El bloqueo insostenible del CGPJ

Sánchez está condicionado por sus socios de coalición y sus apoyos parlamentarios mientras que Casado tiene líneas rojas que ni puede ni debe atravesar

FOTO: Emilio Naranjo EFE

No hay ninguna duda de que la situación de bloqueo del CGPJ es una catástrofe que ofrece una imagen pésima de la capacidad negociadora de los políticos. Es un problema que atañe al PP y al PSOE, que deberían de ser capaces de alcanzar un acuerdo que garantizara la independencia del Poder Judicial. Me refiero no solo en el fondo, sino también en las formas. Es uno de los fundamentos del Estado de Derecho, pero no parece que este bloqueo les preocupe. No me desdigo de lo que he escrito en otras ocasiones de que no se puede alcanzar un pacto a cualquier precio, porque lo importante es impedir que puedan influir aquellos que están en contra del ordenamiento constitucional. Es un tema lo suficientemente grave para que sea una prioridad de Sánchez y Casado. El CGPJ está en funciones, algo que es perfectamente legal y que no comporta ninguna deslegitimación del órgano constitucional. Otra cuestión es que se trata de una situación inadecuada e insólita, porque nadie hubiera imaginado un período tan largo sin que se alcanzara la renovación.

Con motivo del inicio del año judicial, el presidente del órgano constitucional pidió a los partidos que lleguen a un acuerdo en las próximas semanas, aunque tuvo una actitud de prudente distanciamiento al no apuntar a ninguno de ellos como responsable de la situación. La realidad es que ambos lo son. Es verdad que es un tema complejo, lleno de aristas y derivadas, pero cabe suponer que políticos que ocupan funciones tan importantes deberían ser capaces de encontrar una solución. Sánchez está condicionado por sus socios de coalición y sus apoyos parlamentarios mientras que Casado tiene líneas rojas que ni puede ni debe atravesar. Por ello, el único camino es creerse que el CGPJ tiene que estar formado por juristas prestigiosos e independientes. La solución no es que se busque una componenda con las cuotas para complacer a cada partido o encontrar un presidente que sea razonablemente de izquierdas, pero no tanto que pueda asustar al PP. Este no debería ser el acuerdo. No haría más que ahondar en el problema. Otra salida es mantener este bloqueo hasta el final de la legislatura a la espera de una nueva mayoría, sea socialista o popular, que lo resuelva. Esto sería un enorme disparate.