Dejar de fumar hace más que detener el daño a los pulmones

Una investigación publicada en «Nature» demuestra que un ex fumador tiene hasta cuatro veces más células sanas que una persona que sigue con esta adicción

Una de cada cinco muertes por cáncer en Europa se deben al tabaco, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica
Una de cada cinco muertes por cáncer en Europa se deben al tabaco, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica

Dejar de ser dependiente de la nicotina no es precisamente fácil. Hay una adicción física, pero también psicológica, al tabaco y al hecho en sí de fumar. Mucho se ha escrito sobre que dejar de fumar reduce el riesgo de desarrollar cáncer al detenerse el daño que se estaba haciendo a los pulmones. Pero ahora una investigación publicada ayer en la revista científica «Nature» ha demostrado que dejar el tabaco hace que los ex fumadores repongan parcialmente el tejido pulmonar por células que no han sido dañadas debido a la exposición al tabaco.

En concreto, científicos del Instituto Wellcome Sanger y el University College de Londres han descubierto que, en comparación con los fumadores actuales, las personas que habían dejado de fumar tenían más células pulmonares genéticamente saludables. Así, mientras que el 100% de las epiteliales bronquiales de un no fumador son sanas, en el caso de los fumadores este porcentaje baja a entre un 4 y 10% debido a las mutaciones que se producen cuando el individuo fuma. En el caso de los ex fumadores, estos tienen entre un 20 y un 40% de células pulmonares sanas. Es decir, cuando uno deja este mal hábito tiene hasta cuatro veces más células sanas que los que todavía fuman.

Mejora a cualquier edad

Lo que no está tan claro es en cuanto tiempo hay esta mejoría. «Los pacientes ex fumadores habían dejado el tabaco entre uno y 25 años después de tomarles las muestras. No detectamos una correlación obvia entre el tiempo de interrupción y la fracción de recuperación. La conclusión es que la reposición de células sanas probablemente ocurra durante los primeros años después de dejar de fumar», explica el doctor. Peter Campbell, del Instituto Wellcome Sanger. Ahora bien, debido a que la muestra fue pequeña sería necesario otro estudio para analizar a partir de qué momento sucede esto. En cualquier caso, los investigadores detectaron esta mejoría «tanto en hombres como en mujeres, y aparentemente a todas las edades», añade Campbell. Algo clave, ya que también es importante analizar cuánto tiempo lleva el paciente fumando y en qué cantidad para volver a tener ese porcentaje de células sanas.

En cualquier caso, estos resultados destacan los beneficios de dejar de fumar por completo a cualquier edad. Y es que el cáncer de pulmón representa el 21% de todas las muertes por esta enfermedad. Fumar daña el ADN creando errores o mutaciones genéticas, lo que aumenta enormemente el riesgo de sufrir cáncer de pulmón, dado que una acumulación de estas mutaciones puede hacer que las células se dividan sin control y se vuelvan cancerosas.

En el primer estudio importante sobre los efectos genéticos del tabaquismo en las células pulmonares no cancerosas normales, los investigadores realizaron y analizaron biopsias pulmonares a 16 personas, incluidos fumadores, ex fumadores, personas que nunca habían fumado y niños. Secuenciaron el ADN de 632 células bronquiales individuales para obtener un conjunto de datos de mutaciones genéticas. Los investigadores encontraron que fumar estaba detrás de la mayoría de las mutaciones y de la variedad de éstas. Descubrieron que a pesar de no ser cancerosos, más de 9 de cada 10 células pulmonares en los fumadores actuales tenían hasta 10.000 cambios genéticos adicionales (mutaciones) frente a los no fumadores. Estas mutaciones se debían directamente a los químicos presentes en el humo del tabaco. Y es que más de una cuarta parte de las células dañadas tenían al menos una mutación conductora del cáncer, lo que explica por qué el riesgo del de pulmón es mayor en las personas que fuman.

Inesperadamente, en las personas que habían dejado de fumar, había un grupo considerable de células que recubren las vías respiratorias que escaparon del daño genético de haber fumado. Genéticamente, estas células estaban a la par con las de personas que nunca habían fumado: tenían mucho menos daño genético por haberlo hecho y menor riesgo de desarrollar cáncer.

«Las personas que han fumado mucho durante 30, 40 o más años a menudo me dicen que es demasiado tarde para dejar de fumar: el daño ya está hecho. Es emocionante saber, como muestra nuestro estudio, que nunca es demasiado tarde para dejar de fumar: algunas de las personas en nuestro estudio habían fumado más de 15.000 paquetes de cigarrillos en su vida, pero a los pocos años de dejarlo muchas de las células que recubren sus vías respiratorias no mostraron evidencia de daños causados por el tabaco», concluye Campbell. «Es un estudio muy interesante porque refrenda por primera vez de forma científica lo que decimos los médicos, que siempre se está a tiempo de obtener beneficios para la salud cuando uno deja de fumar al multiplicar las células sanas que revisten el árbol respiratorio», explica el doctor Javier de Castro, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Ahora bien, eso no quita que cuanto más tiempo tenga este mal hábito, mayor será el riesgo de que sufra cáncer de pulmón.