«12 días para ganar»

El candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, interviene en un acto durante su visita por Alcalá de Henares, a 22 de abril de 2021, en Alcalá de Henares, Madrid (España). El candidato socialista continúa con su agenda electoral después de participar la pasada noche en el primer debate electoral de la campaña para los comicios del 4 de mayo a la Asamblea de Madrid.
22 ABRIL 2021;GABILONDO;ALCALA DE HENARES;MADRID;ELECCIONES
Alberto Ortega / Europa Press
22/04/2021
El candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, interviene en un acto durante su visita por Alcalá de Henares, a 22 de abril de 2021, en Alcalá de Henares, Madrid (España). El candidato socialista continúa con su agenda electoral después de participar la pasada noche en el primer debate electoral de la campaña para los comicios del 4 de mayo a la Asamblea de Madrid. 22 ABRIL 2021;GABILONDO;ALCALA DE HENARES;MADRID;ELECCIONES Alberto Ortega / Europa Press 22/04/2021Alberto Ortega Europa Press

Todo debate deja alguna idea-fuerza prendida en la memoria de los espectadores, y el de los candidatos a destronar a Ayuso no fue una excepción. En este caso, me parece digna de ser destacada la idea que le dirigió el profesor Gabilondo al colega Iglesias: «Pablo, tenemos 12 días para ganar». Es el tiempo que media de pasar de no estar dispuesto a gobernar «con este Iglesias», a emplazarse a hacerlo realidad en una docena de días.

Lo cierto es que la frase expresa con claridad la evanescente firmeza de las proclamas electorales, por cuanto no consta una súbita conversión de Pablo Iglesias aterrizando en la realidad cual «Saulo de Galapagar». Más bien, me inclino a considerar que la conversión haya sido del propio Gabilondo que, cual ángel caído, haya tenido que plegarse a la evidencia de que no tiene nicho de votantes exnaranjas en su potencial mercado electoral.

Iglesias se encuentra así abocado a disputar la plaza de vicepresidente en la CAM con la candidata de Errejón, pasando en 12 días de gobernar en Moncloa, a aspirar a hacerlo en la Puerta del Sol y de vicepresidente en ambos casos. Aunque no se adivine fácil la convivencia del filósofo, catedrático «soso y aburrido» con el aguerrido profesor no numerario de la Complutense.

No parece que los madrileños estén por la labor de dificultar un plácido sueño al bueno de Gabilondo cohabitando con él. Si necesita referencias, que pregunte al todavía inquilino de la Moncloa. Los experimentos, con gaseosa.