La portavoz de la Asamblea de Madrid y líder de la oposición de Más Madrid, Mónica García Gómez
La portavoz de la Asamblea de Madrid y líder de la oposición de Más Madrid, Mónica García Gómez FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Hay un reguero de gente que sigue viniendo a Más Madrid por nuestra fórmula política

Mónica García, portavoz de Más Madrid, cree que Ayuso «puede morir de éxito» pero que su estrategia «tiene las patas cortas»

En la política madrileña la vida pasa a un ritmo vertiginoso. Hace solo pocos meses era el socialista Ángel Gabilondo el que ocupaba en la Asamblea madrileña el escaño situado justo enfrente de la presidenta regional. Hoy ni es jefe de la oposición ni está ya en política. En su antiguo asiento figura ahora una placa metálica en la que puede leerse: Mónica García. Y, a renglón seguido, Más Madrid.

–¿Cómo han cambiado las cosas para Más Madrid al convertirse ahora en líder de la oposición?

–Para bien porque asumimos con responsabilidad el sillón que, además, es patrimonio de todos los madrileños. El ejercicio de la oposición es una responsabilidad para con la ciudadanía.

En la Cámara estábamos haciendo ya de oposición de facto de la señora Ayuso y en nuestro trabajo y manera de entender la política nada ha cambiado. Vamos a intentar que esta Cámara hable y se centre en los madrileños y madrileñas, porque parece que seguimos en un ejercicio de la política abstracto: Sánchez, el Estado...cosas que nada tiene que ver con Madrid.

–¿Sigue de excedencia en el Doce de Octubre para dedicarse exclusivamente a la política?

–Me incorporaré seguramente después de que organicemos bien el grupo parlamentario. Me gustaría volver después del verano porque me da estabilidad y una referencia con la realidad. Para mí es como tocar tierra. No quiero perder mi profesión. Esta manera de hacer política en la que seguimos teniendo un pie en la realidad social y otro en la política no solo es buena sino que nos hace hacer otro tipo de política.

–¿Ya está encauzada la estrategia que van a llevar en los próximos dos años?

–Más que la estrategia, lo que está encauzado es el ADN. Tenemos muy claro porqué hacemos política y, segundo, creemos en su poder transformador para hacer una sociedad más justa, feminista, igualitaria y verde. Y luego también tenemos claro que nuestra manera de ejercer la lex artis política es hablar de lo cotidiano, lo real, lo importante. Luego tendremos que adecuarnos al contexto, necesidades y cambios.

–¿Cómo cree que se va a desarrollar esta legislatura teniendo en cuenta que estamos a unos de dos años de otras elecciones?

–No ha cambiado mucho el gobierno de la señora Ayuso. Es más altivo y sigue sin tener ningún proyecto para Madrid, con bastantes tintes autoritarios, una vez que se ha quitado ya el disfraz de la libertad. Su autoritarismo se plasma en la ley que se ha aprobado de Telemadrid y la Comunidad de Madrid es un laboratorio de intolerancia con los medios de comunicación independientes, con el acceso a derechos sociales de los colectivos Lgtbi, intolerante con la sanidad pública y todo lo que no encaja con su ideología. Esta Cámara no va a estar hablando de los madrileños y eso va a ser dramático.

–¿Cuáles cree que son los puntos débiles de Díaz Ayuso?

–Ayuso ha tenido un éxito indudable basado en muchas circunstancias que remaron a su favor. Pero también creo que puede llegar a morir de éxito porque es un personaje creado a imagen y semejanza de otros, como puede ser Esperanza Aguirre, moldeado por FAES y que, al final, nos trae una receta: que en momentos de crisis es disfuncional.

Cuando haces el lema de libertad, que parece que has inventado la canción del verano, pero llamas al centro de salud y no tienes cita hasta dentro de 15 días o tus hijos van a ir a una clase más masificada, esa libertad se desvanece. Ha sabido utilizar muy bien el contexto y la precariedad estructural, pero eso tiene las patas cortas.

–Algunas de las premisas que defiende Vox y que compartía con el PP, han sido impulsadas por Díaz Ayuso ¿Cree que es una forma de comerles terreno político? ¿Cómo cree que va a ser su relación esta legislatura?

–Ayuso en 2019 dijo que no hay ninguna propuesta que traiga Vox que no la haya traído el PP. Ella está cómoda con los mensajes y valores de Vox mas allá que los de Vox dicen que ellos lo hacen con más bravuconería. Ayuso no tiene que contentar a Vox, se contenta a sí misma con esos valores que nos hacen retroceder. Por eso ha hecho estas elecciones, se trataba de ver cómo mejorar un gobierno en el que no puedo hacer las cosas que realmente me acercan más a Vox. Esto la pone en contradicción con Casado. ¿Hacia dónde va el PP, hacia un viraje hacia el centro o hacia un lado donde Madrid sigue siendo un laboratorio de pruebas de ese escoramiento hacia la derecha?

–¿Le parece bien el recorte de consejerías?

–Esto no tiene por qué implicar austeridad en un gobierno. Depende de lo que luego haga cada una. Si recortas y luego haces chiringuitos y contratos de emergencia a dedo con sobrecostes...

–¿Qué le parece que Toni Cantó esté al frente de la oficina del español?

–Esta oficina es la reina de los chiringuitos. Es una devolución de favores: como tú me has servido para liquidar un partido que me estaba molestando y como difamador de bulos, ahora te lo tengo que recompensar, pero esa recompensa es burda, cara e ineficaz porque no creo que vaya a traer expansión del español teniendo en cuenta que él se ha definido como «el chiringuito soy yo». Es quitarse la máscara y reírse un poco de los madrileños.

–¿Sigue seduciendo el proyecto de Más Madrid a los votantes de Unidas Podemos?

–La campaña nos sirvió para reconciliarnos con mucha gente que quería hacerlo con la política. Hay un montón de gente que se ha visto recompensada en esa falta de referencia política. Hay un reguero de gente que sigue viniendo a Más Madrid y la fórmula es sencilla: ser cristalinos con nuestras intenciones y pulcros con nuestra actividad política que está en lo pequeño y en lo cotidiano, en las preocupaciones de los madrileños.

–¿Ese reguero de gente viene de Unidas Podemos?

–No preguntamos de donde viene. Observamos que viene mucha gente que se ha reconciliado con la política a través de nosotros. Somos por y para Madrid y hemos despertado el interés de gente que, hasta ahora, no estaba interesada en la política.

–¿Sigue teniendo contacto con Pablo Iglesias?

–Nos enviamos mensajes el día de la noche electoral. Creo que se merece descansar. Nos parece bien el paso que ha dado.

–¿Cómo ve a Hana Jalloul en el PSOE? ¿Cree que hará mejor papel que Gabilondo?

–No tengo mucha opinión al respecto. Puedo hablar de lo que vamos a hacer nosotros.

–El otro día parafraseaba a Biden durante su intervención en el pleno. «Pay them more», decía. ¿Para usted es un referente político?

–Biden ha dicho cosas que parecía mentira que las pudiera decir un presidente de EE UU como el «pay them more» y es lo que le decíamos a Ayuso, que si no quiere que los sanitarios salgan huyendo de la Comunidad de Madrid y de la atención Primaria, la receta es muy fácil: no les maltrate y no les humille.

–Si usted fuera la autoridad sanitaria, ¿Qué haría en este momento?

–Seguir la evidencia científica. En la Comunidad de Madrid no han sido capaces de priorizar la salud en plena pandemia. ¿Qué hubiera hecho? Rastreadores, Atención Primaria...Son cosas muy básicas y si un Gobierno no ha sido capaz de hacerlas es que tiene una guerra abierta contra sus servicios públicos. Que después de una pandemia se cierren centros de salud y salgan huyendo los profesionales no puedo enmarcarlo más que en una venganza. Igual que Telemadrid.

–¿Está diciendo que la reforma de Telemadrid es una venganza?

–Que la primera ley que se traiga a esta cámara después de dos años sin traer ninguna sea la de cambiar el modelo independiente de Telemadrid puede estar englobado en un sentimiento de venganza, sí.

–¿Habría que poner más limitaciones ahora?

–No. Es un momento en el que podemos relajar medidas. No está habiendo ingresos, pero hay que estar expectantes.