Opinión

El giro copernicano de los sindicatos médicos

La rama Amyts no ha logrado nada en 15 semanas de paros y sigue sin librarse del tufillo de actuar como ariete sanitario de la izquierda

Varios médicos y pediatras de Atención Primaria a su llegada a una reunión con la Consejería de Sanidad
Varios médicos y pediatras de Atención Primaria a su llegada a una reunión entre la Consejería de Sanidad y el comité de huelga de médicos y pediatras de Atención Primaria, en la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud, a 21 de febrero de 2023, en Madrid (España).Alberto OrtegaEuropa Press

He de reconocer que siempre he sido un fan incondicional de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). Mis primeros pasos en el periodismo sanitario los di en los estertores de la huelga médica que puso en jaque al Gobierno de Felipe González. Eran los tiempos en los que Carmen Martínez Aguayo, hoy condenada por el fraude de los ERE, dirigía el Insalud, y en los que Ángeles Amador encabezaba el Ministerio. La CESM estaba comandada por Vicente Garcés y por un neurocirujano, el histórico Carlos Amaya. Huelga decir que ganaron la batalla.

En aquellos tiempos la confederación dirigía sus iras contra los socialistas, pero pocos años más tarde lo hizo contra los populares. Nada menos, contra Alberto Núñez Feijóo, que comandaba el Insalud pretransferencial. La experiencia le sirvió para conocer Madrid y cómo se las gastan los médicos. También se dio cuenta de que la Sanidad necesitaba un cambio y lanzó un plan para transformar los hospitales en fundaciones públicas sanitarias para agilizar su gestión. El plan no era bueno y la CESM de Amaya se lo tumbó. El que esto escribe contribuyó modestamente a ello desde las páginas de este periódico porque los médicos tenían razón.

La CESM atizaba entonces a diestra y a siniestra y era apolítica. Años después, conserva a un gran líder como Tomás Toranzo, pero se ha atomizado y algunos de sus responsables autonómicos actúan como reyezuelos de taifas. En Madrid, la rama Amyts no ha logrado nada en 15 semanas de paros y sigue sin librarse del tufillo de actuar como ariete sanitario de la izquierda. No ayuda que sus consignas sean idénticas a las de PSOE y Más Madrid.