Se busca candidato para Madrid

Los socialistas han planteado una operación en la Comunidad de Madrid que ha sorprendido a algunos, renunciar a la presidencia regional en favor de Ciudadanos, pero para gobernar en coalición.

La única dirigente del Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, a la que parecía que no le iba mal, se le han complicado bastante las cosas. Las desavenencias con Ciudadanos parecen definitivas y esto tiene dos tipos de consecuencias.

Que, si se produce la oportunidad, los naranjas romperán el acuerdo actual y, también, que en caso de nuevas elecciones, va a ser difícil que los populares puedan contar con ellos para pactar el gobierno.

Los socialistas han planteado una operación en la Comunidad de Madrid que ha sorprendido a algunos, renunciar a la presidencia regional en favor de Ciudadanos, pero para gobernar en coalición.

Sin embargo, no es nada nuevo, está inspirado en lo que pasó en los años ochenta, cuando una moción de censura, entre la entonces Alianza Popular y el CDS de Adolfo Suárez, dio la alcaldía de la capital a Agustín Rodríguez Sahagún. El resto es conocido, 26 años ininterrumpidos de mayorías absolutas populares.

Díaz Ayuso ha navegado entre los pellizcos a sus socios naranjas y la amenaza de convocatoria de elecciones si estos rompen la coalición. La advertencia funcionaba en la medida que Ciudadanos sabía que, en caso de comicios, no era descartable su práctica desaparición.

Pero la coyuntura ha cambiado radicalmente a raíz de la crisis que se le ha abierto a los populares con el caso Kitchen. El daño electoral, para ellos, va a ser mayor de lo que prevé Génova, porque el PP ya había perdido la franja más dura de su electorado que se ha ido a Vox y ganar nuevas adhesiones es muy complicado a partir de los problemas judiciales que se le echan encima. En estas circunstancias, Díaz Ayuso se resistirá antes de apretar el botón rojo de las elecciones.

Claro que el tiempo corre en su contra. El desangre electoral por casos de corrupción siempre es paulatino en correlación al desarrollo de los procesos judiciales, que son lentos. De esta manera, Ciudadanos justificará mejor su alejamiento y las urnas serán más hostiles para la popular.

Además, el PSOE necesita tiempo, la propuesta de dar la presidencia a Ciudadanos deja fuera de juego a Gabilondo, que anda aferrado al escaño, sueldo y coche oficial hasta que le nombren Defensor del Pueblo o lo que quede vacante.

Ya han empezado a postularse en el seno de los socialistas los posibles sucesores, que son bastantes, por cierto. Desde algunos asesores de Moncloa, que hace sus planes paralelamente para desembarcar en Madrid, hasta algún ambicioso alcalde con mayoría absoluta que quiere salir cuanto antes de su municipio, pasando, evidentemente, por los ministros madrileños que están bien posicionados.

A Gabilondo le votaron por su apellido y porque no le conocían, ahora habrá que encontrar un candidato al que le voten porque le conozcan aunque no tenga tanto apellido.

Pero no hay porqué preocuparse, Pedro Sánchez decidirá de manera personal e intransferible aunque democráticamente, que para eso es el presidente del gobierno y volverá a triunfar, como con el saliente.