Toca poner verde a la Guardia Civil

Sugerir que la Benemérita pierde su neutralidad, algo que llevan en el ADN, para favorecer una tendencia política en detrimento de otra, es una canallada

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Un agente de la Guardia Civil guarda un minuto de silencio con la bandera de España a media asta en el Cuartel General del Estado Mayor de la Defensa. FOTO: Joaquin Corchero Europa Press

Hace unos años, durante una cena le pregunté a un amigo comandante cómo hacía para estar siempre tan delgado. Desde que le conozco le había observado comer sin especial control e incluso se atrevía a repetir con el postre. Me explicó que su dieta era pasarse el día saltando. ¿Saltando?, repetí con expresión de incredulidad. “No paran de ponernos la zancadilla”, respondió divertido. Cuando uno trata de buscar la verdad, cualquier estrategia que implique que te empujen a poner el foco en el lugar equivocado para distraerte de lo esencial es una zancadilla y te obliga a saltar.

Esta semana la distracción de algunos es poner verde a la Guardia Civil a cuenta del informe que han presentado en el Juzgado de instrucción 51 de Madrid. Para los saturados de noticias que no hayan seguido la actualidad de estos días, disculpen los demás, les diré que una juez investiga al Delegado del Gobierno, José Manuel Franco, por no prohibir la manifestación de 8M. Se trata de dilucidar si él ya sabía que las aglomeraciones favorecían el contagio de Covid-19. El documento desvela que sí, que conocían los riesgos de las concentraciones masivas y la necesidad de distancia social y también como, desde la Delegación del Gobierno, trataron de ocultar información, e incluso mintieron, pero nada de eso importa. La investigación también descubre que el Ministro Salvador Illa, y el Director del Centro de Coordinación de Emergencias, Fernando Simón, prohibieron días antes del 8M que se celebrase una reunión de unas 8.000 personas por razones sanitarias. Lo hicieron por el evidente peligro de contagio que podía generarse. Si lo tenían tan claro, ¿por qué desde el Gobierno se alentó a asistir a la manifestación del Día de la Mujer? ¡Qué estupidez de pregunta! Entonces, ¿qué es lo importante? Lo sustancial ha sido poner verde a la Guardia Civil y desacreditar el informe. ¿Cómo lo han hecho? Buscando supuestos errores dentro del documento.

Soy abogado penalista y a lo largo de mi vida he leído cientos de informes de la Guardia Civil. Claro que he encontrado errores, y los he aprovechado para defender a mis clientes. Pero es lógico, marrar es inherente al ser humano. Los guardias también tropiezan. Pero una cosa son los fallos y otra cosa construir un atestado con mentiras para destruir a un gobierno. Sugerir que la Benemérita pierde su neutralidad, algo que llevan en el ADN, para favorecer una tendencia política en detrimento de otra, es una canallada.

El principal fallo, según argumentan, es que el informe de la Guardia Civil identifica el 30 de enero con la fecha en la que la OMS (Organización Mundial de la Salud) decretó la pandemia. ¡Mentira!, claman. ¡Es un error tendencioso!, argumentan. Eso ocurrió el 11 de marzo, después del 8M. Lo supieron después y no antes, insisten. Leen en el error intencionalidad política. Sin embargo, la Directora Sanitaria de la OMS, María Neira, explicó: “Nosotros tenemos un sistema de alertas que utilizamos en poquísimas ocasiones El 30 de enero declaramos la Emergencia de Salud Pública Internacional con preocupación. Más allá de eso no tenemos alertas. En ese momento se llamó Epidemia porque no afectaba a todos los países. Cuando en marzo se pasó a llamar Pandemia fue una cuestión casi semántica. Había más países afectados alrededor del mundo, pero no hay diferencia en cuanto el grado de alerta. El grado de alerta máximo fue declarado el 30 de enero”. Salvo que también la doctora Neira sea una picoleta encubierta con la misión secreta de derrocar al Gobierno, no hay duda: más de un mes antes de la manifestación del 8M se sabía de la gravedad de la enfermedad y de la necesidad de la higiene y del distanciamiento social.

Llegar a esta conclusión era simple. Tan fácil como consultar la pagina web de la OMS. Pero la verdad en estos tiempos que corren no tiene importancia. Para enturbiar la verdad sólo hay que hacer mucho ruido. Hay que cambiar el foco de atención de lo nuclear a lo accesorio, reclamando su tremenda importancia. ¿Cómo lo han hecho? Poniendo verde a la Guardia Civil.

Lo grave es que tres personas llamaron al jefe de la Benemérita en Madrid, Pérez de los Cobos, para interesarse sobre el contenido de ese informe. ¿Salía el Gobierno mal parado? De haber contestado, el coronel habría incurrido en un delito de revelación de secretos. Horas después de negarse a responder fue destituido del cargo en un proceso de remodelación en el que el ex juez Grande Marlaska quería nombrar a gente de su confianza. ¿A los responsables de la Guardia Civil no se les nombra en base a su capacidad profesional? Si quería nombrar a alguien de su confianza, ¿dónde está? ¿Quién es? ¿Por qué no le ha dado el puesto ya? En la Benemérita, las vacantes se publican y los candidatos optan a ellas en función de sus méritos profesionales, que no políticos: ¿Va a saltarse el procedimiento habitual el Ministro? ¿Piensa remover del cargo a los más de 50 coroneles que mandan en las diferentes comandancias de España para poner a gente de su confianza? Y lo más importante, ¿ordenó Grande Marlaska que se hicieran llamadas a Pérez de los Cobos para enterarse del contenido del informe?

Desconozco si se abrirá una causa para determinar si hubo injerencia política en un asunto judicial o no. Tampoco sé cómo avanzan las pesquisas para determinar si el Delegado del Gobierno tiene responsabilidad penal al autorizar la manifestación del 8M. Sólo sé una cosa, según vaya avanzando la investigación, habrá más distracciones, para desviar nuestra mirada de lo esencial, y también que los guardias se van a hartar a saltar.