Las lágrimas del centro liberal

Los cementerios políticos están llenos de siglas y de nombres eficaces e intachables, que en algún momento creyeron que su destino era reemplazar a otros grandes espacios ideológicos

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No pocos se siguen hoy preguntando si realmente es bueno que en España exista un partido centrista de corte liberal que, como mínimo haga de contrapeso entre el bipartidismo dominante de conservadores y socialistas. Este lunes en el «día después» de la jornada histórica que para la política española supuso el vuelco sociológico andaluz, Alsina entrevistaba en Onda Cero al todavía presidente en funciones de la Junta Juan Marín a propósito de unos resultados sin duda excesivamente inmisericordes con los naranjas y manifiestamente injustos –así es la política– con el papel de una formación que durante más de tres años ha demostrado una contrastada capacidad de gestión y sobre todo ha sido ejemplo de lealtad a la coalición de gobierno liderada por Juan Manuel Moreno. Marín en la hora del adiós al que obliga la debacle electoral acababa por derrumbarse emocionado con la voz más que quebrada en su corta conversación con Alsina, justo en el momento en que abordaba una nueva etapa en su vida que, –ahora sí– permitirá entre otras cosas que sus hijos recuperen al padre perdido precisamente por los avatares de la absorbente gestión de gobierno y otras circunstancias. Las lágrimas del vicepresidente andaluz eran las del centro liberal que en España ha venido representando Ciudadanos durante años y que, tras los baños de realidad de las últimas elecciones generales, gallegas, vascas, catalanas, castellano leonesas y andaluzas aguarda el golpe de gracia definitivo de los comicios municipales y autonómicos que en primavera firmarán el acta de defunción de un partido fundado por Albert Rivera, que un día no tuvo techo, pero dilapidó sin embargo la gran oportunidad de haber cuajado en compañía de otros una duradera etapa de estabilidad y moderación política, sustituida por los años de radicalidad, ocurrencias y permanente vértigo que estamos viviendo.

El papel de Ciudadanos con Marín en Andalucía y en otros lugares emblemáticos como es el caso de Madrid capital con la vice alcaldesa Villacís ha sido el de la verdadera y auténtica ejemplaridad en la gestión y la coherencia política –lealtad aparte– y tal vez por ello se haga más difícil aún de asimilar la irremisible e injusta consecuencia de un globo que ya fue pinchado por otro tiempo atrás. Los cementerios políticos están llenos de siglas y de nombres eficaces e intachables, que en algún momento creyeron que su destino era reemplazar a otros grandes espacios ideológicos. Ahora es el centro liberal quien llora por su leche derramada.