¿Sabes distinguir entre una cirugía y un “retoque”?

¿Y entre un cirujano y un especialista en estética? La Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) advierte de las graves consecuencias que puede tener no ponerse en manos de un profesional con la formación adecuada a la hora de someterse a una cirugía estética.

En España, la operación de cirugía estética más demanda es el aumento de pecho, seguida de la liposucción y la rinoplastia.

En una sociedad como la actual, mediatizada por las redes sociales, el valor de la imagen ha alcanzado unas cotas que, en ocasiones, nos pueden llevar a tomar decisiones que pueden poner en peligro nuestra salud. Celebrities, socialités, famosos de diversa índole con cuerpos tonificados, cutis perfectos, melenas envidiables... llenan los feed de Instagram de muchos usuarios ávidos de encontrar “las siete diferencias” entre sus “yos” del pasado y los que son ahora. “Se ha hecho algo, una rinoplastia... antes no tenía esa nariz”, “no, no, eso ahora se hace sin cirugía, solo con infiltraciones”. Y es que no es lo mismo pasar por un quirófano para someterse a una intervención que, en la mayoría de los casos, requiere ingreso hospitalario y anestesia general, que someterse a un tratamiento médico mínimamente invasivo en una clínica y en régimen ambulatorio. Lo primero, es Cirugía Estética (o Plástica Estética); lo segundo, Medicina Estética.

Entender las diferencias entre ambas es clave para poder elegir el profesional o el centro adecuado al que acudir y también para no llevarnos una desagradable sorpresa con los resultados. Según la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP), en el mundo se realizan más de 20 millones de procedimientos de cirugía plástica estética, “pero no todos los pacientes obtienen los resultados que esperaban”, señala Francisco Gomez Bravo, presidente de la asociación. Por ello, advierten que, antes de someterse a una cirugía estética, los pacientes deben tomar “ciertas precauciones” para asegurar que se están poniendo en las manos de un profesional con la formación adecuada, ya que, de lo contrario, estarían poniendo en riesgo su salud. “El hecho de someterse a una intervención quirúrgica realizada por un profesional inadecuado puede conllevar graves consecuencias para la salud, además de la dificultad que supone tratar de solucionar los problemas que hayan surgido en la zona intervenida, que a veces son irreversibles”, alerta el especialista.

Auge a pesar de la pandemia

Aunque la crisis sanitaria paralizo completamente el sector de la medicina y la cirugía estética entre marzo y junio, y la demanda no está siquiera cerca de parecerse a la del año anterior, se trata de un ámbito que, durante la última década ha generado unos importantes beneficios (de 2.000 millones de euros en 2018). Debido a su popularidad, ha atraído a un importante número de profesionales que ofrecen toda clase de servicios dirigidos a mejorar el aspecto físico. En este sentido, desde la AECEP recuerdan que, antes de someterse a una cirugía plástica, los pacientes deben hacer sus deberes y asegurarse que realizan la elección correcta, no solo en el tipo de procedimiento sino también en el médico que eligen. “Para ello es clave saber reconocer y diferenciar entre los diferentes profesionales que ofrecen servicios relacionados con la salud estética y, si se está considerando un procedimiento quirúrgico, hay que escoger a un cirujano plástico”, advierte Gomez Bravo. "Muchos profesionales médicos están sobradamente capacitados para llevar a cabo tratamientos mínimamente invasivos de índole estética como la aplicación de botox, rellenos y láseres. Sin embargo, el paso a intervenciones quirúrgicas son “palabras mayores”, ya que los riesgos y las consecuencias para la salud son mucho más significativas. Por ello la mayoría de los países desarrollados, entre los que está España, exigen una especialización añadida y regulada para ejercer como cirujano plástico”, añade. Esto supone superar la oposición MIR, para acceder a la especialización en cirugía plástica en hospitales acreditados y trabajar formándose como residente durante 5 años tras terminar la licenciatura. Así es como se obtiene, en España, la titulación de Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Titulación específica

Aunque una persona Licenciada en Medicina y Cirugía puede denominarse cirujano, porque así lo señala su título universitario, el problema surge cuando, tras realizar un máster universitario en Medicina Estética o tras asistir a algún curso pagado, incluso vía online o semipresencial, de cirugía estética, se autodenomine como cirujano experto en estética, cirujano cosmético o incluso, directamente, como cirujano estético. “Sin duda, la preparación de ambos profesionales médicos no es comparable, estando el especialista en cirugía plástica, reparadora y estética mucho más capacitado para llevar a cabo intervenciones de una considerable complejidad técnica para que produzcan resultados favorables, como muchas de los que se llevan a cabo en dicha especialidad”, explica la asociación. Otro de los problemas con los que se enfrentan es la proliferación de nuevos términos que pueden generar confusión, como “especialista” en oculo-plástica, gineco-estética, plástica-facial, cirugía dermatológica-estética, rinoplastia o cirugía de mama, entre otros, que son utilizados a menudo por profesionales de otras disciplinas médicas como dermatólogos, cirujanos generales y del aparato digestivo, otorrinolaringólogos, ginecólogos, oftalmólogos o cirujanos orales y maxilofaciales.