Aniversario

Así es el plan de paz chino para poner fin a la guerra en Ucrania

Está compuesto por diez puntos que incluyen el respeto a la soberanía de cada país y el alto el fuego, entre otros

En el aniversario de la invasión rusa de Ucrania, China ha pedido un alto el fuego y el inicio de conversaciones de paz como parte de un plan de doce puntos para poner fin a la guerra. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino reveló hoy la propuesta, donde se refirió además al levantamiento de las sanciones occidentales a Rusia, medidas para asegurar las centrales nucleares, corredores humanitarios para que los civiles huyan de la batalla y un plan para asegurar la continuación de las exportaciones de grano.

"Todas las partes deben apoyar a Rusia y Ucrania para trabajar en la misma dirección y reanudar el diálogo directo lo antes posible, con el fin de desescalar gradualmente la situación y, en última instancia, alcanzar un alto el fuego general", dijo Pekín, subrayando la necesidad de "evitar que la crisis se deteriore aún más o incluso se descontrole."

Las acciones de Pekín demuestran el creciente papel que sus dirigentes están dispuestos a desempeñar en la escena mundial, mientras el país trata de asumir un papel de liderazgo en una de las crisis de mayor repercusión internacional y, de paso, reforzar sus propios intereses geopolíticos.

China ha proclamado sin cesar su neutralidad en el conflicto, pero mantiene una relación "sin límites" con Rusia y se ha negado a criticar su invasión de Ucrania e incluso a referirse a ella como tal, mientras acusa a Occidente de provocar la situación y "avivar las llamas" al proporcionar a Ucrania armas defensivas.

Las medidas presentadas detallan la postura china sobre la resolución política de la "crisis de Ucrania", y estas son:Respetar la soberanía de cada país, abandonar la mentalidad de la Guerra Fría, un alto el fuego y detener la guerra, activar las conversaciones de paz, resolver la crisis humanitaria, proteger a civiles y prisioneros de guerra, garantizar la seguridad de centrales nucleares, reducir riesgos estratégicos, salvaguardar el transporte de grano hacia el exterior, poner fin a las sanciones unilaterales, garantizar la estabilidad de las cadenas de suministro y facilitar la reconstrucción posbélica.

El documento no dirige sus sugerencias a ningún bando del conflicto en particular, sino que pide a todas las partes que "mantengan la racionalidad y actúen con moderación", y que "respeten estrictamente el derecho internacional humanitario, eviten atacar a civiles o instalaciones civiles, protejan a las mujeres, los niños y otras víctimas del conflicto".

Algunas de las palabras parecían ir dirigidas a Occidente. El texto advierte contra la "expansión de los bloques militares", una aparente referencia a la OTAN, e insta a todas las partes a "evitar avivar el fuego y agravar las tensiones", un lenguaje similar al que los funcionarios de Pekín han utilizado en repetidas ocasiones para criticar el apoyo de Estados Unidos a Ucrania. Asimismo, pide el fin de las sanciones impuestas por Occidente, a las que Pekín se opone desde hace tiempo.

Críticas al bloqueo de grano ucraniano

Pero también critica implícitamente algunas de las tácticas del ejército ruso, como bloquear las exportaciones de grano de Ucrania y poner en peligro las centrales nucleares. En el escrito, recalca a su vez que las armas nucleares están prohibidas, una idea con la que Rusia parece menos comprometida. Esta misma semana, Putin declaró que suspendía un tratado de control de armas nucleares con Washington.

Aun así, queda patente que el nexo China-Rusia sigue vivito y coleando. De hecho, sus líderes han mantenido 40 reuniones cara a cara, un testimonio del poder de resistencia dictatorial, pero también de su proclamada “amistad sin límites”. La última prueba de ello ha sido el encuentro del jefe de la diplomacia china, Wang Yi, con Vladimir Putin, donde describió sus lazos como de “solidos como una roca”.

Las recomendaciones de China llegaron un día después de que el país se abstuviera en una resolución de Naciones Unidas que pedía el fin de la guerra. La medida fue aprobada por 141 votos a favor, 7 en contra y 32 abstenciones. La resolución de la ONU incluía la exigencia de la retirada de las tropas rusas del territorio de Ucrania.

Algunos analistas apuntan a que el objetivo de la propuesta de paz china es enviar una señal clara a Moscú de que el actual enfrentamiento es cada vez más doloroso y problemático para el gigante asiatico. Pekín, que está sufriendo pérdidas por las interrupciones del comercio mundial y las numerosas restricciones, está visiblemente incómodo con la situación. Las "banderas rojas" de Occidente le están obligando a pensar una y otra vez en cómo sortearlas. En consecuencia, Pekín no quiere esperar a que la situación se resuelva por sí sola, quiere impulsar una solución lo antes posible.

Si Pekín lograra poner fin a la guerra, con ello evitaría una brusca paralización del comercio internacional, que tendría graves repercusiones tanto para su economía como para su estabilidad política. Pero eso no es todo. Si consigue silenciar las armas en Europa, China se elevaría simultáneamente a la categoría de potencia clave, ya no sólo económica y militarmente, sino también políticamente. Su ascendencia internacional se reforzaría tan considerablemente que alcanzaría a Estados Unidos en el primer cuarto de este siglo.