produciendo los aromas más exclusivos del planeta.

Chanel Nº5
Chanel Nº5 FOTO: Chanel Nº5 Chanel Nº5

La popularidad cultural de la Costa Azul francesa se la lleva Cannes y su prestigioso festival de cine. Seguro que hasta allí llegan los agradables efluvios que parten de la vecina localidad de Grasse, a solo 14 kilómetros de la meca del audiovisual europeo. Y es que se estima que de las 200 empresas perfumeras que existen en el mundo, más de 40 están ubicadas en aquel municipio, posiblemente la ciudad en la que mejor huela del mundo.

Además de por su gran riqueza monumental, Grasse es célebre en todo el mundo por las inmensas plantaciones de rosas, jazmines y nardos, gracias a las que se producen las colonias más consumidas a lo largo y ancho del planeta.

Y, claro, como no podía ser de otra forma, allí cuenta con terrenos la más exclusiva de las compañías de perfumes, Chanel. Justo este año se cumple el centenario del lanzamiento del icónico Chanel Nº5, una combinación perfecta entre el talento perfumero de Ernest Beaux y la intuición de Coco Chanel. Corría el año 1921 cuando Beaux le propuso a la mítica diseñadora francesa diez muestras de un nuevo perfume y la elegida fue la Nº5.

El sencillo diseño, realizado por la propia Coco Chanel, apenas ha cambiado con el paso de los años y sigue siendo una de los objetos más demandados por clientas de todo el mundo y la auténtica estrella de la exclusiva colección de la firma francesa.

Y, lo mejor de todo, es que la continuidad está completamente asegurada. Chanel acaba de adquirir 10 hectáreas de terreno para que así sigan floreciendo los jazmines más aromáticos del lugar. En esa zona de Francia, los jazmines no desprenden el mismo olor que en el resto del mundo y de ello se seguirá aprovechando la firma perfumera. Esta plantación se une a la original, 20 hectáreas en las inmediaciones de Grasse, una antigua propiedad de la familia Mul, que Chanel lleva explotando desde los años 80, cuando algunos productores, viendo el éxito de sus flores, comenzaron a vender sus tierras.