La ministra Robles en peligro de extinción

Es un secreto a voces que algunos dirigentes regionales, y una buena parte de lo que algunos denominan despectivamente el “PSOE clásico”, ven a Robles con una alternativa seria a Sánchez.

La ministra de Defensa, Margarita RoblesServicio Ilustrado (Automático) MINISTERIO DE DEFENSA

La suma de las partes no es un todo en política. El gobierno de coalición es la suma de, como mínimo, dos partes, pero está lejos de actuar como un solo cuerpo. Los últimos desencuentros han venido de la mano de las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado.

Pablo Iglesias es consciente de que, una vez pasado el trámite de aprobación parlamentaria, su fuerza en el gobierno se debilita. Por eso ha empezado ya a desmarcarse del Partido Socialista, haciéndose la oposición a sí mismo.

Esta vez ha marcado diferencias por donde más le duele al PSOE, azuzando sus diferencias internas. El Partido Socialista siempre ha tenido dos almas que convivían y que terminaban entendiéndose creando consensos para las cuestiones de fondo.

Pero eso es historia, con la eliminación del debate interno, la posición de Sánchez se ha convertido internamente en indiscutible. Otra cosa bien diferente es que haya dejado de haber disensos, por ejemplo, la discusión en torno a la Constitución está latente y se encrespa al mínimo roce.

Mientras que Miquel Iceta ya exige una reforma constitucional que dé paso a un Estado Federal, hay un sector importante del partido que no considera que esté agotado el modelo del 78.

Una reforma constitucional, además, o está pactada con el Partido Popular o es una quimera y, por tanto, airear posiciones controvertidas sobre los términos de un posible cambio, sin tan siquiera haber abierto un proceso de diálogo con el segundo partido nacional, es apuntarse a la bandera del frentismo.

En ese marco estratégico hay que entender el ataque de Podemos a Margarita Robles. No es una arremetida personal, es una embestida a una posición política que comparte un buen número de dirigentes socialistas.

Por otro lado, el hecho de que la dirección del PSOE y el núcleo duro del gobierno no hayan intervenido en la defensa de Robles requiere una lectura más detenida.

A estas alturas, es obvio que Sánchez gobierna con el único criterio de redundar en su propia estabilidad y afianzamiento. Cuando se requiere pactar con Bildu y los independentistas, se hace, si lo que mejor le viene es zarandear el avispero de la extrema derecha, también va adelante, en tanto que las consecuencias son irrelevantes para él.

Acierta Iglesias en eso de que, en cuanto pueda, se deshará de él e intentará hacerlo desaparecer. Además, se puede predecir hasta el modus operandi, lo barnizará con razones ideológicas y apelará a sus principios, pero la realidad será que solo actuará en la defensa de su propio poder.

En una ecuación así diseñada, le resulta inoportuno que la ministra de Defensa ponga pie en pared con los morados. Por otro lado, es un secreto a voces que algunos dirigentes regionales, y una buena parte de lo que algunos denominan despectivamente el “PSOE clásico”, ven a Robles con una alternativa seria a Sánchez.

Cuando el líder socialista tuvo que batirse en primarias, decidió que nunca más pasaría por eso, por eso intentara liquidar a todo atisbo de liderazgo, cuidado Margarita.