Efeméride

Un año de la moción de censura en Murcia, que hizo saltar por el aire el tablero político nacional

Un año después, López Miras sigue gobernando mientras que el PSOE y Cs cambiaron a sus líderes

La Vicepresidenta del gobierno de Murcia, expulsada de Ciudadanos por no apoyar la moción de censura contra el Partido Popular Isabel Franco (i), junto al presidente de la Comunidad Fernando López Miras (d)
La Vicepresidenta del gobierno de Murcia, expulsada de Ciudadanos por no apoyar la moción de censura contra el Partido Popular Isabel Franco (i), junto al presidente de la Comunidad Fernando López Miras (d)MARCIAL GUILLENfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@51c318f9

El 10 de marzo de 2021 la política de la Región de Murcia saltó por los aires. A primera hora, Carlos Herrera anunciaba en la Cope un movimiento estratégico propio de series y películas de ficción, un juego de tronos que podría haber cambiado todo el espectro político murciano tras 26 añosde gobiernos del PP en la Comunidad. Una moción de censura fraguada en los despachos de Ciudadanos (que entonces formaba parte del gobierno regional) y el PSOE, para desbancar a López Miras de su sillón como presidente autonómico. Que finalmente fracasó.

Tal fue la magnitud de dicha moción que sacudió gran parte del tablero político nacional, llevando a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a convocar elecciones ante la amenaza de que Cs, su socio, hiciera lo mismo en su Comunidad. Un “efecto mariposa” que debilitó a la formación naranja y que, sin embargo, también ha dejado atrás a Pablo Casado.

La noche de antes, el concejal del PP, José Guillén, fue conocedor del pacto alcanzado, con mediación de Ferraz, para acabar con López Miras, y así se lo trasladó al presidente, que informó al hasta hace dos semanas secretario general del PP, Teodoro García Egea, quien fue el principal negociador y desarticulador de la moción, lo que reforzó el liderazgo de los populares en la Comunidad.

Tres días de vértigo hicieron cambiar la orientación del voto de Isabel Franco, vicepresidenta de la comunidad, enfrentada a Martínez Vidal y que mantuvo su cargo en el Gobierno regional; de Valle Miguélez y de Francisco Álvarez, que pasaron a ser consejeros.

Mientras, los tres diputados expulsados de Vox negociaron rechazar la moción de censura a cambio de entrar en el Consejo de Gobierno en la figura de la parlamentaria María Isabel Campuzano, nombrada consejera de Educación y Cultura entre fuertes críticas de la oposición y parte de la comunidad educativa por su apuesta por el pin parental y sus reticencias a la vacunación contra la Covid-19.

Una vez desactivada la iniciativa en un bronco debate el 17 y 18 de marzo, el siguiente paso de la nueva mayoría absoluta de 23 diputados, conformada por los 16 escaños del PP y siete parlamentarios expulsados de Vox y Cs, éstos últimos considerados tránsfugas por el Pacto Antitransfuguismo, fue tener la mayoría en todos los órganos de la Asamblea Regional, como la Junta de Portavoces y las comisiones.

Para ello, y con el respaldo del presidente de la cámara, Alberto Castillo, que se abstuvo en la moción de censura, los expulsados se hicieron con el control del grupo parlamentario de Cs, para lo cual Álvarez tuvo que abandonar el Gobierno regional tres semanas después de ser nombrado consejero con el fin de ostentar la portavocía.

La nueva mayoría absoluta, abiertamente criticada por PSOE, Podemos y Vox al estar conformada por siete parlamentarios que no responden ante ningún partido, ha permitido al PP tener una segunda mitad de legislatura más tranquila en la Asamblea Regional, donde Cs y PP escenificaron frecuentes discusiones a cuenta del estado del Mar Menor o la vacunación irregular de altos cargos de la Consejería de Salud.

López Miras aprovechó esta nueva suma en el hemiciclo para presentar una reforma exprés de la Ley del Presidente, que le permitiría optar a otro mandato en las próximas elecciones autonómicas, o modificar el reglamento de la cámara para retirar el nuevo Estatuto de Autonomía que se estaba tramitando en las Cortes Generales, con el fin de evitar la incorporación al texto de enmiendas, como la que le impedía ser reelegido.

Sin embargo, también ha habido turbulencias en la nueva configuración del Gobierno regional, como muestra la inexistente relación entre los diputados expulsados de Vox, que cristalizó con el cese por parte de Campuzano del director del Instituto de las Industrias Culturales y de las Artes, cercano a su compañero de grupo, Francisco Carrera.

Esta crisis se resolvió con el traspaso de las competencias de Cultura de la consejería de Educación a un departamento dirigido por el PP y constató el difícil equilibrio que tiene que hacer López Miras para contentar los intereses de los siete parlamentarios expulsados de los partidos por los que fueron elegidos en 2019.

En el otro lado de la moneda, el PSRM-PSOE vivió una transición hacia un nuevo liderazgo ya que Conesa, candidato más votado en las elecciones autonómicas de 2019 en la Región de Murcia, renunció en septiembre de 2021 a optar a un nuevo mandato como secretario general y dejó dos meses después su acta como diputado autonómico.

Mientras, Ciudadanos perdió el control de su grupo parlamentario, pasando al grupo Mixto los dos diputados fieles al partido, Juan José Molina y Martínez Vidal, donde tienen que convivir con los dos parlamentarios de Podemos.

En solo cuatro meses, Martínez Vidal pasó de ser la candidata a la presidencia de la comunidad en la moción de censura a ser cesada como consejera y, finalmente, dimitir como coordinadora autonómica en julio de 2021.

La única alegría que se llevaron los promotores de la fallida moción de censura es que sí triunfó la presentada al mismo tiempo por PSOE, Cs y Podemos en el ayuntamiento de Murcia, gobernado por el PP y la formación naranja, pero que estaban fuertemente enfrentados.

De esta forma, y con el voto a favor de los cuatro concejales de Cs, la vara de alcalde pasó del ‘popular’ José Ballesta al socialista José Antonio Serrano, que gobierna con la formación naranja.

Un año después, la fallida moción de censura ha provocado, como efectos secundarios y no deseados por sus promotores, que la Región de Murcia sea la única comunidad autónoma con presencia de defensores de las ideas de Vox en el Consejo de Gobierno y que los promotores de la iniciativa cambiaran sus liderazgos

Las voces protagonistas

El exsecretario general del PSOE de Murcia e impulsor de la fallida moción de censura presentada junto a Cs, Diego Conesa, ha dicho a EFE, cuando se cumple un año de este golpe de mano para desbancar del poder al PP, que eran conocedores de las “tensiones internas” de Ciudadanos y así lo hicieron saber a la dirección nacional de la formación naranja, pero “nunca” pensó que “faltarían a su firma, a su dignidad, y reventarían a su partido”.

“Fue una imagen terrible de transfuguismo, de corrupción, en el propio edificio del Gobierno Regional y en nuestro Parlamento. Una situación terrible para la imagen política, institucional y reputacional de la Región. Lo que pasó nos hace y hará daño, también en lo económico. Todo es muy lamentable”, asegura Diego Conesa.

El exlider de los socialistas murcianos lamenta también cómo “se ha normalizado esta situación en la Región de Murcia” y critica que “tenemos al presidente de la Asamblea, a dos consejeros y al portavoz de Cs declarados tránsfugas, y les da igual el daño irreparable que han hecho a las instituciones que representan y a la imagen de la Región en el resto de España”.

Por su parte, la diputada autonómica de Ciudadanos Ana Martínez Vidal ha asegurado a EFE que la moción de censura, “no fue ganada por una mayoría lícita, sino gracias a personas que la apoyaron a cambio de prebendas políticas”.

Convencida de que “en política se deben asumir las derrotas al igual que las victorias”, para Martínez Vidal lo sucedido “no fue un juego limpio”, al tiempo que ha alertado sobre “la falta de pensamiento crítico de un sector de la población que muestra una total pasividad ante este tipo de métodos antidemocráticos”.

La candidata a presidir la comunidad en la moción de censura también ha dicho estar preocupada por el hecho de que “el enfrentamiento bipartidista haya dado lugar a un desorbitado ascenso de los extremos, sobre todo de la extrema derecha, que tendrá como consecuencia la merma de unos derechos sociales conseguidos tras décadas de trabajo y lucha”.

“No vinimos a la política para mirar hacia otro lado”, ha apuntado la parlamentaria, ahora integrada en el grupo parlamentario Mixto, y que ha reconocido que “las cosas a veces salen bien y otras mal, pero mi lealtad a mis principios liberales y a mi partido siguen siendo inquebrantables”.