Ligamentos (literalmente) de seda

La seda de gusano es una alternativa para la reparación de ligamentos dañados, gracias a que reúne las características de alta biocompatibilidad y elevada resistencia mecánica que demanda este tipo de terapias, tal y como lo han demostrado un equipo interdisciplinar formado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida).

Millones de años de evolución en un ambiente hostil han habilitado al organismo para responder a cualquier posible amenaza que pueda detectar, incluyendo prácticamente cualquier elemento externo que se pueda implantar en él. Consecuentemente, el número de posibles biomateriales, es decir, aquellos que pueden ser introducidos en el organismo con seguridad, es muy reducido.

Este panorama general es especialmente reconocible cuando el tejido que se trata de reparar son tendones o ligamentos. En este caso, los elementos sustituyentes no sólo deben ser aceptados por el organismo receptor, sino que tienen que ser capaces de resistir las elevadas fuerzas a las que están sometidos los tendones y ligamentos naturales durante su correcto funcionamiento. Por tanto, las soluciones preferidas para este tipo de lesiones, cuando es necesario sustituir el tejido natural, son el autotrasplante o el alotrasplante (el trasplante de una persona a otra).

En el caso del autotrasplante, el propio paciente es sometido a una intervención auxiliar para obtener un fragmento de tejido sano de una articulación diferente y menos comprometida que la que se desea reparar. En el caso de un alotrasplante, el material se obtiene de un donante, generalmente cadavérico. Ambas soluciones, tal y como han comentado los investigadores, implican algún tipo de problema. Mientras en el primero es necesario inducir en el paciente una lesión secundaria para obtener el material necesario para reparar la lesión primaria, en el segundo puede haber problemas de escasez de donantes existiendo, además, un cierto riesgo de que se transmita alguna patología infecciosa del donante al receptor. Consecuentemente sería “muy conveniente” disponer de algún tipo de material que constituyese una alternativa “eficiente”.

Como hilo de sutura

En este contexto, los investigadores han llevado a cabo un estudio utilizando la hijuela de gusano, un material tradicionalmente producido en la Región de Murcia directamente a partir de los gusanos de seda y que, hasta la aparición del nylon en los años 40 del siglo pasado, constituyó una de las mejores fibras disponibles para los seres humanos con aplicaciones tales como hilo de sutura o hilo de pesca.

La aparición de las fibras poliméricas artificiales llevó a la hijuela a su desaparición al no poder competir en precio con sus alternativas artificiales. Sin embargo, en el estudio se demuestra cómo la hijuela de gusano no sólo tiene una resistencia mecánica suficiente como para poder actuar como sustitutivo de tendones y ligamentos, sino que también muestra una elevada biocompatibilidad, que se manifiesta en una proliferación eficiente de diversos linajes celulares sobre estas fibras.

“Evidentemente, estos no son más que unos primeros pasos prometedores para la consideración de la hijuela de gusano como una alternativa viable de tendones y ligamentos, pero todos los datos que vamos acumulando en nuestras investigaciones apuntan a la posibilidad real de que en un futuro no muy lejano la hijuela de gusano sea un elemento esencial en el tratamiento de estos tipos de patologías”, asegura José Pérez Rigueiro, uno de los investigadores del estudio.